Movilizaciones sociales, descontento que genera eco

El descontento de los colombianos es generalizado, lo que ha causado que miles de ciudadanos hagan parte de las diversas manifestaciones que van desde las marchas, hasta las muestras artísticas y culturales que se realizan en diferentes ciudades del país, con motivo del paro nacional que empezó el pasado 21 de noviembre.

Los jóvenes han sido grandes representantes de las movilizaciones, marcando un liderazgo muy importante en la búsqueda de la construcción de una nación diferente con el apoyo del movimiento sindical, movimiento indígena y docentes; de igual forma hay un fenómeno que ha llamado mucho la atención y es la participación de las familias que juntos salen a marchar.

“Se evidencia que los padres de familia salen con sus hijos, con sus hermanos y los acompañan en lo que hoy se considera una lucha, la expresión de una serie de necesidades que han llegado a un punto en el cual la gente tomó la decisión de salir a la calle a manifestarse”, dijo Carlos Alberto Hernández Villanueva, docente de la Facultad de Ciencias Económicas Administrativas y Contables de la Universidad Cooperativa.

Por su parte, María del Pilar Ospina Grajales, directora del Departamento de Humanidades de la Universidad Católica de Pereira, indicó que la sociedad civil está más empoderada, es decir, hay una ciudadanía más activa que empieza a entender que la calle y la movilización es una manera de demandar al Estado aquellas cosas que a través de mecanismos políticos no se han logrado.

“La ciudadanía muestra un inconformismo por la manera en la que el Gobierno está actuando, pero también es una especie de protesta hacia la representatividad, entonces entienden que sino hay esa representación, una alternativa muy viable para hacer las demandas directas al Estado es efectivamente a través de la movilización social”, precisó Ospina a El Diario.

Antecedentes

Uno de los antecedentes más importantes, para que las movilizaciones sociales continúen tiene que ver con las marchas que realizaron los estudiantes el año pasado, en donde el movimiento estudiantil salió en defensa de la universidad pública solicitando recursos para financiar la educación, mejorar su capacidad tecnológica e igualmente recuperar los procesos de investigación con el propósito de que el país tuviera una mayor capacidad competitiva.

Ahora bien, uno de los detonantes para la realización del paro nacional tiene que ver con la implementación de los acuerdos de paz, el asesinato de los líderes sociales y la corrupción. Con respecto al primero, los colombianos sentían que se estaba dando vuelta a la página, pero con las actuaciones del actual Gobierno ven un gran retroceso. Gran parte de los ciudadanos estaban viendo que después de 50 años de guerra, era posible avanzar para construir un mejor país, pese al tema de las disidencias y la cantidad de armas que la guerrilla de las Farc había entregado.

Ahora bien, el asesinato de los líderes sociales, es una situación que se ha acrecentado en los últimos meses y ha creado a su vez, indignación entre los colombianos; según el Sistema de Información sobre Agresiones contra Personas Defensoras de Derechos Humanos, se documentaron 591 asesinatos, amenazas, atentados y detenciones hasta el nueve de noviembre del presente año.

Finalmente, casos como los de Odebrecht, El Cartel de La Toga, los carteles de la salud especialmente en la Costa Atlántica, entre otros, son elementos acomulativos que generan que una gran parte de la población joven diga no más y marche en contra de la corrupción debido al descrédito de los partidos políticos.

Generación de jóvenes

Hay un liderazgo muy importante por parte de la generación joven, que está llevando a través de las movilizaciones sociales diversas denuncias que no sólo tienen que ver con la educación pública.

“Las marchas no sólo están ligadas al tema educativo, los jóvenes han sido capaces de integrar otras demandas sociales, además, históricamente los movimientos sociales en Colombia se habían caracterizado por ser muy sectoriales, lo que hacían que al final fueran simplemente reclamaciones de sectores específicos, hoy lograron converger muchos intereses y eso es lo que la hace muy fuerte, pues cada vez se suman más actores que hacen que la movilización sea de carácter multisectorial en donde están los estudiantes, campesinos, indígenas, comunidad Lgbti, feministas, docentes y que se están haciendo escuchar en una sola voz de reclamación”, dijo la docente de la Universidad Católica.

Capacidad de movilización

Los colombianos están demostrando una capacidad de movilización que no se había evidenciado en muchos años, y esto es un indicativo de que se están empezando a superar el tema de las agendas políticas, lo cual no significa que antes los colombianos no tuvieran motivos para movilizarse, sino que en otros períodos de la historia hubo una violencia sistemática en estos procesos de movilización no solamente a partir de la participación del Estado sino a partir de fuerzos del paraestado, esto generó dentro del imaginario colectivo un temor muy grande.

“Hay que tener en cuenta que estamos viendo un proceso de movilización masivo pero sobretodo en el contexto urbano, y es que en el área rural especialmente en zonas muy periféricas hay violencia y por ende hay temor, el fenómeno más importante que demuestra esto es el asesinato sistemático de líderes sociales “, dijo María del Pilar Ospina Grajales, directora del Departamento de Humanidades de la Universidad Católica de Pereira.

Sumatoria de inconformidades

Según Carlos Alberto Hernández Villanueva, docente de la Facultad de Ciencias Económicas Administrativas y Contables de la Universidad Cooperativa, hay diversas problemáticas a parte del incumplimiento de los acuerdos de paz, el asesinato de los líderes sociales y la corrupción, que incentivan las marchas.

Una de ellas es el tema de la salud, en donde el Estado ha venido aplazando la reforma a la estructura de la salud que está en crisis. Otro elemento tiene que ver con el tema ambiental, en donde está sobre la mesa todo lo que tiene que ver con la protección del agua y especialmente el caso de los páramos como el de Santurbán y la Amazonía con los grandes procesos de deforestación.

Un Gobierno que los quiere cansar

Una de las estrategias que al parecer utiliza el Gobierno es buscar que los manifestantes se cansen de esperar una solución o acuerdo a una de sus múltiples solicitudes, y es que aún no se ha sentado una mesa de negociación para llegar a estos.

No obstante, se empieza a ver desde la perspectiva del Estado un agotamiento en los discursos de seguridad estatal, es decir, ya los colombianos sienten que ese gran enemigo que históricamente ha sido las guerrillas, hoy empiezan a notar que es una actor importante pero ya no es el principal problema. La movilización deja entre ver que los colombianos tienen otras problemáticas de carácter social, político y económico que necesitan ser atendidas.