Colombia, pobreza en varias dimensiones

Las cifras de la pobreza en Colombia según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), son de no creer. Mientras que en 2019, cuando el mundo ni siquiera se imaginaba la posibilidad de una pandemia que desenmascara la realidad de muchos ciudadanos; ya el Dane tenía cifras de 4,68% de la población en pobreza extrema y 17,4% en condición de pobreza. Los hogares en condición de pobreza extrema son aquellos que no obtienen más de $144.000 mensuales, esto, según el Dane, tampoco tiene solución a través de los diferentes subsidios. El asistencialismo visto desde diferentes ángulos empobrece cada vez más a la población, porque disminuye la fuerza laboral que es la que en últimas jalona la economía

La pobreza es multidimensional, no se puede quedar en las cifras de la economía. Desde el Banco de Alimentos se manejan datos que preocupan a futuro, ya que son 560 mil niños colombianos de 0 a 5 años los que a raíz de los problemas en la alimentación tendrán bajo rendimiento escolar, eso en el caso de correr con suerte y ser matriculados, así como 54% menos de ingreso en su vida adulta, en el caso de sobrevivir y no morir por inanición. 

En Risaralda, al menos 337 mil personas no tienen los ingresos necesarios para satisfacer sus necesidades y gastos básicos. De acuerdo con los datos entregados por el Dane, la línea de pobreza monetaria en Risaralda, se estableció en un ingreso per cápita de $350.289 por persona. 

La Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia (Abaco) tiene una frase demoledora: “El hambre de 2.7 millones de personas se esconde tras los más hermosos paisajes”. Según sus investigaciones los hogares colombianos tienen apropiadas estrategias de afrontamiento del hambre: se empieza por bajar la calidad en los alimentos que se consumen, luego se disminuyen las porciones, después viene uno de los pasos más duros y es saltarse alguna de las comidas, cuando la situación empieza a tornarse más oscura se recurre a familiares y amigos, y por último los adultos dejan de comer para darle a sus hijos.

Llegó la pandemia y la corrupción se afianzó

Para mayo de 2021, el caos mundial estaba desatado; aparte de los muertos y contagiados se empezaba a develar la debacle económica a gran escala, sin tanto alboroto en los medios, las familias vivían su propia tragedia. Las cifras del Dane para la pobreza extrema pasó de 4,68% a 7,47%, mientras que los pobres subieron de 17,4% a 21,02%, si se suman estos datos, quiere decir que casi el 30% de Colombia es pobre.

Según el Banco de Alimentos en este país dos de cada tres personas pasan hambre. Para ese entonces ya la Pandemia había obligado a que los gobernantes activaran los fondos para la consecución de raciones alimenticias, pero ni en estas condiciones la corrupción se hizo a un lado y se descubrió que muchos de estos mercados se cotizaran a al triple de su valor. En un país que sepulta niños por desnutrición, ni el Programa de Alimentos Escolares (PAE) se salva, los contratistas a falta de veeduría hacen de las suyas. Según el Dane, 6.4 millones de colombianos son pobres y pobres extremos, pero en la peor parte de la Pandemia el 42,5% de la población alcanzó a ser pobre.

Uno de los casos más sonados de la corrupción también tuvo su origen con la Pandemia, ya que la conectividad para que miles de niños estudiaran desde casa se vio embolatada a causa del contrato entre MinTIC y el consorcio Centros Poblados, en donde hasta el momento hay desaparecidos $70 mil millones de pesos en un país pobre.

Una nación que no cultiva sus propios productos básicos jamás podrá salir de la pobreza, el es por principio el nicho del desarrollo, es desde allí donde se promueve la economía a gran escala a través de una cadena de suministros eficiente, pero desde que en Colombia, con la variedad de pisos térmicos que existen haya que importar el trigo, no se puede esperar que con pertenecer a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) se solucionen todos los problemas.

Un peso sin peso

El pasado lunes 3 de enero el Peso olombiano perdió $101,2 frente al Dólar, lo que se traduce en una devaluación de 2,55%. En todo el 2021 el Peso acumuló una depreciación frente a la moneda extranjera de 14,20%, más alta que la de Argentina, con su conocida crisis financiera de años.

La devaluación del Peso y el Dólar al alza en un país que ha firmado tantos Tratados de Libre Comercio y que recibe importaciones sin mayores aranceles, no genera las condiciones para que sus ciudadanos salgan de la pobreza. 

Este fenómeno solo favorece a un pequeño porcentaje de colombianos que se dedica a las exportaciones, los demás, la clase obrera y los emprendedores que son quienes le meten el hombro a la reactivación económica ven cómo el primer semestre de 2022 se enturbia, es un año electoral, en donde reina la incertidumbre y la desconfianza en los mercados, sumada a la inflación de 5,62% que generará más pobreza de la que ha registrado el Dane.

El incremento del 10% en el salario mínimo es un sofisma de distracción en tiempo de elecciones, porque la inflación castiga la canasta básica y los incrementos que por fuerza obedecen al salario mínimo terminarán por empobrecer aún más la decadente economía de los hogares colombianos, quienes tampoco cuentan con fuentes de empleo suficientes.

Dato

US$6.000 millones, alrededor del 2% del patrimonio neto del magnate estadounidense Elon Musk, podría ayudar a resolver el hambre en el mundo.

La pandemia llevó a casi 100 millones de personas en todo el mundo a la pobreza extrema.

 

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