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miércoles, junio 29, 2022

15 hombres se superaron a sí mismos

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Liliana Cardona Marín

Ayer a las 9:00 a.m. en el aula máxima del Centro Penitenciario y Carcelario La 40 de Pereira, se dieron cita unas bellas mujeres que pusieron empeño en su ropa y arreglo para acompañar tomadas del brazo derecho de su esposos, hijos, padres o hermanos en la marcha de la ceremonia en la que se graduarían como bachilleres académicos del colegio María Dolorosa Francisco Javier, promoción 2022.

Si este hecho es motivo de celebración en las personas que gozan de la libertad plena, solo imagine por un momento lo que sintieron Jhoan, Orlando, Edison, Jhonier, Jhon Fredy, Dávinson, Héctor, Andrés, Miguel Ángel, José Miguel y otros compañeros que persisten en superar los errores de los que no está exento ningún ser humano. La dirección autorizó el ingreso del estrén para cada uno, todos estaban afeitados, peluquiados y ‘tirando pinta’ debajo de la toga.

Llegaron los invitados

Tras llegar a La 40 y anunciarse en al guardia, los representantes de la Defensoría del Pueblo y la personería, algunos miembros de la Secretaría de Educación, los profesores y el rector del colegio se dirigieron a la oficina del director del Centro Alexander Zapata Largo, para dejar los bolsos, celulares y solo llevar consigo la cédula y el tapabocas. El único invitado que no tuvo que pasar por las etapas de rigor fue el alcalde Maya, quien por primera vez visitaba la penitenciaría.

El primer filtro es ponerse el sello de tinta invisible, luego se pasa la primera reja para ubicarse en las butacas donde el perro de nombre Garzón, los rodea para olfatearlos mientras que al frente se pueden ver todos los elementos que pasan por la máquina de rayos X. Los visitantes se paran y se quitan todo lo metálico, como es los aeropuertos para pasar por el escáner y la requisa, finalmente se deja la cédula y la huella para pasar por los pasillos.

Por aquí es pa’llá

La pintura azul de los pasillos revela los muchos estados de ansiedad que la han descascarado, así como los huequitos que han dejado los golpes de los bastones de mando. Algunos presos están por ahí curioseando a los intrusos, saludan muy amables y siguen en su cotidianidad; la primera puerta por la que se pasa es la del patio ERE, después por la entrada al Proyecto Asadero, seguida del salón virtual, el taller San José Obrero y el Expendio. La vista del visitante quiere abarcar más detalles pero hay que seguir caminando, en las paredes hay carteleras y cuando menos se piensa, tres gradas arriba está el aula máxima.

La ceremonia 

El salón está adornado con bombas azules y blancas, en una esquina las fotos de los bachilleres y la torta blanca que tiene sobre sí un birrete, los graduandos vestidos con togas negras con azul claro se encuentran adelante junto a la mesa principal, porque acabaron de estar con el capellán, los monitores educativos de chaleco gris van de un lado para otro haciendo los últimos ajustes al sonido, la pantalla y el computador, porque la ceremonia se transmitió por una plataforma para los demás familiares que no pudieron asistir.

El maestro de ceremonia les pide a los homenajeados que salgan para que ingresen en orden alfabético, empieza a sonar La Marcha Triunfal de Aida de Giuseppe Verdi y cada uno regresa al salón en marcha solemne con su familiar del brazo, para tomar asiento en una de las sillas blancas adornadas con fajas del mismo azul claro.

En la mesa principal están el Alcalde, el Director de la cárcel, la Secretaria de educación (e), el Director de cobertura de la secretaría, el Rector y la Coordinadora del colegio. Lo único que se extrañó de otros grados fue el estallar de los flashes de cámaras y celulares.

La Fiesta 

Haciendo gala a la tradición paisa, al alcalde no lo podían dejar ir sin tomarse la selfie y comer torta, el mandatario se retiró para cumplir otros compromisos y los funcionarios lo siguieron. Acto seguido proyectaron un video con los saludos de todos los familiares que orgullosos expresaban: “Estamos orgullosos, los queremos y los esperamos pronto”, quienes observaban el video no pudieron contener las lágrimas.

Se le hizo la pregunta clave a uno de los graduados ¿Qué va a estudiar en la universidad? Con la mirada fija respondió enfermería, pero se retractó y dijo: “sabe qué, yo lo que quiero es ser cantante ¿a usted le gusta Yeison Jiménez? Entonces le dijo al monitor “tire el disco DJ” y empezó a sonar Por qué la envidia, en medio de la canción dijo: “el director no dejó entrar el medio de brandy” y todos rieron.

Todo el proceso

Orlando de Jesús Marín es un belumbrense de 52 años, este agricultor llegó a La 40 sin saber leer ni escribir, porque sus padres jamás lo entraron a una escuela. Primero de primaria lo hizo en 2003, sus familiares no lo pudieron acompañar y comentó: “los profesores enseñan muy bien, no nos regalan nada. Lo más difícil es matemáticas y lo más fácil español”. En su registro aparece con comportamiento ejemplar.

Dato

La sorpresa de la jornada corrió por cuenta del alcalde Maya. Les entregó a cada uno una beca del programa Universidad para Cuba, que desplazará hasta la 40, a los profesores de las diferentes carreras tecnológicas y profesionales que escojan los privados de la libertad.

Cifra

17 años lleva este programa de formación del colegio María Dolorosa.

 

 

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