Lucy Tejada y el Parnaso Literario, la génesis del museo

Álvaro Zuluaga Ramírez

En el año 2005 la administración municipal de Juan Manuel Arango Vélez decidió que el Centro Cultural de Pereira debería llevar el nombre de la más grande artista plástica que haya dado nuestra tierra: Lucy Tejada Sáenz.

Con este propósito y gracias a su gran amigo Otto Morales Benítez, con Martha Lucia Eastman nos pusimos en contacto obteniendo como respuesta: “si Pereira me rinde ese homenaje yo donaré mi obra a la ciudad”, generosa reacción que no obedecía a ningún interés en particular ni a exigencias de contraprestación alguna.

Tiempo después durante una conferencia en la Academia Pereirana de Historia, el doctor Otto Morales Benítez nos preguntó por el avance de la donación de la artista a lo cual le respondimos que no estábamos informados. Su reacción no pudo ser mas decisiva, inmediatamente la llamó y le reclamó en términos que solamente su profunda amistad permitía hacerlo. La respuesta fue espléndida, Lucy solicitó que nos hiciéramos presentes en la ciudad de Cali para hacer entrega, mediante escritura pública, del generoso legado a su ciudad natal.

Con Martha Lucia Eastman y Carlos Meyer, vicerrector de la Fundación Universitaria del Área Andina,  el 15 de mayo de 2011, seis meses antes de su muerte, nos reunimos en su residencia para recibir la obra.

Allí surgió otra de las muchas dificultades que se tuvieron que sortear para cumplir con su voluntad. El traslado a la ciudad de Pereira debía hacerse en las condiciones adecuadas y con el aseguramiento de su valor comercial… El avalúo adelantado produjo una cifra astronómica que se reflejaba proporcionalmente en el costo de la póliza de seguros. Más de un año estuvimos visitando diferentes dependencias de la administración pública para obtener los recursos de la póliza sin resultados positivos, parecía un imposible traer dicha obra. Pero el 2 de noviembre de 2012, justo un año después del fallecimiento de nuestra artista inmortal (no hay contradicción), su hijo Alejandro Valencia Tejada se apareció sorpresivamente en el taller de Javier Garcia Jaramillo con la totalidad de la obra donada la cual se decidió entregar en custodia al Museo de Arte de Pereira mientras se resolvía el tema del lugar adecuado de exhibición.

Este último tropiezo, después de muchas consideraciones como hacer el museo en el cuarto piso del antiguo Club Rialto donde se encuentra su mural “La alegría de aprender”, o hacerlo en el viejo terminal aéreo de Matecaña y otras propuestas, incluso algunas extravagantes, fue resuelto por el alcalde Juan Pablo Gallo y su Secretaria de Cultura Rosita Angel Arenas aportando los recursos para la adecuación de los locales que el Centro Cultural tiene sobre la carrera novena, donde hoy se inaugura finalmente el Museo Lucy Tejada.

No quiero terminar esta relación histórica sin expresar mis mas profundos agradecimientos a Claudia y Alejandro Valencia Tejada, sus hijos, quienes con admirable generosidad y profunda paciencia permitieron que la obra permaneciera en esta ciudad a pesar de que expresamente la artista escribió en la escritura de donación que si en tres años la obra no estaba adecuadamente expuesta regresaría a sus herederos, y durante estos siete años no solo nunca reclamaron su propiedad sino que adelantaron gestiones para que, al igual que sus cenizas, reposara en Pereira. A ellos un millón de gracias y a todos los mencionados aquí mi eterna gratitud y mis felicitaciones.

Por último debemos insistir en la recuperación y traslado del mural mencionado para disfrute de la ciudad, es importante que dicho mural adorne las instalaciones del Centro Cultural que lleva su nombre.