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martes, noviembre 29, 2022

La reorganización, una posible solución a las empresas en la post cuarentena

Con una cuarentena prolongada y pronósticos poco alentadores sobre el desempeño de la actividad económica para el año 2020, es posible que muchos negocios solventes se vean en dificultades para pagar sus créditos en 2020 y 2021, debido a la disminución de su flujo de caja operativo y al incremento de las deudas que se usaron para sobrevivir a la crisis. Esto puede hacer que empresas con el potencial de producir valor se vean obligadas a cerrar.

En un reciente informe presentado por la oficina de investigaciones económicas de Corficolombiana, sobre estructura del capital afirman, los analistas Daniel Espinosa y Rafael España Amador, que tener una mezcla entre deuda y recursos propios subóptima puede llevar a las empresas a no tener suficientes recursos para financiarse u obligarlas a acceder a ellos a costos altos. Con la llegada del covid-19, tener un balance óptimo más que un privilegio, se ha vuelto una prioridad.

Con la llegada de la pandemia y las medidas de aislamiento obligatorio los ingresos de las empresas se vieron fuertemente afectados y desde ese momento, muchas empresas encontraron en la deuda una forma de conseguir recursos que les permitiera pasar la tormenta hasta que volvieran a iniciar sus operaciones.

“Por eso, hoy además de recordar la importancia de la liquidez, afirmamos que también es indispensable enfocarse en la mezcla de fuentes de financiación que usan las empresas, pues una mezcla óptima además de disminuir los costos de financiación también puede reducir algunos riesgos financieros, lo que puede aumentar el valor de la empresa” argumentan los expertos en el tema.

 

La cuarentena

En un escenario de actividad económica limitada y restricciones a la movilidad impuestas por cuarentenas o porque los ciudadanos disminuyen su movilidad por precaución, no sería extraño que las empresas tengan mayores dificultades para cumplir con sus obligaciones crediticias y deban iniciar un proceso de insolvencia que puede ser reorganización o liquidación.

Si bien el primer semestre de 2020 tuvo una disminución del 26% en las emisiones de deuda corporativa respecto al mismo periodo del 2019, lo cierto es que las dinámicas de endeudamiento de las empresas a lo largo de la cuarentena han sido complejas.

Por un lado, y como se ve en el gráfico, el apalancamiento financiero en promedio fue constante entre el primer y el segundo trimestre del 2020, mientras que la capacidad de pago mediana de las empresas mejoró al pasar del 3,16 % al 3 % en el mismo periodo

“Esto implicaría que, si bien las empresas han aumentado su riesgo financiero al apalancarse, también han mantenido esquemas de liquidez que les permitirían pagar esa deuda. Pero recalcamos, que es necesario mirar con cautela estos datos y analizar cada caso por aparte” agregan los analistas en el informe.

 

¿Reorganización?

Aunque la recuperación de la colocación de crédito puede ser una ventaja para las empresas, es posible que no tengan la liquidez o los recursos para pagar sus deudas. En ese caso, la última opción que tienen es acogerse a un proceso de reorganización empresarial con el fin de poner la casa en orden y pagar en el futuro todas las obligaciones pendientes.

“Esta figura busca darle tiempo y oportunidad a las empresas que pasan por un mal momento para ponerse de nuevo en pie y proteger a sus acreedores y a la capacidad productiva de la empresa. Así mismo de reorganizarse al suspenderles: cobros, restitución de activos por impagos, ejecución de garantías y la liquidación por pérdidas” aseguran los expertos.

Estas acciones buscan mantener la continuidad del negocio al frenar salidas de efectivo, mientras se protegen la titularidad y derecho de uso de los activos para no dañar el potencial productivo de las empresas.

En resumen, una reorganización empresarial busca mantener la continuidad de un negocio que tiene problemas para cumplir con sus compromisos próximos a vencer a cambio de limitar su capacidad de operación y de que se apruebe y cumpla con el plan de pagos a los acreedores.

Sin embargo, es más difícil hacer negocios para una empresa en reorganización que para una que no lo está. Por tanto, es importante que se tomen medidas de gestión de riesgo, empezando por las políticas de liquidez y la optimización de estructura de capital y de plazos de deuda para evitar llegar a esas instancias.

 

Tomar decisiones

Aunque algunas empresas lograron mejorar su flujo de caja con las ayudas del gobierno y los programas de alivio ofrecidos por el sector financiero, no se puede asegurar que lograrán resistir nuevos periodos de confinamiento o que durante el 2021 saldarán las deudas que les dejó la crisis del COVID-19.

Por eso, es vital que optimicen su estructura de capital y liquidez. Para lograrlo, es importante que las empresas cuenten con un plan financiero estratégico que les permita proyectar y prever posibles dificultades a mediano plazo.

Este plan, además de contar con estimaciones de flujos de caja futuros y un plan de negocio acertado, debe enfocarse en la optimización de la estructura de capital y en la gestión de los riesgos que puedan impactar en la liquidez del negocio.

 

Consecuencias de la reorganización

Aunque los procesos de reorganización empresarial protegen la titularidad y el derecho de uso de los activos y les permiten a las empresas continuar operando, en la práctica los costos de una reorganización son inciertos y tienen el potencial de ser elevados. Estos son algunos implícitos:

  • Dificultades para conseguir proveedores
  • Desconfianza de los clientes.
  • Dificultades de financiación.
  • Cambios en incentivos empresariales.

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