¿Los humanos somos infieles por naturaleza?

Marcela Arboleda Arias

Para la docente investigadora, Diana Pulido del programa de Psicología de la Universidad Piloto de Colombia, se han realizado diferentes aproximaciones al tema de la infidelidad, desde teorías evolucionistas, sociológicas y psicológicas, sin embargo, no hay un acuerdo sobre el por qué, se da dicha práctica, convirtiéndola en un fenómeno complejo.

“En el sentido común muchas veces se acude a la explicación “si te es infiel es por qué algo le faltaba a la relación y lo estaba buscando por fuera”, no obstante, al ser un evento transcultural y transtemporal, esta afirmación es insuficiente”, dijo Pulido.

Las teorías evolucionistas muestran como otras especies tienen múltiples parejas, por lo cual se podría pensar que desde la biología los seres humanos pueden responder a la necesidad biológica de supervivencia al multiplicar la especie, pero también existen animales que tienen una única pareja de por vida, cuya explicación biológica responde a que buscan tener garantía de poder copular y que las crías puedan sobrevivir en entornos difíciles.

Así pues, la infidelidad responde a prácticas culturales que dan cuenta de los deseos y necesidades propias de cada persona, pero que al no ser aceptadas culturalmente deben ser realizadas a escondidas.

“Es muy frecuente encontrar consultantes, quienes mencionan su deseo de practicar diferentes experiencias sexuales, pero que por las creencias de su pareja no se siente con confianza de hablar y prefieren buscar otras formas de desahogar dichos deseos”, precisó la docente de la Universidad Piloto de Colombia.

Ahora bien, la infidelidad no responde exclusivamente a un deseo sexual, también responde a una conexión emocional establecida con otra persona fuera de la relación de pareja. El problema está en que generalmente estos deseos o conexiones, no se hablan por el temor del juicio y el rechazo por parte de la pareja, y se empiezan a establecer acciones en secreto que pueden llevar a lo que se consideraría como infidelidad.

Hombres y mujeres

Los seres humanos en algún momento de su vida han sido infieles, independientemente de la razón, quienes engañan y son engañados sufren; al primero lo embriaga la culpa y al segundo le duele el que le hayan traicionado la confianza.

“La infidelidad tanto en hombres como mujeres es diferente, porque a nivel biológico estamos constituidos de manera distinta, también está en juego el tema de las emociones que en ambos se expresan de manera diferente”, explicó Angélica María Martínez, coordinadora de la especialización en Psicología Clínica de la Universidad Católica de Pereira.

Por su parte, María Laura Yepes Escobar, docente de Psicología de la Universidad Cooperativa de Colombia, la infidelidad en el caso de las mujeres se basa en actos de emocionalidad, de vínculos, y es que la mujer al ser más dada al lenguaje y al cuidado, busca suplir esa necesidad con otra persona, si su pareja no la complementa.

En el caso de los hombres inciden varios factores como el tema de la presión social (hay casos en donde algunos hombres se burlan de otros por ser fieles), vida sexual poco exitosa, falta de comunicación (aplica para ambos), entre otras.

No obstante, hay casos en donde la persona desconoce las razones que lo llevaron a cometer el acto de infidelidad, es decir, estaba bien con su pareja, no tenían ningún tipo de problema y de un momento a otro le es infiel y no encuentra el por qué. Y es que al ser un componente emocional, es difícil de explicar.

Componente cultural

La monogamia es un constructo socialmente aceptado a la luz de la religión y la política. La monogamia se relaciona con el tema de la poligamia (régimen familiar en que se permite, generalmente al varón, la pluralidad de cónyuges) poliandria (mujer casada con varios hombres) y poliginia (hombre casado con varias mujeres), prácticas que son aceptadas principalmente en culturas como las musulmanas de composición étnica árabe en países del norte de África y Oriente, siendo la poliginia la más frecuente en culturas tales como los musulmanes y los mormones.

“De acuerdo al Atlas Etnográfico, 588 culturas practican la poliginia en diferentes formas, mientras que sólo en cuatro se practica la poliandria, o también contamos con los estudios realizados por P.M. Murdock, quien estudió 849 sociedades, y reportó que 708 permiten la poligamia (83,5 %), 137 sociedades (16 %) son monógamas y cuatro son poliándricas, explicando que si bien el número de sociedades monógamas sea menor, son aquellas sociedades que son más numerosas en cuanto a población”, puntualizó Pulido.

¿Cómo enfrentar la infidelidad?

Quien ha descubierto que su pareja le es infiel, indiferentemente a la situación, su autoestima queda seriamente afectada, y se activan algunos esquemas de inseguridad. “Lastimosamente nuestra crianza fue nefasta, porque no nos enseñaron a querernos, a tramitar nuestras emociones, es importante reivindicar el autoestima hablando con alguien que nos permita expresarnos”, dijo María Laura Yepes Escobar, docente de Psicología de la Universidad Cooperativa de Colombia.

Así pues, es necesario iniciar un proceso psicoterapéutico que le permita al afectado poder tramitar el duelo y tomar una decisión, pues algunas personas están dispuestas  a continuar con la relación.

“Si yo decido en el marco de esa infidelidad separarme, debe haber contacto cero con el otro, cerrar la relación de la manera más tranquila posible y no caer en las trampas de los duelos, y es que surge el síndrome de abstinencia que nos pide tener el contacto con el otro, por eso es importante activar redes de apoyo como amigos, familia, buscar actividades que nos ayuden a suplir esa dopamina que no podemos satisfacer con el otro”, agregó Yepes.

Algunas teorías

Muchos autores han tratado de abordar el tema de la infidelidad, por ejemplo, Potts y Shorts afirman que el ser humano es por naturaleza polígamo, pero se ha empeñado en ser un ser monógamo, y Desmond Morris afirma que somos “monógamos sucesivos”, lo que quiere decir que se establecen parejas temporales, y pasado dicho tiempo se sustituye por otra pareja estable y así. Sumado a lo anterior, Morris afirma que las parejas establecen un vínculo de enamoramiento que puede durar entre cuatro a cinco años, tiempo suficiente para que el hijo concebido por la pareja asegure su supervivencia, y luego de este tiempo tanto hombres como mujeres  buscan una nueva pareja.