Clase media asumirá el hueco fiscal del país 

El pasado 19 de diciembre de 2019 fue aprobada por el Senado la llamada “Ley de Crecimiento” o Reforma Tributaria, con la que se espera recaudar  $13,5 billones de pesos y en donde se establece la devolución del IVA a la población más vulnerable y crea incentivos adicionales a las empresas que generen empleo para los jóvenes entre los 18 y 28 años.

Sin embargo para algunos expertos en el tema como Alexánder Gutiérrez Ossa, docente de administración de empresas e investigador asociado de la Universidad CES, la aplicación de esta ley es un duro golpe al bolsillo de la clase trabajadora que tendrá que llevar la responsabilidad de llenar el hueco fiscal que tiene actualmente el país.

Dentro de los puntos aprobados se avalaron temas como subir ingreso neto que deben tener los colombianos para declarar renta de $2,9 millones a $3,2 millones. En donde se aumentará de 87 UVT a 95 UVT (Unidad de Valor Tributario), lo que representa una disminución de la retención en la fuente. Para el docente en este sentido son varios puntos en contra, teniendo en cuenta que todo contrato debe reportar si bien retención en la fuente y debe reportar los ingresos mínimos y dependiendo de los ingresos totales declarar y posiblemente pagar renta.

“A mi modo de ver el trabajador se está castigando ya que prácticamente estamos refrendando la hacienda pública y todo vacío o hueco fiscal que tenga el Estado se considera que lo debe pagar es el ciudadano, más no otros actores que generan huecos en la hacienda pública como la corrupción”, explicó Gutierrez.
Igualmente el investigador argumenta que de acuerdo al tope establecido para la declaración de renta a partir de $3,2 millones, se estaría dedicando alrededor de un mes y medio de salario para el pago de impuestos, de los 12 meses trabajados.

“Esto es nefasto para una persona que tenga familia y que tenga que llevar solo las obligaciones del hogar ya que tiene que hacer un esfuerzo muy alto para refrendar gastos como vivienda, transporte, alimentación, estudio, entre otros, y es un costo muy alto dedicar casi un salario para el pago de impuestos”, agregó el experto.

Para Gutiérrez este tipo de medidas le siguen apostando a lo mismo y que sea el bolsillo de los consumidores los que se afecten. Así mismo se ha generado una rivalidad entre los empresarios, a quienes se le han reducido los impuestos y los consumidores cada vez tienen que pagar más, lo cual ha llevado a que surjan debates y buscar mecanismos como un salario y prima extra.

“La verdad es que Colombia es un país fiscalista; cualquier peso que vea va para la haciendo pública y así uno sugeriría que no hay un equilibrio con la relación trabajo-tiempo ya que las personas buscan más ingresos porque los necesita y tiene compromisos particulares, y porque tiene que pagar más impuestos porque el país los necesita para mejorar su economía”,  aseguró el docente.

No hay garantías

En cuanto al incentivo para las empresas de bajar impuesto al 30 % con el fin de generar más empleo, el docente afirmó que no es algo que vaya a pasar de manera consecuente, ya que las empresas no están obligadas a aplicar esta medida, por el contrario podrían utilizar estos beneficios para aumentar su rentabilidad.
“Nadie garantiza que al bajar la renta de los empresarios se vaya a generar más empleo, teniendo en cuenta que se trabaja bajo la tasa de ganancia y si a un empresario le reducen impuestos pues incurre en más gastos que le den mayor rentabilidad a su negocio, más no está obligado a crear más empleos con lo que se va ahorrar en impuestos”, argumentó el investigador.

Fallas tributarias

Por otro lado en el informe publicado por la Agencia de Noticias Universidad Nacional, el profesor Jairo Orlando Villabona, de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), considera que tanto la Ley de Crecimiento como la de Financiamiento, al igual que las anteriores reformas tributarias, solo atienden problemas coyunturales de corto plazo pero no proponen soluciones de largo plazo que garanticen estabilidad en el sistema y cambios estructurales.

Para el analista tributario quizás el caso más aberrante se presentó en la anterior Ley de Financiamiento, en la que gran parte de los recursos que se pretendían recaudar se basaban en cobrarle IVA a la canasta familiar.

“Fue tan impopular y evidente el golpe a la población más desfavorecida, que en menos de dos días se cambió todo su esquema, lo que conllevó varias inconsistencias que terminaron por declararla inexequible”.

Desde su punto de vista, lo mejor sería copiar los modelos que funcionan con el fin de disminuir la inequidad y aumentar la baja carga fiscal para mejorar los programas de salud, educación, vivienda, cultura, infraestructura, investigación y tecnología, entre otros.

En el país los impuestos no cumplen su principal función, que es redistribuir los ingresos y la riqueza, pues el coeficiente de Gini permanece prácticamente igual, antes y después de impuestos, sostiene el experto.