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domingo, agosto 14, 2022

La tierra del olvido está en Pereira

Casi 13 años han pasado desde que en la alcaldía de Israel Londoño hicieran la reubicación de 1.750 familias en igual número de casas en el barrio El Remanso de la comuna Villasantana. De no ser por las mejoras que cada propietario hizo a su vivienda, se podría decir que en el suroriente de la ciudad el tiempo se detuvo a causa del olvido.

 

Más de 10 años y la vía destapada está peor que cuando la entregaron, porque los habitantes expresan que solo hubo recursos para el primer tramo. Sobre esta transitan los buses alimentadores del Megabus y las busetas de toda la vida, que si se ven en dificultades ahora que el invierno ha cesado, ni pensar lo que fue hace más de un mes en que las lluvias fuertes azotaron la ciudad.

 

Al no haber inversión en vías, es obvio que estén ausentes las cunetas y los andenes, entonces el terreno que hace las veces de aceras es transcurrido por mujeres con hijos de todas las edades en su camino a la escuela. mientras que a lado y lado de la vía principal el agua empozada que dejó el más reciente chubasco, se convierte en corriente de basuras y en caldo de cultivo para que el mosquito transmisor del dengue haga de las suyas.

 

 

Ausencia administrativa  

Cuando se llega al Remanso y se desciende del vehículo justo frente al espacio que hace las veces de cancha, la sensación es que se llegó a cualquier barrio de Quibdó. El espacio para la recreación de niños y jóvenes no existe, hay dos porterías para fútbol rodeadas de maleza y el campo central tiene tremendos huecos llenos también de agua. Imposible encontrar unas resbaladillas o columpios y ante la carencia de un espacio físico, ni qué hablar de la ausencia de programas culturales, formativos o de bienestar.

 

Luego vienen las preguntas acerca de por qué los niños cada vez a edades más tempranas caen en las garras de la drogadicción ¿y cómo no? Los residentes más antiguos dicen que en todo el periodo del actual alcalde por allá no lo han visto y que los demás políticos solo llegan en época de elecciones, porque saben que esa comunidad es un fortín, como ocurrió en la pasada campaña al Congreso y en las locales que se avecinan.

 

Aproximadamente el 80% de los propietarios originales vendieron, después empezaron a llegar los invasores que ya se convirtieron en un barrio paralelo y hasta el terrero del control de buses se ve disminuido por esta razón. Igual pasó con el terreno destinado al parque que jamás se construyó, ya ni modo de hacerlo, también está invadido.

 

 

Y la factura pa’rriba

Lo que más indignación genera en esta comunidad es que pasaron de pagar por impuesto predial una cifra cercana a $27.000, para tener que cancelar facturas por el orden hasta de $240.000, porque las casas se valorizaron les dijeron a razón del Megacable. Los vecinos indican que si al menos vieran obras hasta pagaban con gusto, pero no saben a dónde se dirigen estos recursos, que al igual que los de alumbrado público se les cobra pero las calles siguen entre luces y sombras. 

 

Hoy se vence el plazo para que la administración le dé respuesta a un derecho de petición firmado por 800 habitantes de El Remanso, que el 28 de junio pasado le enviaron al alcalde Maya.

Dato

A pesar de ser un barrio humilde está habitado en su mayoría por gente buena, el ambiente se siente seguro. Da más miedo caminar por la 7 y la 8 a cualquier hora.

 

 

 

 

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