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lunes, agosto 15, 2022

De la drogadicción, a un renacer con propósito social

Por Mariana Suárez Guarín

Muchos jóvenes se dejan seducir por el mundo de las sustancias psicoactivas, algunos se quedan allí en el círculo vicioso, otros toman fatales decisiones que se convierten en un serio problema no solo para su familia y sus contextos, sino para la salud pública y otros jóvenes salen avantes y vencedores de este flagelo. Este último es el caso del pereirano Juan Pablo Arias Acuña, conocido artísticamente como el Mono Arias, tiene 23 años de edad, es un joven soñador y luchador, así como vencedor del consumo de sustancias psicoactivas, él relató su testimonio de vida y la experiencia que le dejó vivir parte de su juventud, este episodio que describe como un ‘infierno’ y que hoy desafortunadamente viven muchos jóvenes de la región.

“Comencé mi vida en el consumo desde los 12 hasta los 17 años de edad, por diferentes situaciones que me llevaron a tener una baja autoestima, falta de carácter, de identidad, muchos vacíos afectivos, presiones de grupos sociales en el colegio, entre otras. La primera droga que yo consumí fue una droga sintética que se llama LSD, es un ácido; para ese entonces yo era jugador de futbol, jugaba en las divisiones del Deportivo Pereira y como comencé a explorar este mundo de las drogas resulté con bajo rendimiento escolar, diferentes situaciones familiares y empecé a probar diferentes sustancias como la marihuana, la que considero la puerta de entrada al infierno, es una droga que genera el hábito de ser adicto y me enganché muy fuerte con esta. A los 14 años de edad yo ya vivía del consumo, había probado de todo, no me importaba estudiar, mi carrera deportiva había pasado a un segundo plano, comencé también en el mundo de la música, pero de una forma muy desordenada, andaba con gente que no convenía, malas influencias que delinquían, yo andaba armado con cuchillo, comencé a vender mis cosas personales, para poder comprar drogas y consumir todo tipo de estupefacientes, menos la heroína y el bazuco y jamás pensé en dejarlas, a tal punto que muchas veces intenté acabar con mi vida consumiendo altas cantidades y caí en depresión, en uno de esos episodios tuve un trance, me desconecté del mundo, pero en el fondo escuché una voz que me dijo que yo iba a cambiar que llegara a la casa y pidiera ayuda y afortunadamente tomé esa decisión de pedir ayuda y la recibí. El 1 de junio del 2015 conocí la bendición más grande de mi vida ‘El Hogar de los muchachos’ gracias a su director Óscar Hernández y todo su equipo, desde esa fecha no consumo ni drogas ni alcohol, soy abstemio, sobrio y limpio de drogas”, confesó Juan Pablo.

Así mismo el joven relató que estuvo interno 18 meses en la fundación, entidad donde el manifiesta que aprendió a conocerse interiormente, se fortaleció y se volvió un líder muy positivo, aunque no fue fácil. “Lo más difícil de dejar las drogas es el síndrome de abstinencia que genera el consumo, los primeros 3 meses, fueron muy duros, quería abandonar mi proceso, pero me fortalecí tomando mucha conciencia, logré reeducarme, y seguir abstemio durante estos 7 años”.

Un nuevo comienzo

“Al salir de la fundación lo hago con incertidumbre de lo que iba a hacer con mi vida en adelante, pero con el espíritu de liderazgo; en ese entonces conocí la carrera de trabajo social y me enamoré de esta, comencé en el año 2017 a estudiarla en la Universidad Libre, y allí fue donde pude explotar mis potenciales, ahora estoy a punto de graduarme y con el objetivo de convertirme en un líder de la comunidad pereirana,  y llevar mi testimonio de superación a todos los rincones del mundo, frente al tema de adicciones y sus problemáticas conexas. He trabajado en varias fundaciones, con jóvenes individualmente para sensibilizarlos con mi historia y ayudarles en sus procesos”.

Lado artístico

Juan Pablo actualmente vive con su progenitora y su hermana, es solista y exponente de género urbano, está trabajando en sus próximos sencillos musicales, de la mano del sello de Sauna del ritmo, junto con su equipo de trabajo y otro grupo de artistas, así como ha logrado llevar su talento a diferentes escenarios de la ciudad. “La idea de mis canciones es que lleven un sentido social, un mensaje que tenga un propósito positivo».

Mensaje

“A mi corta edad he aprendido a vivir experiencias que me han llevado a ser el hombre que soy hoy en día, un ser humano con un alto sentido de pertenencia y servicial, y combinado con mi música quiero llegar a los corazones de quienes necesitan un apoyo o una voz de aliento de que, si se puede dejar el consumo. Como líder me abro al mundo y a la sociedad y cuento mi historia, les digo a todos que, si es posible y se puede salir de este mundo de la drogadicción, Dios me regaló este don de servir y ayudar a salvar vidas.”

 

De la drogadicción, a un renacer con propósito social
De la drogadicción, a un renacer con propósito social

Juan Pablo Arias Acuña en compañía de Óscar Hernández, director de ‘El Hogar de los muchachos’.

Frase

“El problema no es la droga, el problema es lo que lleva a la persona a consumirla, lo que genera ese hábito de ser adicto, los vacíos afectivos, dolores y carencias. La droga lleva a tres caminos, la cárcel, un hospital, o a un cementerio, y hoy les digo a los jóvenes que están iniciando en el consumo que sepan que no están solos, que existen personas que los pueden ayudar, que las busquen, no es fácil salir, pero es posible; el consumo de sustancias psicoactivas es el infierno que se disfraza de cosas efímeras”, Juan Pablo Arias Acuña.

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