CriSol, una fundación con grandes transformaciones de realidades sociales


Los esposos Ana María Duque Mejía y César Valencia Lopera, desde el mes de octubre del 2008 se vieron enfrentados a tomar la decisión de emprender un proyecto social que hoy en día deja grandes frutos y aprendizajes.

Mi historia de vida es muy particular, muy bella, toda la vida fui y sigo siendo buena vida, hijo de papi; nunca pensé que fuera a terminar haciendo trabajo social y si hace 20 años, en mi círculo me hubiesen preguntado si me veía haciendo trabajo social, yo me río. Mi vida tuvo un cambio drástico hace unos 15 años, muy bello, muy favorable, tuve un revés económico y a partir de allí empezó mi transformación tomando una medicina indígena ayahuasca. Empecé a caminar un camino en mi vida donde no tengo posesiones pero si tengo abundancia, donde el amor es el eje y donde me encanta vivir bonito”, expresó César Valencia Lopera, fundador y coordinador ejecutivo de la Fundación CriSol.

Una educación fundamentada en el amor

En busca de lograr grandes transformaciones con amor, opera la fundación CriSol en la comunidad Las Colonias en Galicia.

Junto a mi esposa Ana María llamada cariñosamente “La Duquesita”, decidimos crear la fundación CriSol, hicimos un propósito de vida para que la fundación empezara a hacer un trabajo en la comunidad de Las Colonias en Esperanza Galicia”, dijo Valencia.

El eje principal con el que empezaron el trabajo en la fundación fue en primera infancia, pues Crisol es Transformaciones con Amor, 25 niñas y niños en enero 21 del 2009 iniciaron con el proceso; en vista del alto conocimiento de Ana María sobre primera infancia, se dio apertura a una jornada y un almuerzo diario.

Desde el principio nos dimos cuenta que al tener amor por todos los niños y niñas, teníamos que llegar a las familias, que no podíamos tener solamente la formación con los niños sin llegar a las hermanas y hermanos de estos menores y las familias. Fue allí donde decidimos hacer un trabajo con toda la comunidad de Las Colonias”, recordó César.

César Valencia Lopera y Ana María Duque Mejía.

CriSol tiene como objeto social contribuir a la transformación de las situaciones sociales y ambientales que afectan la población a nivel local, regional, nacional e internacional, mediante el diseño, formulación, ejecución, evaluación y supervisión de proyectos sociales, educativos, productivos, ambientales, deportivos, turísticos, culturales, recreativos y de salud pública, dentro del marco del Desarrollo Humano, con el consentimiento de dicha población.

La pandemia nos dejó algo muy positivo, puesto que las profesoras al ser de la comunidad estaban cerca a las familias, a los niños y niñas. La fundación cuenta con mujeres profesionales en pedagogía infantil, psicología, derecho, entre otras carreras; siendo figuras activas de liderazgo que han logrado superar miedos y sentirse parte de la sociedad”, expresó Valencia.

Proyección de CriSol

El equipo de trabajo espera a futuro que la comunidad se autodetermine y que las personas y familias puedan seguir con el proceso solos, lo cual es vital. La fundación cuenta con una asociación creada por la comunidad con mujeres de la comunidad que se llamada Ecolonias.

Ecolonias es una iniciativa que tiene dos pilares centrales, la protección del medio ambiente y la educación ambiental en la comunidad. En particular, el proyecto responde a las necesidades de limpieza del barrio y tratamiento de la basura. Teniendo en cuenta el número de personas que vive en esta comunidad, es necesario implementar un proceso de manipulación de residuos respetuoso con el medioambiente.

Teniendo en cuenta que solo tenemos un Centro de Primera Infancia ReCreo donde se asiste párvulo, prejardín, jardín y transición, nuestro siguiente paso es construir un colegio donde se pueda continuar con el proceso de los menores y que sigan estudiando primero, segundo y tercer grado como parte inicial; luego continuar con los otros grados y que sea un colegio no solo para la comunidad de Las Colonias sino para todas las comunidades aledañas y público en general. Crear una escuela para vivir bonito es nuestra filosofía”, manifestó el fundador de CriSol.

La pareja emprendió un nuevo propósito de vida para que la fundación CriSol diera frutos y hoy en día es una linda realidad que ha transformado la vida de cientos de personas de todas las edades, género, etnias y culturas; las cuales se han visto inmersas en diversas y duras pruebas marcadas por el olvido, el desplazamiento, el hambre, la violencia, etc.

Con la ayuda de amigos, familiares y diversas empresas privadas de Pereira, a lo largo de los años CriSol ha impactado aproximadamente a 350 niños y niñas y ha transformado a más de 25 familias.

Vale destacar que antes de la pandemia, la fundación tuvo el valioso aporte de 250 voluntarios extranjeros que hicieron un acompañamiento significativo para la comunidad y las familias integrantes de CriSol.

En la fundación se escuchan las voces de los niños y las niñas, convirtiéndolos en interlocutores válidos, y que además permite formar seres humanos críticos, argumentativos, sensibles, creativos, espirituales, además de tener formación en inglés, artes y aves.

Crédito: Fotos Suministradas