Washington comenzó a cobrar tarifas del 50 % sobre cerca de US$20.000 millones en productos canadienses. Canadá anunció una respuesta equivalente y suspendió las conversaciones comerciales.
Las negociaciones de última hora entre Estados Unidos y Canadá terminaron sin acuerdo y desde este sábado 22 de agosto entraron en vigor nuevos aranceles estadounidenses del 50 % sobre determinados productos procedentes de Canadá, profundizando una disputa comercial entre dos países que históricamente han mantenido una de las relaciones económicas más estrechas del mundo.
La medida del Gobierno de Donald Trump afecta importaciones canadienses valoradas en aproximadamente US$20.000 millones —unos 28.000 millones de dólares canadienses— y representa alrededor del 5 % de las exportaciones que Canadá envía anualmente al mercado estadounidense.
Una precisión resulta importante: el arancel del 50 % no se aplica a todos los productos canadienses que ingresan a Estados Unidos. La mayor parte del intercambio bilateral continúa bajo otras condiciones comerciales, incluidas numerosas mercancías amparadas por el acuerdo entre Estados Unidos, México y Canadá, conocido como T-MEC o USMCA.
Tres días adicionales no fueron suficientes
Los nuevos gravámenes inicialmente debían comenzar a aplicarse el miércoles 19 de agosto. Sin embargo, Trump decidió conceder una prórroga de tres días mientras los negociadores intentaban alcanzar un entendimiento.
Durante buena parte de la semana hubo señales de que un acuerdo era posible. El Gobierno canadiense incluso reconoció el martes que se habían conseguido “avances sustanciales”. La tregua, sin embargo, terminó sin resultados y los aranceles comenzaron a regir en las primeras horas de este sábado.
Las dos partes responsabilizan a la contraparte del fracaso.
El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, sostuvo que Canadá se negó a cerrar el acuerdo bajo las condiciones que habían sido trabajadas y aseguró que Ottawa presentó nuevas exigencias y retrocedió sobre compromisos previamente discutidos.
Desde Canadá, la interpretación es completamente diferente.
El primer ministro Mark Carney aseguró que Washington introdujo modificaciones de última hora que calificó como injustas y económicamente inconvenientes. Finalmente ordenó suspender las negociaciones y pidió a la delegación canadiense regresar a Ottawa.
Canadá responderá “dólar por dólar”
La reacción canadiense fue inmediata.
Carney anunció que su Gobierno impondrá represalias equivalentes sobre mercancías estadounidenses.
“Canadá igualará esos aranceles dólar por dólar para proteger a nuestros trabajadores y empresas”, señaló el primer ministro en su declaración oficial.
El Ejecutivo canadiense también anunció que en los próximos días presentará nuevas medidas de respaldo para trabajadores y compañías afectadas por el enfrentamiento comercial. Según Carney, durante los últimos 18 meses su Gobierno ya ha movilizado cerca de 25.000 millones de dólares canadienses en apoyos económicos.
La decisión aumenta el riesgo de una cadena de represalias en la que las empresas importadoras podrían terminar pagando precios más altos y trasladando parte de esos costos a los consumidores.
¿Qué productos tendrán el arancel del 50 %?
La Casa Blanca anunció originalmente tres acciones bajo la Sección 338 de la Ley Arancelaria estadounidense de 1930, una norma poco utilizada que permite imponer gravámenes de hasta el 50 % cuando el presidente considera que otro país discrimina comercialmente a Estados Unidos.
Entre los productos cubiertos aparecen bienes tan diversos como vino, palos de hockey, cemento y otros materiales y manufacturas canadienses.
El paquete fue diseñado como respuesta a tres grandes disputas entre Washington y Ottawa: el comercio de vehículos, bebidas alcohólicas y productos lácteos.
Existen, no obstante, excepciones. La Casa Blanca indicó que estas nuevas tarifas no se aplican bajo esta medida a energía, potasa, algunos minerales críticos, productos pesqueros y mercancías que ya se encuentran sometidas a determinados aranceles bajo la Sección 232.
Trump acusa a Canadá de discriminar productos estadounidenses
Washington sostiene que los nuevos aranceles buscan responder a medidas adoptadas por Canadá contra compañías estadounidenses.
Entre sus reclamos, la administración Trump asegura que varias provincias y territorios canadienses retiraron bebidas alcohólicas estadounidenses de sus sistemas de distribución, que productos lácteos europeos reciben condiciones de acceso diferentes y que existen restricciones que afectan a determinados vehículos fabricados en Estados Unidos.
La Casa Blanca calcula, por ejemplo, que las importaciones canadienses de vehículos provenientes de Estados Unidos disminuyeron aproximadamente 22 % entre abril de 2025 y marzo de 2026, mientras que las compras de bebidas alcohólicas estadounidenses cayeron alrededor del 81 % en otro periodo comparable.
Canadá rechaza que esas diferencias justifiquen la ofensiva arancelaria estadounidense y considera que las medidas de Washington perjudican una relación económica construida durante décadas.
Un comercio de US$880.000 millones
El enfrentamiento tiene una dimensión considerable.
Estados Unidos y Canadá intercambiaron alrededor de US$880.000 millones en bienes y servicios durante el último año, según cifras citadas por Associated Press. Además, aproximadamente el 72 % de las exportaciones canadienses de bienes tienen como destino Estados Unidos.
Ese nivel de dependencia explica por qué una escalada prolongada podría tener consecuencias particularmente importantes para sectores industriales canadienses.
Pero Estados Unidos tampoco está aislado del impacto. Las compañías estadounidenses dependen de proveedores canadienses para numerosas cadenas productivas y los aranceles son cobrados inicialmente a los importadores estadounidenses, que pueden intentar compensarlos mediante aumentos de precios.
La Cámara de Comercio de Canadá calificó las nuevas tarifas como un fuerte golpe para la competitividad de Norteamérica y advirtió que también podrían aumentar costos para consumidores y empresas estadounidenses.
El T-MEC queda bajo mayor presión
El conflicto se produce además en un momento especialmente sensible para el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Los tres países están inmersos en discusiones sobre el futuro y revisión del acuerdo comercial norteamericano. Mientras Washington ya ha iniciado conversaciones formales con México, el deterioro de las relaciones con Canadá genera nuevas dudas sobre la negociación con Ottawa.
Los aranceles actuales son particularmente polémicos porque las medidas adoptadas bajo la Sección 338 pueden alcanzar incluso determinados productos que cumplen las reglas de origen del T-MEC.
Una relación que entra en terreno desconocido
La ruptura ocurre después de meses de tensiones entre Trump y el Gobierno canadiense.
Carney reconoció que la relación histórica con Washington ha cambiado y aseguró que Canadá buscará reducir progresivamente su dependencia del mercado estadounidense mediante nuevos acuerdos comerciales y la diversificación de sus exportaciones.
Por ahora no existe una nueva fecha anunciada para retomar las conversaciones. Associated Press reportó que no hay más negociaciones programadas, aunque la presión de empresas y sectores productivos podría terminar obligando a ambos gobiernos a regresar a la mesa.
El fracaso de las conversaciones convierte así este 22 de agosto de 2026 en un nuevo punto de quiebre para las relaciones económicas norteamericanas: Estados Unidos ya cobra aranceles del 50 % sobre miles de millones de dólares en productos canadienses y Canadá prepara una respuesta equivalente.
Lo que inicialmente era una amenaza comercial ya se convirtió en una nueva ronda de la guerra arancelaria.


