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lunes, enero 30, 2023

Conozca algunas recomendaciones para sobrellevar el duelo de una mascota

Mariana Suárez Guarín

Las personas que han tenido la experiencia de convivir y compartir diariamente con una mascota sea perro o gato, al momento de desprenderse de ellos cuando fallecen representa una prueba difícil y según algunos psicólogos es normal y natural que el tutor de la mascota sienta un profundo dolor, ya que fue un vínculo fuerte que se creó con estos seres que para muchos son un compañero fiel, un amor incondicional que les brindó seguridad y alegrías y que acogieron como un miembro más de su familia. Paulo César González, psicólogo, docente universitario, PHD en psicología, brindó algunas recomendaciones para sobrellevar este duelo.
“Desde el inicio de la humanidad se ha podido comprobar en diferentes civilizaciones y sociedades la cercanía que el ser humano ha tenido con los animales y no solo para su aprovechamiento por el uso de la carne sino también en las labores domésticas, compañía y hasta adoración. Una de las civilizaciones con mayor documentación sobre la adoración de los animales de compañía son los egipcios para quienes el gato y el perro cumplían papeles importantes en su sistemas culturales y religiosos. La sociedad en los últimos años ha vivido un profundo cambio en la estructura familiar, esto se debe a diversos factores de tipo económico, demográfico, cultural tecnológico, entre otros. Hoy cada vez más hogares y parejas, deciden compartir su vida con un miembro de otra especie, una mascota, un compañero de cuatro patas o peces, que se configuran como animales de compañía. Estos seres son compañeros que llenan espacios en la vida de las personas y su pérdida genera por lo tanto enormes vacíos. En la sociedad siempre hablamos de la pérdida de un ser querido, hablamos de cuando el abuelo murió o un conocido pierde la vida por un accidente o enfermedad; en los noticieros se presentan las cifras de personas muertas en guerras, pero poco o nunca, se habla de la desaparición de un compañero no humano, eso queda remitido al plano personal, a una invisibilidad tal, que dificulta tramitar el dolor que causa la ausencia física de ese ser. La alegría que se experimentaba con ese compañero, se pierde y se requiere tiempo para poder sanar, máxime cuando es un tema del que poco se hable, así quienes pierden una mascota frecuentemente sienten que su dolor es minimizado, se relaciona con debilidad, incluso puede ser motivo de burla. Ante la muerte de otro humano los funerales apaciguan y ayudan en la amortiguación del dolor, pero estos son escasos ante la muerte de los animales de compañía. Cuando esto se presenta la familia y/o el cuidador usualmente experimenta sentimientos de culpa y fácilmente llegan pensamientos como “debí cuidarlo más”, “debí llevarlo a otro veterinario y, buscar alternativas”, “si le hubiese dado otros fármacos y tratamiento”, entre otros, afectan a la persona. Seguido a lo anterior las personas experimentan sentimientos de tristeza, enfado, resentimiento, poca concentración, insomnio y apatía”, explicó González.

Etapas de duelo

Desde hace mucho tiempo se ha establecido de manera clásica la existencia de cinco etapas del duelo que son: negación, ira, depresión, negociación y aceptación. “Estas etapas nos ayudan a identificar lo que puede estar sintiendo la persona tras la pérdida. La primera es la negación en la que la persona tiene ilusión y pensamientos en donde le cuesta trabajar y creer en su nueva realidad, incluso se hace ilusiones de llegar a casa y ver a su compañero presente jugando, a veces lo ve en la calle, compra cosas que no necesita o lo llama por su nombre. Luego se genera la etapa de la ira en donde aparece una intensa emoción de dolor, enojo e irritabilidad que usualmente va dirigida a objetos, a extraños, familiares o amigos incluso al amigo que ha perdido. Posterior a esto viene una etapa de declive emocional llamado “depresión” la cual no debe confundirse con la condición clínica sino con un momento de tristeza profunda, acompañada de llanto sin razón y anomia frecuente (dificultad para encontrar las palabras de uso y conocimiento de una persona) y casi al final aparece la negociación, que va acompañada de la translaboración en donde hay una reacción normal a los sentimientos de impotencia y vulnerabilidad derivados de la pérdida, las personas aquí sienten la necesidad de recuperar el control. Finalmente, la etapa de aceptación, que es un periodo donde se experimenta paz y tranquilidad, es importante considerar que cada etapa en cada persona se vive con una intensidad diferente”, indicó Paulo César González.

¿Como manejar el duelo?

Por su parte Jorge Luis Morales Cartagena, médico veterinario y zootecnista de Pereira, se refirió al duelo incomprendido que representa para el tutor, cuando su mascota fallece. “Todos los seres humanos durante la vida enfrentamos múltiples y diversas perdidas, que nos llevan indiscutiblemente a vivir un duelo. La pérdida de un ser querido, con consecuencias psico-afectivas, manifestaciones exteriores, cambios fisiológicos, rituales y el proceso psicológico evolutivo consecutivo a la pérdida, se define como duelo, según Borgeois en 1996. El enfoque principal de las interacciones entre humanos y animales, radica en los impactos por la presencia y comportamiento de las personas como causas primarias en las respuestas afectivas y conductuales de los animales; está bien establecido que las actitudes, motivación, comprensión y la formación de habilidades de las personas influyen en la naturaleza de su comportamiento hacia los animales. Por tal motivo, se puede afirmar que el vínculo que existe entre las mascotas y el tutor estará definido por la cultura y personalidad. En la práctica, el duelo no solo se evidencia exclusivamente en los humanos, los animales también presentan signos y síntomas correlacionados al síndrome de duelo, dependiendo únicamente a las interacciones y vínculos afectivos existentes entre la misma especie o diferente. Las recomendaciones se basan en dejar fluir las etapas de evolución normal del duelo, conocidas como fase de impacto, fase de depresión y la recuperación. La aceptación a la pérdida es fundamental para mitigar los impactos de un trastorno depresivo, la ayuda profesional en cualquiera de los casos es vital. Por otra parte, el entorno, los recuerdos, las fechas importantes y los objetos de asocio, tendrán manifestaciones psicológicas fuertes, la terapia con yoga y meditación, pueden ser de gran ayuda, la fortaleza en el grupo familiar y lograr establecer en los animales enriquecimientos con impactos afectivos positivos, minimizará cambios asociados a inmunosupresión por depresión. Las manifestaciones y los síntomas con los que cada individuo responde a dichas pérdidas son diferentes”.

 

 

 

 

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