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viernes, agosto 19, 2022

Con éxito se lleva a cabo la huerta comunitaria en la Cárcel de Mujeres La Badea en Dosquebradas

Mariana Suárez Guarín

Con el objetivo de buscar no solo un proceso de seguridad alimentaria, sino también de resocialización y desarrollo comunitario, inició el proyecto de Granja comunitaria con las mujeres privadas de la libertad de la cárcel La Badea de Dosquebradas.

Es de resaltar que, con este proyecto, la Gobernación de Risaralda no solo está satisfaciendo las necesidades nutricionales de más de 2000 risaraldenses a través de 150 huertas comunitarias, escolares o familiares, sino que a través de la dinámica de sembrar, cuidar y cultivar los alimentos se abona terreno para que la seguridad y soberanía alimentaria sean una realidad en el departamento.

Las mujeres privadas de la libertad que se encuentran en la cárcel La Badea, están formándose en diferentes habilidades blandas, como la siembra y cosecha de diferentes alimentos que más adelante podrán consumir ellas mismas, Elizabeth Diosa, secretaria de Mujer, Familia y Desarrollo Social de Risaralda, brindó más detalles de este proceso.
“Este proyecto de huerta comunitaria en el centro penitenciario La Badea, comenzó al rededor de un mes con las mujeres que están privadas de la libertad, este inició como parte de los proyectos pedagógicos que se vienen adelantando desde el programa de seguridad alimentaria, además que también se convierte en una acción afirmativa que venimos realizando dentro de la política pública de mujer y asuntos de género con esta población, es un proceso que no solo ayuda a tener una seguridad alimentaria para las mujeres que están allí, porque lo que buscamos es que estos alimentos sean utilizados por ellas mismas y por el centro penitenciario, sino que también ayuda a ser un proceso de construcción social y un proceso de resocialización de estas mujeres; con ellas también hemos venido implementando la Escuela de liderazgo de mujeres, por lo cual se une a varios procesos que ya hemos venido trabajando anteriormente con las mujeres, con quienes hemos liderado diferentes acciones, desde la secretaría hemos apoyado varias celebraciones que ellas tienen, adicionalmente estamos trabajando para tener con ellas un proceso de resocialización, cuando ya cumplen su pena y salen nuevamente a reintegrarse a la sociedad, para poder establecer un proyecto productivo, y que tengan una alternativa laboral con las empresas de confección, dentro de la ejecución de un proyecto a través de Desarrollo con sentimiento de mujer, pospenadas”.

Mujeres beneficiadas
Por su parte, Luz Marina Duque Miranda, directora del centro penitenciario confirmó que en la cárcel de mujeres actualmente se encuentran recluidas 256 y que en este proyecto la idea es integrar a las mujeres por grupos. “Este proyecto teórico práctico, es una alianza estratégica que busca fortalecer la cultura alimentaria, garantizar el buen uso del tiempo libre, que ellas puedan hacer extensivo este proceso cuando queden en libertad, allí se les enseña el arte y oficio de cultivar, sembrar, cosechar y recolectar, y complementario a esto la preparación de los alimentos. Por ahora se han vinculado 25 de estas mujeres gracias a su buena conducta, se les hizo la capacitación de manipulación de alimentos a 80 mujeres en total y la idea es irlas integrando progresivamente, en dos meses involucrar otro grupo y así darle continuidad al programa de seguridad alimentaria”.
La directora del centro penitenciario también destacó el apoyo de la Gobernación de Risaralda para adelantar este proceso, junto al esfuerzo de otros entes y personas que se han vinculado para el éxito de este proyecto y beneficio de las mujeres, para que su proceso de resocialización sea una realidad.

Trabajo en equipo
“Este proceso es interinstitucional, lo hacemos de manera semanal los días miércoles, en el que se hace un trabajo articulado con el Ejército Nacional, con los jóvenes que están prestando servicio militar, así como personal de la secretaria de Mujer, Familia y Desarrollo Social de Risaralda y profesionales del Sena, quienes apoyan en el proceso de formación en Técnico Agropecuario con las mujeres privadas de la libertad”, manifestó Elizabeth Diosa.

Los productos
Tomates, pepinos, lechuga, yuca, arveja, yuca, variedad de hortalizas, zanahoria, cilantro, cebolla y plantas aromáticas, son algunos de los productos que se han sembrado en el terreno, la idea es que estos más adelante sean utilizados para el consumo de ellas mismas y sus familias. “Las mujeres están formándose en habilidades de siembra, cosecha y con ellas hemos venido haciendo un proceso que no solo es producir, sino coordinar cómo las reincorporamos a la sociedad y hacemos que sus vidas sean transformadas de una manera positiva y como decía alguien: que la pena valga la pena”, confirmó Elizabeth Diosa.

Proyecto a futuro
Este proyecto tiende a ampliarse en el tiempo, integrando así mismo otras actividades agropecuarias. “Soñamos con que podamos tener un galpón de gallina, tanto ponedora como de engorde, que sea un proyecto que les sirva a las mujeres privadas de la libertad, para que puedan generar un ingreso inicialmente con la huerta y después con la granja y que sea un proceso autosostenible”.

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