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lunes, septiembre 26, 2022

Conversación en una marcha

Por Liliana Cardona Marín

-Buenos días profe Gloria, ¿Me puedo ir caminando con usted?

-Claro, aquí nos vamos con todo el mundo.

La caminata empieza en el Parque de La Libertad a las 10:30 de la mañana, la lluvia una hora antes amenazaba a los trabajadores de la salud y la educación con no dejarlos marchar, como hace un mes atrás.

Mientras avanza la gente y por poner tema de conversación, surge la pregunta ¿cómo les ha ido en el retorno a la presencialidad alternada?

-Esta pandemia en realidad ha sido una cuestión política a nivel global y ha sido muy interesante poder romper con ese miedo a la muerte, a la extinción… regresar al salón, vernos con los niños y enseñarles, llevarles el conocimiento desde donde ellos lo necesitaban ha sido muy fructífero.

Lo triste es que el gobierno no nos ha cumplido, vea mi caso: yo trabajo en una vereda, en El Estanquillo, allí no hay agua potable, igual pasa en La Independencia, en el Chaquiro, tampoco existe la escritura pública del predio donde está la escuela y por eso la rectora no puede gestionar los recursos. Eso en la Pandemia pudieron solucionarlo.

-Hay bastantes cosas en qué trabajar entonces, ahora que se reactivó la economía.

-¿Bastante? No, ¡todo! Vea el internet, los papás son pobres y si los niños no tienen datos es muy difícil, porque hay muchos que todavía tienen miedo y se han quedado en la casa, quedaron aislados. El trabajo ha sido muy duro del 17 de agosto a la fecha, recuperando estudiantes que antes del Covid eran muy buenos y ahora no saben nada, porque los papitos no son educadores. Ellos hacían todo lo posible por mandar las evidencias, sin embargo los niños no tenían el conocimiento. Volver al salón ha sido muy exitoso para todos.

-¿Usted cuántos años lleva en la educación?

-Muchos, yo empecé a los 17 años, llevo más de 40 años educando y ya me retiro en diciembre, voy a descansar, a disfrutar más a mi familia, a mis padres que aún están vivos.

La profesora Gloria Marín, es docente en Dosquebradas, sede El Estanquillo del colegio Eduardo Correa Uribe.

-¿Las nuevas generaciones estarán listas para todo lo que demanda enseñar en Colombia?

-Yo pienso que ellos van a ser un buen relevo, porque ellos tienen el manejo de las TIC. Yo tengo una nieta que salió de la Normal ahorita, y me dejó sorprendida el manejo que le dio a las clases virtuales que le asignaron, me dejó asombrada lo que ella hace en comparación con lo que yo hacía, esa niña mantenía las clases con muy buena acción de los estudiantes.

El sol salió sobre los marchantes y los sacos empezaron a estorbar, las sombrillas se abrieron pero para dar sombra. En los megáfonos se seguían escuchando a los líderes elevar las consignas que los participantes replicaban.

-¿Las secretarías están al día en cuanto a los pagos a los maestros?

-Lo único que nos deben es un 4%, porque en la resolución no había claridad, ya nos pagaron con sueldo nuevo y nos pagaron el retroactivo, nos pagaron el viernes de hace ocho días, después de la toma que hicimos en el CAM.

-Entonces usted me está diciendo que hacer paros y marchas sí sirve, porque la mayoría de los colombianos piensa que no se saca nada con esto.

-Si no fuera por los paros, no hubiésemos conseguido lo que tenemos, porque los gobiernos a nivel mundial no tienen como objetivo educar al pueblo, sino que antes el objetivo es dejarlos así para poderlos explotar y que se contenten con el salario mínimo, yo no me explico cómo hace un colombiano para vivir con eso. 

-¿Usted siempre ha pertenecido al sector público?

-Siempre. En los colegios donde he laborado me han tocado compañeras que trabajaban por la mañana en la institución pública y por las tardes en el colegio privado, se doblan en el oficio y les ha costado muchísimo en su salud física, mental y emocional, lo que yo noto en ellas es que en el colegio privado tienen una rigurosidad más grande con los tiempos. Mientras que en la educación pública al estar en doble jornada, solo estamos seis horas en cada una. Diferente pasa en las cinco sedes de mi colegio al ser jornada única y se trabajan las ocho horas.

La profesora saluda a una colega y le dice: “hola Yenny, cómo está”, a lo que la otra docente contesta: “ahora estoy mejor, me retiré el 30 de junio”. ¡¿siii? qué bueno, le dice la profesora Gloria y se despiden.

-¿Entonces usted qué colegios públicos recomendaría a los padres?

San Vicente, Inmaculada, Cristo Rey, Santa Juana, Diocesano, son colegios que han tenido una imagen muy buena, por la disciplina, por sus rectores, porque puntean en el ICFES. Por un lado depende de los estudiantes y por el otro de la gestión de los directivas y la entrega de los docentes.

-¿Usted encuentra diferencias entre los estudiantes rurales y urbanos?

-Sí, en el comportamiento. Los campesinos son en esencia agradecidos, disciplinados y ordenados. Ellos tienen mucha disponibilidad para estar en clase; los papás son personas con los que se puede hacer pactos y dialogar, muy diferentes a los de la ciudad a los que uno les pide un material y contestan que en la casa no tienen cacharrería.

Songo, sorongo, como se dice, la caminata llega a la calle 18, la marcha se detiene al frente de la Alcaldía, la policía tiene acordonado todo el edificio, la batucada indígena hace el ambiente y los manifestantes dicen: “Pereira capital de la censura”, “¡Lucas no se murió, a Lucas lo mataron!”.

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