Entre el miedo y los abrazos, Risaralda vuelve a llenar sus aulas

Cerca de 113 instituciones y sedes educativas retomaron las actividades presenciales, permitiendo que alrededor de 16.000 estudiantes, equivalentes al 40 % de la matrícula departamental, regresaran a los colegios para reencontrarse con sus docentes y compañeros.

El retorno no se produjo de manera inmediata. Desde el pasado 24 de agosto, las autoridades educativas habían puesto en marcha diferentes alternativas para garantizar la continuidad académica, entre ellas clases virtuales, trabajo en casa y estrategias de flexibilidad pedagógica, mientras se evaluaban las condiciones de seguridad de los establecimientos.

La secretaria de Educación de Risaralda, Dora Ligia Agudelo Martínez, señaló que el proceso se desarrolla de manera progresiva y bajo la premisa de que ningún estudiante debe regresar a un espacio que no ofrezca condiciones adecuadas.

“Cerca de 113 entre instituciones y sedes educativas retornan a la presencialidad. Son 16.000 estudiantes, un 40 % de la matrícula, garantizando el retorno de manera segura y gradual”, explicó la funcionaria.

El miedo también volvió a las aulas

En municipios como Santa Rosa de Cabal, el regreso tiene un significado que va más allá de retomar las clases. Para muchas familias, volver a los planteles educativos también representa recuperar la confianza después de los momentos de angustia provocados por el movimiento terremoto del pasado 10 de agosto.

“En principio me sentía un poco asustada, pues obviamente por el terremoto. Yo creo que todos los padres quedamos como traumados”, explicó Yasmin García madre de uno de los estudiantes.

Y agregó que: “Mis hijos están felices de regresar. Primero estaban muy temerosos, pero al sentir que el colegio les brinda esa seguridad, sí se sienten muy contentos de regresar a las aulas con sus compañeros y a seguir su vida normal”.

Volver a encontrarse

Para los estudiantes, el regreso significa recuperar una cotidianidad que durante varias semanas estuvo mediada por las pantallas.

“Estoy muy contenta de volver a clase, de volver a ver a los compañeros, a los profes y de ver la clase”, contó Ana Lucía Giraldo Fonseca, estudiante del Instituto Tecnológico Santa Rosa de Cabal.

En los colegios también se respiró alivio entre docentes y directivos. Los corredores, que durante la emergencia permanecieron vacíos, volvieron a convertirse en escenarios de encuentro.

El regreso presencial marca así otro paso en la recuperación del departamento después del terremoto.

Para miles de estudiantes, volver a sus instituciones educativas no solo significa regresar a clase: también representa recuperar espacios, rutinas y confianza después de la emergencia.

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