Buenos Aires pero pocas aguas

Liliana Cardona Marín 

En el Rocío Alto, el sector que se encuentra a mano derecha en la vía hacia Armenia, hay varias comunidades. Algunas de estas en realidad no pertenecen al corregimiento Tribunas – Córcega, sino a la comuna Boston. 

Buenos Aires hace algún tiempo era una finca que después de un proceso legal fue parcelada y vendida. En este lugar están construidas casi mil viviendas, pero el problema toca específicamente a 21 familias afectadas por la falta de suministro de agua potable desde abril de 2020. 

El problema empezó casi al mismo tiempo que la Pandemia, al principio eran cortes, luego suspensiones y el agua llegaba entre 1:00 y 4:00 a.m., pero llegaba. Desde hace un mes no hay ni rastro del líquido cuando se abre la llave, las personas se han ideado formas de obtener agua a través del sistema de recolección de aguas lluvias y del suministro de carrotanques que manda el Acueducto de Tribunas cuando ellos insistentemente llaman.

Hace dos días la comunidad, ante la falta de solución tomó las vías de hecho y ocuparon las oficinas de la Empresa de Servicios Públicos. La corregidora Catalina Giraldo solicitó la presencia de la Policía y ellos se retiraron con la promesa de la visita del Gerente a la comunidad ayer. Efectivamente, Óscar Fernando Gómez realizó la visita y le explicó tanto a los vecinos del sector, como a El Diario, lo que sucede.

“Nosotros en primera instancia tenemos una restricción por parte de la autoridad ambiental en donde nos dice que no podemos otorgar más matrículas y en ese orden de ideas los asentamientos en esta comunidad han ido creciendo de forma permanente. Esta es una situación en la que la Empresa no tiene la capacidad instalada en esta zona para atender este número de viviendas”.

El asunto está en que las familias que formulan la denuncia están en la legalidad, tienen contador, pagan facturas y sus predios están legalizados. A lo que Gómez replica que “esto es por culpa de los que no tienen medidor que derrochan el agua y descompensan a los que están legalizados”.

En Buenos Aires es muy notoria la presencia de niños y esto hace que Jhoana Bañol haya decidido tomar la vocería de la comunidad: “Imagínese usted recoger el agua de un techo en donde los gatos mantienen en las noches y al otro día tenerla que usar para preparar los alimentos. Los niños no demoran en enfermarse, porque algunos adultos ya tenemos cosas en la piel de bañarnos con esta agua”.

El valor de la factura también se ha incrementado, como lo demuestran los recibos con el tiquete de pago. Allá normalmente los usuarios pagaban 10 y 11 mil pesos, pero ahora deben cancelar 18 mil y 20 mil. Ante esto el gerente contestó que el cargo básico hay que mantenerlo y que allí también se cobra el aseo.

“Si las personas siguen evidenciando esta situación, deben hacer el procedimiento correcto ante la empresa. Nosotros vendremos y evaluaremos lo que se está presentando, pero realmente las tarifas son las mismas, estas personas son estrato uno en su mayoría; entonces obedece a otros factores, pero deben hacer la reclamación, porque yo como gerente no tengo poder de clarividencia para saber a quién le subió y a quién no. Hay muchos mecanismos para esto: a través de whatsapp, teléfono o correo electrónico, todos estos datos están en la factura ”.

Todos se tiran la papa caliente 

Al entrar en el Rocío Alto se puede ver cómo están pavimentando el sector ‘El Tiburón’, la gente de Buenos Aires dice no entender cómo es posible que la Administración municipal mande cemento a unas cuadras de donde las otras personas no tienen el mínimo vital. Hernán Parra, otro vecino afirma que Carlos Maya solo fue allá en campaña a abrazarlos.

Este problema es de todos y de nadie a la vez. El gerente dice que la Carder estableció que la fuente hídrica no da para más, El Diario estableció contacto con esta entidad y no recibió respuesta alguna. Después llamó al curador urbano  Orlando Bedoya, quien respondió que ellos expiden las licencias, pero que verificar que las personas las tengan, corre por cuenta de Secretaría de Gobierno. En esta oficina los comunicadores quedaron de buscar una declaración por parte de los encargados, pero nunca llegó.

El gerente y la comunidad aseguran haber realizado reuniones en las que se precisó la presencia de la empresa Aguas y Aguas de Pereira, porque si ellos se hacen cargo de legalizar en la parte baja, habrá suministro de agua para la parte alta. De las tres ocasiones en que los han invitado, a ninguna llegaron. La comunicadora de Aguas y Aguas no pudo dar a tiempo la explicación durante la redacción de este artículo, pero se comprometió a buscarla.

Y es que uno de los agravantes del problema del agua se encuentra en el asentamiento denominado La Playa, porque las conexiones ilegales eran suspendidas por funcionarios de la Empresa de Servicios Públicos de Tribunas que debían ir acompañados de la Policía, hasta que les dijeron que de volver a suspender el agua serían recibidos a bala.

La Corregidora de Tribunas – Córcega comentó: “El acueducto sí es de mi jurisdicción, pero Buenos Aires pertenece a la comuna Boston, esto quiere decir que el Inspector de Policía de allá es el que debe verificar lo que está pasando”.

El señor Parra en su familia tiene cinco niños y le toca hacer conexión fraudulenta si o si.  Recogió 15 firmas para solicitar las visitas técnicas que le legalizaran su predio, los servicios públicos y a otros vecinos, pero fue tiempo perdido, porque nadie lo escuchó.

En conclusión ser pobre en Colombia es un problema, porque en este caso hasta la Constitución Nacional es letra muerta: “Artículo 365. Los servicios públicos son inherentes a la finalidad social del Estado. Es deber del Estado asegurar su prestación eficiente a todos los habitantes del territorio nacional. … En todo caso, el Estado mantendrá la regulación, el control y la vigilancia de dichos servicios”. 

Amanecerá y se sabrá qué pasa entonces con las malas aguas en Buenos Aires.

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