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miércoles, septiembre 28, 2022

Huecos quiebrapatas en Pereira

Liliana Cardona Marín

Los problemas de movilidad en la ciudad no solo atañen a los propietarios de vehículos a raíz del pésimo estado de la malla vial en el centro y los barrios, los peatones tampoco la tienen del todo fácil: algunos comercios extienden el dominio de los locales hasta el andén, las filas de dispensación de medicamentos de una que otra farmacia que le subcontrata a  E.P.S., las basuras en las esquinas que los obligan a bajar a la vía y como si lo anterior fuera poco, ahora deben andar a cuatro ojos para no ir a romperse una pierna en algún hueco en el andén.

 

 

Aunque en cualquier lugar un habitante de calle se puede robar una tapa de contador, no en todas las chatarrerías les reciben, porque la policía realiza recorridos por estos lugares en búsqueda de estas piezas. Uno de los sectores que más afectado se encuentra por el robo de tapas se encuentra entre las calles 23 y 25 entre carreras 5 y 6. Es una obviedad que es responsabilidad de las personas fijarse por dónde caminan, tampoco es a propósito, ni agradable quebrarse un pie solo para demandar a la alcaldía, accidente que sería evaluado inmediatamente por conocedores del tema.

 

Uno de los puntos delicados y por los que se hace el llamado de atención a quienes tengan responsabilidad en resolver la situación es que el andén de la 25 es el sitio obligado de bajada al Hospital San Jorge, para personas que deben ir a control de ortopedia, como para madres con bebés en los brazos, por estos ingredientes la peligrosidad aumenta.

 

Apartes legales sobre los andenes

Para darle respuesta a los aspectos nombrados anteriormente, el Q’hubo consultó a la abogada Clarena Valencia y comentó: “ En relación con el tema de los andenes, contadores y tapas de los contadores es pertinente señalar que, si bien estos en principio pertenecen al propietario del bien, es lo cierto que los andenes constituyen espacio público, lo que inmediatamente nos lleva a una serie de obligaciones de las entidades públicas puesto que, si un ciudadano sufre un daño a causa de la ausencia de una tapa de contador o un hueco en un andén, se debe realizar un análisis sobre si es viable atribuir responsabilidad de reparar esos daños por parte de la entidad”.

 

La especialista aclara que  tanto el ente territorial (Municipio) o las empresas públicas deben cumplir con unas obligaciones de cuidado, por un lado, la Ley le asigna a los municipios la responsabilidad de realizar la conservación y el mantenimiento de las vías públicas destinadas a la circulación de personas, de vehículos y de cosas, como sucede en el caso de los andenes y, a su vez, a las empresas prestadoras de los servicios públicos de acueducto y de alcantarillado la obligación de garantizar la conservación y mantenimiento a las redes respectivas, incluso los medidores o contadores. 

 

“El Consejo de Estado ha señalado que ‘las entidades y empresas a cuyo cargo se encuentra el cumplimiento de dicha obligación tienen el deber tanto de llevar a cabo una tarea de vigilancia rutinaria y periódica de los andenes, calles, calzadas, instalaciones y redes respectivas, que les permita, con espacios de tiempo razonables, percatarse de la ocurrencia de desperfectos o de anomalías que ameriten las intervenciones correspondientes, como de disponer de un servicio de atención inmediata y urgente a las alertas activadas por los usuarios, quienes deben contar con la posibilidad de prevenir a las referidas entidades sobre la ocurrencia de tales desperfectos o irregularidades a efecto de que se desplieguen las actividades de refacción o, cuando menos, de señalización y de prevención pertinentes’”, concluyó Valencia.

 

 

En conclusión, en caso que una persona sufra un perjuicio con ocasión de un accidente, sufra lesiones o incluso la muerte por el mal estado de un andén o un dispositivo contador o su habitáculo y que logre determinarse que ello se produjo por la omisión en la labor de conservar y de mantener las vías públicas o los elementos de protección de las redes de acueducto y de alcantarillado en ellas ubicados y que fue esta la que creó un riesgo para el peatón, podría afirmarse que existe una responsabilidad de las entidades públicas por falla en el servicio, lo que conlleva al pago de indemnizaciones por los perjuicios irrogados. Lo anterior sin perjuicio de la responsabilidad que pueda tener el particular propietario del inmueble.

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