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domingo, abril 21, 2024

6 de cada 10 empleos podrían estar en riesgo de automatización en países andinos

Se trataría de los empleos relacionados con tareas administrativas, agrícolas y comercio.

Hace unos días Fedesarrollo reveló en el último informe “COVID-19 y Riesgo de automatización en el mercado laboral de los países andinos”, los efectos que podría llegar a tener la automatización y el cambio tecnológico en el futuro del mercado laboral de países como Bolivia, Ecuador, Perú, y sobre todo, Colombia.

Aunque este no es un término novedoso, la automatización en el trabajo hace referencia al uso de tecnología y sistemas para realizar tareas o procesos laborales de manera automática, sin intervención humana directa. Este concepto abarca una amplia gama de aplicaciones y tecnologías que buscan mejorar la eficiencia, la precisión y la productividad en diversas industrias y sectores.

Productividad en Colombia

Según el informe de indicadores de productividad de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Colombia ostenta el nivel más bajo de productividad laboral entre los países miembros de la OCDE, evaluado mediante el Producto Interno Bruto (PIB) por hora trabajada en términos de paridad de poder adquisitivo (PPA). Según los datos, el aporte promedio de un trabajador colombiano a la economía es de 20 dólares por hora, en comparación con la media de la OCDE, que asciende a 67,5 dólares. Además, Colombia se posiciona como el segundo país con la mayor cantidad de horas anuales dedicadas al trabajo, registrando 2.246 horas por trabajador, siendo superado únicamente por México, que alcanza las 2.255 horas.

La OCDE destacó notables disparidades en los niveles de productividad laboral entre países, incluso dentro de su propio ámbito. Mientras que en Irlanda y Noruega la productividad laboral supera más del doble del promedio de la OCDE, con 162,5 y 137,9 dólares por hora respectivamente, en México y Colombia se sitúa alrededor de un tercio de ese promedio, con 24 y 20 dólares por hora respectivamente.

Profesiones en riesgo

Según el director ejecutivo de Fedesarrollo, Luis Fernando Mejía, más de la mitad de los trabajadores en países andinos como Colombia estarían en riesgo de ser reemplazados, especialmente, aquellos adultos entre 30 y 59 años con educación secundaria: “Las ocupaciones más susceptibles a la automatización incluyen el personal administrativo, los trabajadores de servicios, los trabajadores agrícolas, así como los comerciantes y vendedores. En promedio, cerca del 60% de los trabajadores en los países andinos, incluyendo Colombia, tienen una alta probabilidad de verse afectados por la automatización”.

Menos amenazadas

Las profesiones menos susceptibles a la automatización son aquellas que requieren un alto nivel de creatividad, inteligencia social y habilidades de manipulación física, dado que son difíciles de automatizar con la tecnología actual. Entre estas se incluyen psicólogos, artistas, trabajadores sociales, enfermeras, terapeutas ocupacionales y trabajadores de la construcción. Por otro lado, las profesiones más propensas a la automatización son aquellas que implican principalmente tareas manuales repetitivas, tales como empleos en la industria manufacturera, la limpieza, la agricultura, los servicios de comida rápida, el telemarketing, así como asistentes administrativos, contables y trabajadores de seguros.

Adicionalmente, el estudio revela que el porcentaje de trabajadores con alta probabilidad de ser afectados por la automatización a mediano plazo es del 54% en Bolivia, 58% en Colombia, 61% en Ecuador y 65% en Perú. En promedio, esto representa al 60% de los trabajadores en la Comunidad Andina, es decir, seis de cada diez trabajadores. En el caso específico de Colombia, la distribución de trabajadores con riesgo de automatización es del 18% en servicios, 17% en comercio y ventas, 16% en agricultura y 8% en tareas administrativas.

“Para mitigar los impactos de la automatización, es crucial implementar políticas que se centren en mejorar la calidad y pertinencia de la educación, así como en programas de reentrenamiento para las ocupaciones más vulnerables al cambio tecnológico. Es fundamental además potenciar las habilidades creativas y sociales, así como las competencias cada vez más demandadas en el mercado laboral, tales como programación, uso de inteligencia artificial y análisis de datos”, concluyó el director de Fedesarrollo.

¿Estamos en peligro? Una mirada hacia la transformación del empleo

Si bien, para el experto en e-commerce y tecnología, Jonathan George, el miedo que podría causar la automatización estaría ligada a un mito. Para él, dados los bajos niveles de productividad que tiene el país, la llegada de la tecnología y la evolución de cómo concebimos el empleo hacen que más que una amenaza, sea una oportunidad de refinar la labor: “Colombia es un país improductivo, siempre estamos en los últimos lugares de productividad y eso se explica porque no hemos hecho muchos de los avances en inversión tecnológica para ser más productivos. La premisa de que se pierdan empleos por la automatización es falsa, en la medida en que los empleos se empiezan a transformar porque se crean otras necesidades de empleo. Los avances tecnológicos mejoran la productividad, economía y calidad de vida de las personas”.

 

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