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miércoles, diciembre 7, 2022

La nueva ruralidad reto para la agricultura colombiana

La seguridad alimentaria es prioridad para Fenavi, sin embargo la nueva ruralidad empieza a desplazar las zonas de producción generando incrementos en gastos que terminan pagando los consumidores finales.

Desde hace 26 años la Federación Nacional de Avicultores de Colombia (Fenavi), viene trabajando de manera sistemática en materia ambiental, generando incluso una política para garantizar la sostenibilidad del gremio a través de sus producciones, sin embargo con el crecimiento de las ciudades y la llegada de la nueva ruralidad, enfrentan un nuevo desafío, mientras la población necesita nuevos espacios donde vivir, el sector agropecuario busca garantizar la seguridad alimentaria.

“En Fenavi creamos el programa de sostenibilidad que se compone de varias líneas estratégicas, una de ellas tiene que ver con el ordenamiento territorial, hoy tenemos una población que crece todos los días, que necesita un espacio donde vivir, las ciudades se expanden y lo hacen a costa de los territorios rurales donde se producen los alimentos”, manifestó Carlos Duque, director de sostenibilidad de Fenavi.

Este fenómeno, según Duque, no ha sido ajeno a territorios como el departamento de Risaralda, donde desde el 2000 se perciben conflictos entre la nueva ruralidad y la agricultura. “La zona de La Florida, tradicionalmente productores de alimentos, despensa de Risaralda, de la noche a la mañana mejora la seguridad del campo y a finales de la década de los 2000, la nueva ruralidad llega, los clubes sociales, fincas campestre, entre otros, llegan y se encuentran con los agricultores, la producción genera olores, biológicos si se quiere, y eso le molesta a la nueva ruralidad, jamás le molestó al que vivió en el campo siempre, conflicto enorme que está haciendo que la agricultura de desplace en algunos sectores”, explicó Duque.

Es este el principal motivo por el que Fenavi viene trabajando en su programa de sostenibilidad, también el plan de ordenamiento territorial, con el fin también de garantizar el trabajo de los agricultores y a su vez la seguridad alimentaria de la población colombiana. Es necesario resaltar que el desplazamiento de la agricultura, significa ampliar infraestructura, la huella de carbono, la huella hídrica, entre otros, sin sumar los costos del transporte para llevar los alimentos desde las producciones hasta los mercados, incrementos que finalmente terminan pagando los consumidores finales.

“Trabajamos en cuatro líneas estratégicas que recogen el reto que tiene hoy la avicultura en Colombia y en el mundo, entendido que la sostenibilidad es el no negociable, nosotros podemos discutir temas de bienestar, producción, pero hay algo que no se discute y son los temas de sostenibilidad”, puntualizó Duque.

Residuos con valor

Como parte del programa de sostenibilidad, Fenavi y sus agremiados vienen trabajando una línea estratégica de investigación a través de la cual buscan darle un valor agregado a los residuos de las producciones. “Que se conviertan en un producto secundario, es decir una materia prima para otro sector productivo”, dijo el director de sostenibilidad.

El primer avance se puede evidenciar en la producción de fertilizantes a través de compost de gallinaza y pollinaza, y de la mano del sector académico este producto ya es de última generación, oportunidad ante la crisis de fertilizantes que vive el país a raíz de la guerra entre Ucrania de donde proviene la urea.

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