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sábado, diciembre 3, 2022

Desempleo juvenil en el país

En los últimos años los jóvenes enfrentan obstáculos en materia de inserción laboral, al parecer por desajuste de competencias.

Al momento de buscar trabajo y aplicar a las vacantes, los jóvenes se encuentran con que las empresas justifican su desocupación laboral por la sobreeducación o porque está sobrecalificado y tiene exceso de competencias, y aun así, otras no contratan por subeducación o escasez de las mismas.

El desempleo juvenil se ha convertido en un problema a escala mundial debido a los costos
socioeconómicos y a los efectos a largo plazo en las sociedades, ahora el reto, o más bien, el obedecer para muchos jóvenes que no logran acceder a un empleo remunerado al
nivel de sus competencias, es aceptar un sueldo que cumpla al mínimo con sus necesidades básicas.

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), uno de los enfoques más utilizados para estudiar el desempleo juvenil es el análisis de la transición de la escuela o universidad al trabajo, es decir, la interacción entre la educación y el mercado laboral.

El DANE informó que en mayo de este año, la tasa de desempleo juvenil fue del 21,3%, lo que se traduce en una disminución de 3,3 puntos porcentuales en comparación con el mismo mes del año anterior, es decir que 194.000 jóvenes en este mismo periodo de tiempo lograron vincularse laboralmente, aunque es un cambio positivo, el panorama general sigue siendo preocupante pues 1.3 millones de jóvenes siguen desempleados.
Estudios aseguran que el aumento es sustancial para los jóvenes en las empresas, porque
ocupan una importante parte del mercado laboral, sin embargo, en términos de niveles educativos, los jóvenes presentan altos niveles de desempleo y periodos prolongados
del mismo.

Actividades en las que se emplean los jóvenes actualmente

Las mujeres también hacen parte de esta población afectada en el país, y la realidad se
incrementó una vez la pandemia llegó al país. Los segmentos del mercado donde los jóvenes laboran por mayoría, fue el alojamiento y servicios de comida (con 436.000 puestos de trabajo y una contribución de 1,9 puntos porcentuales), seguida de transporte
y almacenamiento (359.000 plazas y una variación de 1,5 puntos porcentuales) y actividades artísticas, entretenimiento, recreación y otras actividades de servicios (413.000 plazas y una variación de un punto porcentual).

Jóvenes que no estudian ni se ocupan
En Colombia, la población entre 15 y 28 años que se encuentra en esta categoría fue de 3,19 millones de personas, lo que se traduce en el 27,8 % de la población en edad de trabajar, pero sin ocuparse. El 9,4 % fueron hombres y el 18,4 % fueron mujeres. (DANE)

¿Y los mandatarios qué proponen?
El gobierno ha implementado proyectos en los cuales los jóvenes que desean laborar pueden tener la oportunidad de aplicar a diversas vacantes, esto a través de ferias laborales, presenciales o virtuales que realizan entes públicos y privados.

La autoridad nacional ha generado incentivos económicos para las empresas que empleen a los jóvenes, así como cuotas en instituciones públicas para ofrecer primeros empleos; sin embargo, estas no han sido suficientes para aplacar de una forma considerable el
problema.

El caso colombiano representa un interesante caso de estudio, por una parte, el país tiene la mayor tasa de desempleo de jóvenes con alta educación dentro de los países latinoamericanos; y además la tasa de desempleo de jóvenes con baja educación es de las más bajas de la región. Como se mencionó, el panorama de las mujeres es el más complejo, pues las mujeres jóvenes con más educación son quienes presentan
más problemas en su empleabilidad; por su parte, la informalidad laboral impacta más a los jóvenes y a las mujeres.

La diferencia que existe entre hombres y mujeres es abismal, pues los hombres de la población que está por fuera de la fuerza laboral fue del 23,5 %, en las mujeres fue del 48,6 %. La diferencia es de 25,1 puntos porcentuales que expresa que 4,38 millones de hombres se encuentran en esta condición, mientras que en las mujeres la misma hace parte de la realidad de 9,8 millones.

Así, el tipo de labores a las que más se está dedicando la población desempleada es a los oficios del hogar, representa el 58,6% de esta población. Aquí, las mujeres cuentan con
una participación del 73,8 %, mientras que en los hombres es del 24,5 %. En Colombia, 7,2 millones de mujeres se dedican exclusivamente a labores de cuidado del hogar
no remuneradas, al igual que 1,07 millones de hombres.

El DANE precisó que la posición ocupacional que más primó en los jóvenes fue la de obrero o empleado particular, con más de 2,69 millones de jóvenes. Toda esta realidad ocasiona efectos, que en la duración del desempleo, el salario mínimo y las políticas de subsidio alteran la calidad del empleo.

Cada vez más trabajadores altamente
cualificados están en puestos de trabajo
que requieren bajos niveles educativos,
fenómeno atribuible a que las personas
mayormente calificadas prefieren aceptar
empleos remunerados por debajo de su
nivel educativo, mientras esperan a que
llegue uno de mejor calidad, el famoso
“escampadero”.

Para estar informado

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