¿Carecen los pereiranos de cultura ciudadana?

La cultura ciudadana es un conjunto de deberes y derechos que permiten la sana convivencia entre un grupo de personas. El respeto entre los individuos y su entorno, su comportamiento en lo espacios públicos y su forma de participar en la toma de decisiones para el bienestar general, son algunos de los aspectos que hacen parte de la cultura ciudadana.

“Lo que se pretende con la cultura ciudadana, a manera general, tanto en el ámbito político como académico, es alcanzar un modelo de ser social que responda a un proyecto de ciudadanía”, dijo Harold Fabián Bañol Rodríguez, profesor catedrático de democracia, ciudadanía y ética de la Universidad Católica de Pereira.

Aunque el docente indica que no es fatalista con respecto a la carencia de cultura ciudadana por parte de algunas personas, lo cierto es que a través de varios recorridos que realizó El Diario, se evidencia algunas situaciones que hacen quedar muy mal a los pereiranos: no cruzar por los puentes peatonales, pasarse el semáforo en rojo, cruzar el viaducto de lado a lado, llevar elementos pesados o cortopunzantes en motos, son algunas de las imágenes que dejan en evidencia que poco o nada se respeta la integridad propia y la de los demás.

Así pues, frente a las situaciones ya mencionadas, en donde las personas buscan saltar la norma o dejan pasar por alto algún comportamiento básico, lo cierto es que allí se evidencia un fracaso respecto al proyecto educativo de las instituciones (algo que va más allá del claustro escolar), pues el tema no depende exclusivamente de éstas, sino que además debe intervenir la familia, el Estado, hasta los mismos cultos religiosos.

Falta de estrategias

En algunas ciudades se evidencian muestras de despreocupación frente a la no interiorización de comportamientos básicos, y aunque las malas conductas pueden ser generalizadas, dichas prácticas no son masivas en Pereira.

No obstante, varios sectores de la ciudad fracasan respecto a este tema, especialmente los barrios periféricos, donde hay un comportamiento más allá de lo normativo porque el mismo proyecto político no les ha garantizado ciertas seguridades.

Finalmente, esas manifestaciones sociales de una parte de los ciudadanos, obedecen a la falta de ciertas condiciones sociales, políticas y económicas que ven reflejadas en su cotidianidad y que no son mitigadas por parte del Estado.

Dato

El concepto de cultura ciudadana, el que quedó planteado en 1995 en el Plan de Desarrollo Formar Ciudad, está asociado a patrones de comportamiento, emociones y percepciones forjadas en valores y creencias

Solidaridad y empatía

Una manera de combatir la falta de cultura ciudadana es crear no sólo estrategias gubernamentales, sino que además, la población en general debe preocuparse por lo que le sucede al otro.

“Al ciudadano de a pie no le interesa lo que le está pasando al vecino, solo va cuidando sus propios intereses, por eso es importante solidarizarnos con aquellas personas que están en condiciones de vulnerabilidad, pobreza, falta de educación, que están bajo circunstancias de inseguridad, de esta manera ellos pueden responder congruentemente con un comportamiento adecuado”, explicó Bañol Rodríguez.

Ahora bien, no se puede dejar a las instituciones gubernamentales solas con el tema de la cultura ciudadana, porque es a partir de sentirse empático con el otro la forma de superar la falta de condiciones básicas. Por tanto es necesario un trabajo también por parte de las organizaciones comunitarias, artísticas, laborales, entre otras.

“La ciudadanía debe volcarse a la preocupación por el otro, porque la cultura ciudadana no sólo es cruzar la calle por la cebra o parar en el semáforo cuando está en rojo, sino que es un modo de ser en donde todos se protegen, se cuidan”, puntualizó el docente catedrático de la Universidad Católica de Pereira.

La ley, la moral y la cultura

Estos son sistemas regulatorios que hacen parte de la cultura ciudadana y funcionan con cierta independencia. Sin embargo, el más exigente de todos es la moral, seguido por la cultura y finalmente la ley. Así pues, solo se debe aplicar la ley cuando fallan las barreras de la moral o cultura. Y es que los individuos tienden a limitar sus acciones en base de su propia moral más que por la ley, pues está castiga con detecciones o multas, mientras que la moral pone al individuo a arrepentirse.

No hay manuales

La cultura ciudadana no responde necesariamente a esquemas normativos que le indican a las personas que tienen que hacer, hay ciertos escritos que marcan mínimos de comportamiento en un contexto social y que se basan a partir del respeto, la empatía y la solidaridad, y es que a veces pareciera que se entendiera la cultura ciudadana como una serie de códigos y normas institucionalizadas que se deben cumplir, pero a veces los ciudadanos olvidan que lo fundamental es el sentimiento colectivo de solidaridad por el otro.