Risaralda con aroma a café por tradición

En Risaralda 45.786 hectáreas conforman el área sembrada en café, lo que lo convierte en el principal producto agrícola de la región por encima del plátano con 14.013 hectáreas y el aguacate 4094 hectáreas. El sector da sustento a un total de 19.000 familias productoras de café en el departamento. Quienes se encargan de la producción de 5.2 millones de arrobas, lo que representa la cosecha anual del grano en la región.

Estos datos confirmas, el arraigo a la cultura cafetera que ha caracterizado esta región a lo largo de su vida, la cual marcó la vocación agrícola que tiene actualmente el departamento, principalmente en los municipios del occidente, siendo este sector un motor de la economía y el desarrollo local.

Motor económico

Para Oscar Trujillo Oscar Trujillo Gutiérrez, gerente de la Cooperativa Departamental de Caficultores de Risaralda, gran parte de la dinámica económica de la región está influenciada por el café, a pesar de que en zonas como Pereira, Dosquebradas y Santa Rosa, se haya venido desarrollando una vocación más comercial, allí también llegan los recursos que deja la producción de café a través de la dinámica de consumo comercial.

“Todo es una cadena, como caficultores compartimos algo y es que si hay una buena cosecha, la parte comercial de los municipios se activa y sabe uno que va haber regalos para fin de año. Pero si la cosecha fue compleja pues inmediatamente se afecta la dinámica comercial, pues es un sector que brinda una gran cantidad de empleos directos e indirectos que ayudan a mover la economía de las otras regiones. Una persona gastan en proporción a lo que se gana” expresó el gerente de la entidad cafetera.

Durante el segundo semestre del 2020, se da inicio a la segunda cosecha del año, en donde se espera recoger cerca del 80 % de la producción total del año, en el cual se espera recoger 5.000.000 de arrobas

Dignificar la labor

Sin embargo a pesar de ser un renglón tan importante para la economía, esto no se ve reflejado para los caficultores, quienes no ven dignificada su labor, gracias a los bajos precios del café, los cuales apenas pueden sopesar los costos de producción del grano.

Para Trujillo, una de las manera de reconocer el trabajo que hacen los cafeteros, que tanto han ayudado al desarrollo de la región, en incrementando el consumo interno, lo cual aumentaría su valor y esta sería un manera de lograr costos operacionales y poder tener fincas sostenibles.

“Tenemos que ser conscientes de que debemos empezar a consumir el café que nosotros mismo producimos, esa es la manera de asegurar la parte final de la comercialización. Debemos aprovechar la ventaja que tenemos frente a otros productos. El café se vende independientemente de cómo se esté comportando el mercado, pero primero le debemos dar ese reconocimiento valor interno para poder tener rentabilidad en los precios” agregó el representante de los cafeteros.

En ese sentido el líder del gremio, analiza los  precios históricos del grano, los cuales han estado muy por debajo o ajustados a los costos de producción. Actualmente el precio de carga está sobre $970.000.

Esta situación ha generado a que muchos de los cafeteros apunten hacía otros sectores productivos, poniendo en riesgo la producción del producto.

Así como también se va perdiendo esa tradición generacional que caracteriza el cultivo del grano, pues al no ser un producto tan rentable, las nuevas generaciones de familias cafeteras prefieren dedicarse a otras labores.

“En el momento en que volvamos a un consumo estable que permita dar unos buenos precios para los productores y que realmente presenté una rentabilidad para el productor, ese ese momento se dignificará la labor del caficultor” agregó Trujillo.

Especiales

Para el cafetero, la llegada y producción de los cafés especiales ha sido una manera de ir motivando ese consumo interno, fue explorar nuevas formas y nuevos sabores, ha logrado atraer a nuevos consumidores, principalmente los jóvenes, quienes estaban creciendo sin la tradición de tomar café.

Las variaciones del café han llevado también a encontrar, no solo alternativas para un mejor precio a través de calidad de tasa, si no por medio de sellos de producción sostenible

“Al inicio producíamos café y no nos preocupábamos por la calidad y sabores. Afortunadamente se han venido conociendo cada vez más las propiedades de nuestro café y también es una forma de reconocer la excelente labor que hace cada uno de los caficultores en sus fincas y el resultado está en el sabor” argumentó el funcionario de la Cooperativa Departamental de Caficultores de Risaralda.

Los cafés especiales tienen un proceso diferente, el cual empieza desde su siembra, muy diferente a lo que se hace tradicionalmente con los cafés de excelente calidad, que se han procesado en el sentido de llevarlos a café excelso y exportarlos, pero no se habían dado a la tarea de tostarlos y consumirlo internamente.

En el Covid

Se viene la segunda cosecha, la más importante del año y la que representa también una muchos retos, dada la situación actual que se vive a causa del covid-19, en lo cual viene trabajando para implementar todos los protocolos de bioseguridad y así evitar que la recolecta sea vea perjudicada por llegadas de casos positivos del virus a las fincas.

“El mayor reto que tenemos los caficultores es mirar cómo vamos a recoger esa cosecha con el manejo de la pandemia. Nos queda el 80 % que empieza a salir a partir de agosto y es el manejo de protocolos que podamos tener frente a la posibilidad que sucedan casos positivos de covid-19 lo que nos preocupa en este momento” puntualizó Trujillo.

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