La ceniza expulsada por el volcán obligó a cerrar temporalmente varias terminales aéreas. Un primer balance hablaba de 373 vuelos afectados, pero las interrupciones aumentaron durante el día y terminaron comprometiendo a más de 170.000 viajeros.
Indonesia volvió a mirar con preocupación hacia el estrecho de Sonda. Una prolongada actividad eruptiva del volcán Anak Krakatau lanzó grandes cantidades de ceniza a la atmósfera y provocó este domingo 6 de septiembre serios problemas en el transporte aéreo del país.
Durante las primeras horas de la emergencia, la Dirección General de Aviación Civil de Indonesia informó de 373 vuelos afectados por los cierres y restricciones en diferentes aeropuertos. En ese momento estaban comprometidas terminales como Soekarno-Hatta y Halim Perdanakusuma, en el área de Yakarta; Radin Inten II, Budiarto, Pondok Cabe y Husein Sastranegara, en Bandung.
Sin embargo, el balance aumentó con el paso de las horas. Las autoridades terminaron ampliando las restricciones a ocho aeropuertos, mientras reportes posteriores de AP y Reuters situaron en más de 1.500 los vuelos cancelados o afectados y en alrededor de 170.000 los pasajeros perjudicados por las alteraciones.
El principal aeropuerto de Indonesia tuvo que cerrar
Uno de los mayores impactos ocurrió en el Aeropuerto Internacional Soekarno-Hatta de Yakarta, el más importante del país.
Pruebas realizadas en la terminal detectaron presencia de ceniza volcánica, razón por la cual las operaciones fueron suspendidas y el cierre tuvo que extenderse varias veces. Solo en una actualización de la mañana, la autoridad aeronáutica registraba 202 vuelos afectados en Soekarno-Hatta, la mayoría cancelados.
La ceniza representa un riesgo considerable para la aviación, debido a que puede reducir la visibilidad y provocar daños en los motores de las aeronaves. El ministro de Transporte, Dudy Purwagandhi, aseguró que los aeropuertos no serían reabiertos mientras las pruebas continuaran mostrando concentraciones que pudieran comprometer la seguridad.
Además de los vuelos nacionales, las alteraciones alcanzaron conexiones internacionales con destinos como Singapur, Hong Kong, Sídney, Seúl, Doha, Ámsterdam y Kuala Lumpur.
Más de 25 horas de actividad
La actividad que desencadenó la emergencia comenzó a ser registrada aproximadamente a las 11:07 p. m. del viernes 4 de septiembre, hora local, y se prolongó de manera prácticamente continua durante unas 25 horas.
El Centro de Vulcanología y Mitigación de Riesgos Geológicos de Indonesia informó que esa fase terminó hacia las 12:04 a. m. del domingo. Horas más tarde se produjo una nueva erupción de tipo estromboliano con una duración cercana a los 30 segundos.
Aunque la etapa eruptiva continua disminuyó, el Anak Krakatau permanece en nivel III de alerta, considerado estado de vigilancia elevada. Las autoridades prohibieron acercarse a menos de tres kilómetros del centro de actividad y advirtieron sobre posibles nuevas explosiones, caída abundante de ceniza, expulsión de material incandescente y eventuales flujos de lava.
El recuerdo del tsunami de 2018
La actividad del Anak Krakatau genera particular inquietud debido a su historia.
El 22 de diciembre de 2018, una erupción provocó el colapso parcial de la estructura del volcán sobre el mar. El desplazamiento de material desencadenó un tsunami que golpeó las costas del estrecho de Sonda, especialmente sectores de Java y Sumatra, y dejó más de 400 personas muertas y miles de heridos.
Esta vez, sin embargo, los expertos indonesios han pedido evitar especulaciones sobre un nuevo tsunami. Los estudios actuales señalan que la estructura que ha vuelto a crecer después del colapso de 2018 es todavía relativamente pequeña y no presenta, por ahora, condiciones que indiquen un derrumbe de magnitud suficiente para producir un fenómeno similar.
Mientras continúa la vigilancia del volcán, las autoridades mantienen restricciones alrededor del Anak Krakatau y revisan de forma permanente la concentración de ceniza sobre los aeropuertos y las rutas aéreas.
La prioridad, señalaron desde el Gobierno, será reanudar progresivamente las operaciones únicamente cuando las condiciones permitan garantizar la seguridad de aeronaves y pasajeros.


