Colombia en alerta por incendios forestales

Marcela Arboleda Arias

Según el Ideam, los incendios de cobertura vegetal en Colombia son mucho más recurrentes durante los periodos secos anuales y tanto el área como la frecuencia de afectación, tienden al incremento en forma notoria, en especial en la región Andina, en la que se afectan páramos, bosques húmedos andinos y áreas de plantaciones forestales.

Actualmente las partes del mundo que tienen mayor riesgo son la costa occidental de Estados Unidos, el Mediterráneo, el sur de África y algunas partes de Asia central. Colombia no es una excepción. Si bien la amazonía colombiana no se vio afectada por los mismos incendios que el año pasado azotaron a Brasil y  Bolivia, según lo explica Moisés Alejandro Díaz Quintero, director académico de la Maestría de Gestión Ambiental de Areandina, “en nuestro país estamos pasando por una situación igual”. Y es que hasta el 20 de enero de del presente año, el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), registró 123 incendios en diferentes departamentos del país.

Asi mismo, advierte que la región Caribe, San Andrés y Providencia, la región de la Orinoquia, la Andina y los santanderes, son las zonas que están en mayor riesgo de sufrir incendios.

Tema mundial

Al igual que Australia, Colombia sufre una dura temporada de incendios pero más allá de apagarlos, la prevención es la manera efectiva de combatir estos desastres naturales.

Pocas sociedades en el mundo están tan preparadas como Australia para enfrentar incendios forestales. No solo se limitan a hacer ‘quemas controladas’ que reducen la posibilidad de un incendio inmanejable, sino que su planeación urbana está pensada de tal manera que los daños por el fuego sean los mínimos posibles.

Sin embargo, nunca en la historia se han visto incendios de la magnitud como los registrados desde septiembre del año pasado y a la fecha, el fuego ha arrasado 600 mil hectáreas, es decir, el equivalente a 840.336 canchas de fútbol.

“Cuando un desastre natural toma estas dimensiones, no hay mucho que se pueda hacer. La magnitud de la catástrofe y las dificultades logísticas para apagar el incendio hacen de ésta una tarea difícil, incluso imposible”, indicó Díaz.

Aunque el tamaño de Australia es siete veces mayor al de Colombia, las proporciones de los incendios que hay en diferentes regiones del país no dejan de ser alarmantes. Y si se tiene en cuenta que los planes de contingencia para atender estas emergencias palidecen ante la preparación que tiene Australia en esta materia, hay razones para estar alertas antes las diferentes conflagraciones que se presenten en el país.

Dato

El informe más reciente de WWF, muestra que 58 municipios del país se encuentran en alerta roja, mientras que 39 más se encuentran en alerta naranja y 30 en amarilla. La mayoría se concentran en la región Caribe (85 %), Orinoquia (11,8 %) y Andina (13,1 %).

Ser cuidadosos

Es muy difícil prever y responder a este tipo de situaciones, más aún cuando el fuego se esparce con rapidez, pero lo que sí se puede hacer es evitar todas aquellas actividades humanas que contribuyan a crear o a agravar un incendio, explica el experto de Areandina.

Además, señala que el hecho de que los meses más secos del país, y la época de vientos de diciembre a marzo sean los mismos meses en que muchos colombianos salen a vacaciones, es una peligrosa coincidencia; pues, el número de personas en áreas rurales haciendo fogatas, asados, y dejando todo tipo de materiales inflamables en zonas apartadas es mayor, y en consecuencia las probabilidades de que se inicie un incendio aumenta.

Otro de los detonantes causado por el hombre es la rotación de los cultivos; en el que para preparar el terreno para la próxima siembra quema el terreno de los cultivos que se acaban de recolectar. Este tipo de prácticas no son tan fáciles de controlar como muchos lo creen y por el contrario, con facilidad pueden terminar en una catástrofe. Sumado a esto, el manejo inadecuado de residuos sólidos en áreas rurales, al no ser dispuestos correctamente, se convierten en el combustible perfecto para alimentar cualquier llama.

Así pues, los incendios, son causados por tres factores principales. Dos de ellas: el material combustible (vegetación seca) y el oxígeno son incontrolables, pero, el tercero, la ‘chispa’, puede ser controlada por el hombre. Por tanto, la mejor manera de combatir un incendio forestal es evitar que las acciones del hombre causen o empeoren lo que en sí ya es un fenómeno impredecible y cuyas consecuencias pueden ser devastadoras.

Incendios atendidos por bomberos Pereira

Hasta el 15 de enero del año pasado, Bomberos Pereira atendió 25 incendios de cobertura vegetal y dos incendios forestales. Aunque aún no tienen el consolidado de cuántos han atendido este mes de de enero, han subsanado varias situaciones en: Villa Consota, río Otún a la altura del barrio Pedregales, Combia (vereda Los Mangos); vereda la Convención, La Aurora (vía Canceles), La Siria (vía Alcalá), entre otros.

Ahora bien, Alexander Galindo, director de la Diger de Pereira, indicó que gracias a las lluvias de las últimas semanas, Pereira pasó de estar en alerta roja a amarilla en materia de incendios de cobertura vegetal, pues estaban atendiendo dos hechos diarios, además se presentaron dos incendios forestales en los últimos 15 días de este mes. 

Galindo hace un llamado a la comunidad, ya que la mayoría de las situaciones atendidas por el cuerpo de bomberos eran debido al mal manejo de las basuras.

Cambio climático

Una de las probabilidade del aumento y la intensidad de los incendios forestales tiene que ver con el cambio climático, que además trae consigo una serie de situaciones como: las olas de calor, en Pereira se han registrado temperaturas hasta de 33 grados centígrados, aumento de la desertización, lo que hace que la vegetación seca se convierta en combustible que alimenta el fuego. 

Ahora bien, Colombia se comprometió a elaborar y entregar sus comunicaciones nacionales. En la actualidad, los escenarios de cambio climático permiten identificar los posibles cambios modelados a partir de temperaturas observadas.

Para algunos casos, los cultivos tienen una mejor resistencia climática, es decir, soportan mejor los cambios. Esto no sucede para todos los casos, y existen cultivos que, se verán afectados por el aumento gradual de la temperatura como la papa, el maíz, el plátano, entre otro