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miércoles, septiembre 28, 2022

Escritora con alma de niña, desde sus entrañas y velos opacos para el mundo

En el marco de la preferia Paisaje, Café y Libro, estuvo de visita en Pereira la escritora Piedad Bonnett, oriunda de Amalfi (Antioquia), proveniente de una familia ejemplar, donde le inculcaron valores como la honestidad, la disciplina y el respeto por los demás.

Está radicada en Bogotá desde hace más de 50 años, es ícono de la literatura colombiana, autora de varias obras de teatro, novelista, poeta, docente, crítica literaria, también columnista de El Espectador desde el año 2012 y en otro medio escrito en España.

Sus escritos de poesía, teatro y narrativa están profundamente arraigados a sus experiencias de vida.

Es un referente ejemplar en el ámbito literario por su destacada labor crítica, su apasionamiento en sus escritos, que evidencian un lenguaje muy transparente y profundo. Sus cuentos y ensayos han sido publicados en distintas revistas y periódicos a nivel nacional e internacional.

Ha representado a Colombia en diversidad de encuentros de poesía, en varios países y aún a sus 70 años de edad, viaja por varios lugares del país y del mundo participando activamente como invitada especial en festivales, charlas, ponencias, encuentros de literatura y poesía, entre otros. Recientemente vino al territorio risaraldense a participar en un conversatorio en el Colombo Americano.

Ella reveló a este medio algunos detalles de su vida, pensamientos y sus escritos.

¿Cómo se describe Piedad Bonnett?

Soy una aventurera con la literatura, en unas cosas me irá mejor que en otras, me enseñaron a trabajar duro, soy una mujer urbana, muy apasionada por la literatura, me gusta la gente, fui profesora universitaria durante 32 años, fue una época muy feliz, me gusta compartir con la gente joven y también estoy feliz por el momento que estoy viviendo, reposadamente, aún en este vértigo de viajes, de trabajos que voy haciendo porque me gusta y que me van pidiendo en varias partes.

¿Quién le inculcó el amor por la escritura y lectura?

Mi madre, fue maestra, le gustaba enseñar, ella fue una lectora de revistas, muy interesada por la política, muy bien informada, pero no fue apasionada por la literatura y mi padre un gran lector, de manera que en mi casa tuve ese ejemplo, había una gran variedad de libros en los que yo me inicié; en mi hogar me dieron las bases fundamentales.

Aprendí a leer a los 4 años de edad, pero es en realidad en la adolescencia a los 12 años donde yo empiezo a escribir, me mandaron a un internado con monjas a los 14 años y en esa soledad ya llevaba la inquietud en la poesía, yo tenía unos cuadernos donde escribía poesía de otros, pero me sentí tan sola y extraña en ese espacio y comencé a redactar mis propios poemas y a pensar que yo quería ser realmente escritora; posteriormente en la universidad en los años 70 me formé y adquirí la fuerza consistente de lecturas dirigidas para materializarlo.

En esa época estaban pasando muchas cosas en este mundo universitario, entonces pensé que el vehículo para comunicar esas ideas era la narrativa y me olvidé de la poesía y escribí libro de cuentos que no se publicó nunca y cuando tenía 25 años retomé la poesía y la escribí en serio pero me demoré mucho tiempo en publicar, porque no creí que eso le interesaría a nadie; en esa época yo era una maestra universitaria, madre de dos niñas y muy incrédula sobre mi propio talento, hasta que mandé mi primer libro a un concurso y gané y desde ahí hice mi segundo libro y desde ahí comencé a creer mi cuento. Cuando había escrito 5 libros de poesía, terminé mi primera novela a la edad de 30 años, muy tarde, pero me la aceptaron en la editorial y me envicié en este género y fui escribiendo unas obras de teatro que me pedía Ricardo Camacho, director del Teatro Libre y que las montaba y eso me daba la posibilidad de explorar otro lenguaje.

¿Qué la inspira a escribir sus obras?

Uno va escribiendo de acuerdo con la edad que tiene, y hay unos temas que atraviesan mi literatura, el amor, la muerte, los lazos familiares, durante algún tiempo estuve muy obsesionada con mi infancia que la pasé en un pueblo (Amalfi), del que me fui a los 8 años de edad y fue una edad donde pasaron las cosas más fundamentales de mi vida en las que me enamoré de la lectura y otras cosas, fue muy importante pero ya considero un tema clausurado.

¿Cómo ve el rol de la mujer en la literatura?

Las mujeres estamos haciendo mucha literatura, muy particular, donde estamos hablando en nuestro mundo femenino, hay mujeres en Colombia que están entre los 30 y los 40 años que escriben cosas muy interesantes con una óptica muy militante, feminista y han encontrado muchas maneras de narrar eso, que no son ni dogmáticas, ni propagandísticas, ni panfletarias, sino que se adentran en mundos muy particulares y logran llegar a temas muy interesantes, algunas hablan de sus dolores, la muerte de un ser querido, de sus regiones, de su educación llena de prejuicios, estamos sacando a la luz, un poco esa entraña del mundo femenino que no se ha escrito bien .

Su reciente obra

Publiqué mi última obra literaria en noviembre del año 2021 y pensé que iba inmediatamente a comenzar a escribir un proyecto que tengo, se trata de un libro autobiográfico sobre la relación con mi cuerpo que va a ir más allá, y va también a hablar de otros cuerpos de mujeres y del universo femenino, desde el cuerpo y desde la educación, pero no me han dejado, porque me invitan mucho a diversos lugares, porque me pongo a hacer otros trabajos y ensayos que me piden, porque escribo dos columnas en dos periódicos y me dejo absorber por eso; tengo muchas ganas de sentarme, pretendo hacerlo en enero del 2023, donde me voy a declarar yo misma en año sabático y no haré caso de invitaciones de ninguna clase.

¿Cuál es su mensaje para las futuras generaciones?

Sería muy pretencioso recomendarles algo, porque estamos viviendo en una época muy difícil para la gente joven, desde donde yo me muevo yo le recomiendo a los padres de familia que le lean muchos a los niños, a los maestros que no olviden la poesía, porque eso crea una sensibilidad, como la que lograron conmigo, leyéndome, inculcándome el amor por la poesía, metiéndome en un mundo de una riqueza infinita y hay mucha gente que se priva de eso, están en la pura superficie del hoy, y me da mucha tristeza cuando veo que la gente no logra llegar a un lugar de descubrimientos bien sea a través de la literatura, la ciencia, de cualquier otra cosa que los saque de la inmediatez.

La idea es motivar a la juventud y enseñarles el placer de la lectura.

¿Usted siente liberación en la escritura?

Sí, es imposible que no, el proceso de creatividad es en sí mismo es una recompensa, aunque hablemos de cosas que parecen muy lejanas, nos estamos nutriendo de todo lo que hemos visto, leído, de lo que otras personas nos cuentan, somos un acopio de historias y de ideas que sacamos de algún lugar y que las ponemos a funcionar en la lectura de acuerdo a los intereses que en el momento tengamos.

¿Qué le diría a su yo de 13 años?

A mi niña interior le diría por qué sigues ahí tan campante, tengo más de 70 años y sigo teniendo un montón de comportamientos que son de niña, dicen que los poetas somos unos niños eternos, porque no perdemos la capacidad del asombro y no quiero que la vida me lo quite nunca.

 

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