La necesidad de reubicar a familias que perdieron sus viviendas o tuvieron que abandonarlas por daños estructurales está transformando el mercado inmobiliario de la ciudad. Pereira aparece entre las cinco capitales donde más crecieron las consultas por inmuebles en alquiler después del sismo.
Conseguir una casa o un apartamento en arriendo se convirtió en otra de las dificultades que dejó el terremoto del pasado 10 de agosto en Pereira.
Mientras cientos de edificaciones continúan en evaluación, reparación o proceso de demolición, numerosas familias que hasta hace pocas semanas tenían vivienda propia o un contrato estable tuvieron que salir de sus hogares y comenzar, prácticamente al mismo tiempo, la búsqueda de un nuevo lugar donde vivir.
Esa situación ya se refleja en las plataformas inmobiliarias.
De acuerdo con registros de Fincaraíz, las búsquedas y sesiones relacionadas con vivienda en alquiler en Pereira aumentaron 22 % entre julio y agosto, ubicando a la capital risaraldense entre las cinco ciudades más afectadas por este fenómeno después del terremoto.
El incremento fue todavía mayor en Armenia, donde las consultas crecieron 43 %; Quibdó registró 37 %; Cali, 36 %, y Manizales, 34 %. Sin embargo, la situación de Pereira tiene una característica particular: la emergencia golpeó fuertemente su infraestructura habitacional y una parte importante de las familias afectadas necesita soluciones temporales mientras se define si puede regresar a sus viviendas.
Muchas familias buscando y menos viviendas disponibles
El problema no está únicamente en el aumento de la demanda.
El terremoto también sacó temporal o definitivamente del mercado numerosos inmuebles que anteriormente podían ser habitados. Casas y apartamentos con afectaciones estructurales dejaron de estar disponibles, mientras otros permanecen pendientes de inspecciones o reparaciones.
El resultado es una combinación compleja: más personas buscando arriendo y menos inmuebles disponibles.
En Pereira esta presión comenzó a sentirse pocas semanas después de la emergencia. Familias damnificadas han tenido que buscar alternativas mientras se determina el futuro de los edificios y viviendas afectados, una situación que también está generando preocupación por el comportamiento de los precios.
A nivel nacional se han conocido reportes de propietarios u oferentes que estarían incrementando entre 30 % y 50 % el valor solicitado por algunos inmuebles nuevos puestos en arriendo en las zonas afectadas. Estas cifras corresponden a casos identificados en el mercado y no significan que todos los alquileres hayan aumentado en esa proporción.
En Pereira y Dosquebradas ya se habían presentado denuncias por presuntos incrementos excesivos en los cánones apenas días después del terremoto, cuando numerosas familias comenzaron a buscar dónde trasladarse.
Dosquebradas podría absorber parte de la demanda
El desplazamiento de familias también podría modificar el mercado inmobiliario del área metropolitana.
Ante la reducción de la oferta en Pereira, municipios cercanos como Dosquebradas aparecen como una alternativa para quienes no encuentran inmuebles disponibles dentro de la capital risaraldense.
Fincaraíz ha señalado precisamente que, frente a la emergencia, una de las opciones será aprovechar la capacidad habitacional disponible en municipios cercanos a las ciudades más afectadas. Para el caso del Eje Cafetero, Dosquebradas aparece entre las zonas que pueden contribuir a absorber parte de esa demanda extraordinaria.
Auxilios para pagar arriendo
La magnitud del problema llevó al Gobierno Nacional a incluir los arrendamientos dentro de las primeras medidas dirigidas a los damnificados.
Para Risaralda se anunció un auxilio de arrendamiento de $1.050.000 durante tres meses, dirigido a familias previamente censadas e incluidas en el Registro Único de Damnificados, con posibilidad de prórroga según las condiciones establecidas dentro del proceso de atención.
La ayuda busca dar una solución temporal mientras avanzan reparaciones, reconstrucciones y evaluaciones estructurales, pero también introduce miles de nuevos hogares al mercado de alquiler en un periodo muy corto.
El 22 % no significa que el arriendo haya subido 22 %
Existe una diferencia importante.
El crecimiento del 22 % registrado en Pereira corresponde a búsquedas de vivienda, no al incremento en el precio promedio de los arriendos.
En los contratos de vivienda urbana que ya están vigentes, el propietario tampoco puede aumentar libremente el canon aprovechando la emergencia. La Ley 820 de 2003 establece que el reajuste solo puede realizarse cada doce meses y no puede ser superior al 100 % de la variación del IPC del año inmediatamente anterior.
Para las familias que buscan celebrar un contrato nuevo, sin embargo, la situación es diferente: entran a un mercado en el que el precio inicial es negociado entre las partes, dentro de los límites establecidos por la misma legislación.
Y allí está precisamente uno de los grandes retos que enfrenta Pereira durante la reconstrucción.
El terremoto no solo dejó el desafío de reparar las casas que quedaron en pie o reemplazar aquellas que deberán desaparecer. También convirtió a miles de familias, de un día para otro, en buscadoras de vivienda.
Un mes después de la tragedia, tener dónde vivir también comienza a convertirse en una de las caras económicas de la emergencia en Pereira.


