La divisa estadounidense cerró el 19 de agosto en $3.032 y alcanzó niveles que no se observaban desde 2019. Factores externos, tasas de interés, petróleo y entrada de capitales explican el movimiento.
El dólar continúa perdiendo terreno frente al peso colombiano y ya se encuentra muy cerca de romper hacia abajo la barrera de los $3.000, un nivel que hace algunos meses parecía distante para el mercado cambiario nacional.
Durante la jornada del 19 de agosto, la moneda estadounidense terminó con un promedio cercano a los $3.032, ubicándose en valores que Colombia no registraba desde abril de 2019. La caída ha sido considerable: en lo corrido del año el dólar acumula una reducción cercana al 17 %, mientras que frente a los niveles observados hace doce meses el descenso ronda el 24 %.
Pero, ¿qué está provocando una apreciación tan marcada del peso colombiano?
El dólar también pierde fuerza en el mundo
De acuerdo con Omar Suárez, gerente de renta variable de Casa de Bolsa, una parte importante del comportamiento responde al escenario internacional.
Estados Unidos enfrenta un elevado déficit fiscal y un crecimiento significativo de su deuda pública, condiciones que han generado presiones sobre la moneda norteamericana. A esto se suman movimientos relacionados con la recompra de bonos del Tesoro estadounidense, que también han contribuido al debilitamiento del dólar.
Otro elemento que favorece particularmente a Colombia es el comportamiento del precio internacional del petróleo. Las tensiones en Oriente Medio han impulsado las cotizaciones del crudo y, al tratarse de uno de los principales productos de exportación colombianos, un mayor precio puede significar una entrada adicional de dólares a la economía nacional.
Cuando aumenta la oferta de divisas en el mercado colombiano, el precio del dólar tiende a disminuir.
Las tasas de interés también fortalecen al peso
En el panorama interno existen otros factores que están respaldando la valorización de la moneda colombiana.
Suárez explicó que el movimiento del dólar tomó mayor fuerza después de conocerse los resultados de la primera vuelta de las elecciones presidenciales. Al mismo tiempo, las altas tasas de interés que mantiene el Banco de la República, alrededor del 12 %, continúan haciendo atractivo el mercado colombiano para inversionistas extranjeros.
Los capitales internacionales buscan economías en las que puedan obtener mayores rendimientos. Cuando esos recursos ingresan al país deben convertirse a pesos, aumentando la disponibilidad de dólares y generando una presión adicional a la baja sobre la tasa de cambio.
A este escenario se suma el flujo permanente de remesas enviadas por colombianos que viven en el exterior, recursos que igualmente representan una entrada constante de moneda extranjera.
¿Puede el dólar caer por debajo de los $3.000?
El escenario ya comienza a ser contemplado por los analistas.
Aunque el Banco de la República ha anunciado operaciones de compra de dólares con el propósito de moderar los movimientos de la tasa de cambio y reducir episodios de alta volatilidad, las condiciones actuales podrían mantener la presión bajista.
Para Suárez, la combinación de factores internacionales y locales abre la posibilidad de que el dólar llegue a negociarse por debajo de los $3.000, siempre que se mantengan las condiciones que actualmente favorecen al peso.
¿Quiénes se benefician de un dólar barato?
Una tasa de cambio más baja puede representar buenas noticias para quienes tienen gastos asociados a la moneda estadounidense. Viajeros que planean salir del país, personas que necesitan comprar dólares, empresas importadoras y consumidores de productos provenientes del exterior pueden encontrar mejores condiciones.
También puede favorecer la adquisición de bienes, servicios digitales, tecnología o insumos importados cuyo precio depende directamente de la cotización de la divisa.
El panorama es diferente para exportadores y hogares que reciben remesas, pues cada dólar convertido representa una menor cantidad de pesos.
Con el dólar prácticamente sobre los $3.000, las próximas jornadas serán determinantes para establecer si la moneda logra romper definitivamente esa barrera o si encuentra un nuevo punto de equilibrio en el mercado colombiano.


