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lunes, febrero 6, 2023

En Caracol la curva, justos pagan por pecadores

Liliana Cardona Marín

 

Las cosas que pasan en Pereira, se quedan en Pereira. Es de no creer que en ninguno de los barrios en los que se busca información sobre cualquier tema, los habitantes no puedan contestar que todo marcha bien y que la alcaldía les ha solucionado los requerimientos. Al contrario, las voces de moda son ‘aquí no hay alcalde’, o ‘llevamos mucho tiempo haciendo la petición y no pasa nada’.

 

Y para colmo de males, cuando la administración actúa crea un problema diferente al que ya existía. Ese es el caso de la valla que se ubicó en un lote del barrio Caracol la curva, el 30 de diciembre, casi al terminar la tarde. “Cuando vimos que estaban clavando el armazón fuimos a preguntar para qué era y nos contestaron que para evitar la pólvora, cuando les dijimos que eso era propiedad privada, nos dijeron que no había dónde más ponerla”.

 

Al día siguiente la luz del día les permitió leer con claridad el mensaje de la administración y no podían creer lo que ahí se informaba: ‘Esta es zona de alto riesgo. Proteja su vida, evite construir en este sector’, “Somos una familia completa que ajusta casi un siglo en este lugar, nunca hemos tenido ninguna emergencia. Ese aviso desvaloriza nuestras viviendas que tienen permiso de curaduría, pagamos predial y todos los servicios al día”.

 

Esta era la vía antigua a Armenia, antes de que se construyera la doble calzada, los Carvajal se preguntan ¿Si es de alto riesgo, por qué construyeron la nueva vía aquí?

 

Problema con mucho largo y de ancho 

Es innegable que el problema de los asentamientos ilegales en esta ciudad es de proporciones dantescas. Muchos de los predios hoy ocupados, en alguna ocasión tuvieron reubicación en Remanso, Guayabal o hasta en Samaria y se hace negocio con familiares o terceros para lograr de nuevo este beneficio, pero también hay personas que están allí por legítima necesidad.

 

El meollo del asunto radica en que después de las reubicaciones no se hacen los respectivos controles y el lugar se vuelve tierra de nadie, los lotes o mejoras quedan a merced del que pesca en río revuelto. En ese amplio sector de la ciudad hay tantos subsectores que se hace imposible determinar cuál es cuál, hay muchas personas ubicadas casi sobre la quebrada La Capilla sí, hay mal manejo de residuos también, pero ubicar un aviso sin acciones concretas sirve poco menos que de nada.

 

Cómo se caracteriza Caracol la curva

Si los propietarios originales llevan casi un siglo, los que fueron llegando alcanzan a ajustar  los 50 años, a los que se suman los que llevan un mes o una semana. La presidente de la Junta de Acción Comunal Janeth Muriel explica: “Este barrio era un lote del señor Luis Eduardo Salazar, pasó que la gente le empezó a comprar a la viuda sin levantar la sucesión. Esta casa la construimos hace 43 años y nunca hemos tenido un  problema por deslizamiento, dicen que somos invasores y de que los hay, los hay, pero eso es falta de que la alcaldía se ponga las pilas”.

 

La líder asegura que como Junta no se van a pelear con la comunidad. En 2019 iniciaron las reuniones con la Inspección 21, por un proceso con los entes de control que venía de tiempo atrás por la devolución del terreno al municipio. Hay tanto desgobierno que la cartera morosa del acueducto comunitario es de más de $20 millones.

 

“Como Junta hemos hecho muchas gestiones, pero no se ha presentado un alcalde que se ponga los pantalones, porque las cosas deben ser legales y el que esté aquí debe ser que en verdad lo necesite. En un día fácilmente pueden construir cinco viviendas, ponen cuatro guaduas, ahí se meten, se pegan de los servicios sin autorización y no se pueden sacar, por los ancianos y los niños”, dice la señora Muriel.

 

La cereza del pastel la puso una comunicación de la Carder en junio de 2022, con la que se inicia (después de medio siglo) investigación administrativa, porque los predios se encuentran en zona protectora del río Consota, el documento se repartió en cada vivienda, tiene dos páginas, pero le adjuntaron otras 15 con los nombres completos y teléfonos de todas las personas del sector, lo que según la líder pone en peligro a mucha gente, sin contar con el consumo de papel que deja en cuestión el gasto público y que dicha acción sea preciso por parte de la Carder.

 

Cifra 

220 viviendas según el censo de acueducto comunitario.

 

¿Qué piensa de la valla?

Mildrey López Carvajal – afectada

“Mi mamá es de los nueve herederos de los abuelos Teodomiro Carvajal y María Elvira Betancur, es un sector familiar, nunca nos ha pasado nada malo. Inclusive tengo permiso de la curaduría urbana, la invasión está en la parte de arriba y no tenemos nada que ver”.

 

  Pedro Montoya – afectado

“Nos están desvalorizando las viviendas, ¿por qué nos mintieron con esa valla? No pidieron permiso y después que se las dejáramos por 20 días”.

 

  Miriam Carvajal – afectada

“A mí me trajeron de un mes y ya tengo 78 años. Aquí ha estado toda la descendencia, nos están atropellando con ese trapo blanco ahí y esta es una propiedad antigua”. 

Para estar informado

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