Cuidado con el amor excesivo hacia los animales

Santiago Henao Villegas, médico veterinario y Jefe de Posgrados de la Universidad CES, explicó que cuando el ser humano se tornó sedentario, no sólo empezó a verse involucrado en el tema de la agricultura, sino que además empezaron a domesticar animales como cabras, perros, caballos, entre otros. A partir de ese momento cambió sustancialmente el vínculo humano – animal, y en la medida que fue avanzando la historia, dicha conexión empezó a cambiar para muchos de manera afortunada, para otros no tanto.

“Se escuchan términos como familias multiespecie, donde se ven casos en donde muchos nombran a sus animales de compañía como sus ‘hijos’ y los tratan como si fueran niños pequeños”, dijo Henao.

Ahora bien, existe un fenómeno conocido como antropomorfización, es decir, se le impone características exclusivas humanas al animal de compañía, como el hecho de ponerle zapatos, elementos que no necesitan y que inclusive puede llegar a lastimarlos.

Por su parte, Yully Alexandra Sánchez Parra, docente investigadora de la Universidad Área Andina en los programas de Derecho y Psicología, indicó que todo lo que se va a los extremos va a ser o patológico o perjudicial.

“Cuando hay un amor excesivo por los animales, especialmente con el propio, puede existir una dependencia emocional, algo que resulta dañino tanto para la persona como para el animal, pues lo está obligando a ser algo que no es, que actúe como humano”.

Así pues, la relación debe ser de respeto, porque cuando se extralimita esa relación, sólo se le está generando un bienestar al individuo pero no al animal, a pesar de que la persona tenga las mejores intenciones.

“Se tienen que tener claros los roles, no se le tienen que poner atributos a un animal de humano, esto no significa que hay que tratarlos como bestias, hay que respetarlos, pero tenemos que entender que una cosa es la tenencia responsable y el cariño hacia los animales y otra cosa es la dependencia emocional”, agregó Sánchez a El Diario.

Un tema de soledad

Es normal que las personas sientan cariño hacia los animales, y el que demuestren su amor dice mucho de su personalidad, pues son por lo general más empáticos, nobles, compasivos y muy emocionales. No obstante, aquellas personas que llevan al extremo dicho amor, de manera inconsciente imponen una autoridad que no tienen en su entorno, es decir, imprimen su soledad en sus animales, pues sienten que el resto del mundo no los entienden y sólo cuando ven y están con su mascota se sienten plenos.

Hay beneficios
Quienes aman a los animales tienen ciertos beneficios: son más felices, tranquilos, amables, poseen un buen sentido del humor, mantienen más activos, son más tolerantes, empáticos y pacientes, entre otras cualidades.

¿De dónde proviene ese amor excesivo?

Cuando el amor hacia los animales se convierte en una obsesión, surgen una serie de comportamientos que pueden ser algo grotescos. Las razones por las que un individuo desarrolla amor excesivo hacia los animales pueden ser variadas:

– Soledad: Algunas personas no saben relacionarse con otros, por tanto, terminan descargando sobre su animal toda esa carga emocional de sentirse acompañado y apreciado. Así mismo, hay personas que le temen a la soledad, por tanto consiguen un animal para que en el momento de sentirse solos o aislados mitiguen la sensación con su mascota

– Decepciones: Algunas personas perciben a los animales como más fieles, es decir, han sido engañados por relaciones pasadas o por falsas amistades y no creen en nadie, solo en su mascota, los cuales de cierta manera ayudan a su amo a salir de algún proceso de depresión, pero lo ideal es avanzar y no descargar todo el dolor en el animal

– Se menosprecian: Algunas personas carecen de autoestima, por tanto buscan amor o la aprobación por parte de su animal, de esta manera se siente importantes lo que puede desarrollar apego

– Excentricidades: Hoy en día son más las personas que le celebran cumpleaños a sus mascotas, le compran trajes de diseñador, los llevan al spa, entre otras actividades que culturalmente son de los seres humanos.
Así pues este tipo de actuaciones pueden llegar a convertirse en una obsesión que llega a ser enfermizo.

Dato

La terapia cognitivo-conductual es la más utilizada en casos de amor excesivo hacia los animales, pues es la que aborda tanto las alteraciones mentales como las de conducta

Del amor excesivo a otras patologías

Zoofilia: Investigaciones de la Universidad CES, dan cuenta de que algunas personas tienen contacto sexual con sus animales. Durante 10 años, han conocido más de 464 casos que se han presentado a nivel nacional. La zoofilia es la atracción o el contacto sexual con un animal.

Manías: Existen diferentes tipos de manías, entre ellas aquellas que tienen que ver con el amor excesivo hacia los animales, tal como la zoomanía (obsesión por los animales), la ailuromanía (sentimiento exagerado hacia los gatos) o la cinomanía (amor por los perros). Quienes llevan el amor hacia el extremo toman actitudes extrañas y mantienen estresados y muy pendientes de sus mascotas.

Acumulación de animales: Hay casos de personas que van recogiendo en cada esquina a cualquier animal desprotegido, y aunque tuvieron la idea inicial de ayudarlos para posteriormente darlos en adopción, se apegan a tal nivel de que no son capaces de dárselos a alguien más, y terminan teniendo una acomulación de animales.