Un mes ha pasado desde aquella mañana del 10 de agosto que cambió la vida de cientos de miles de colombianos. A las 7:34 a. m., un terremoto de magnitud 7,4, con epicentro en San José del Palmar, Chocó, sacudió buena parte del país y dejó una extensa franja del occidente colombiano enfrentada a una de las mayores emergencias naturales de las últimas décadas.
Treinta días después, las labores de emergencia han dado paso a una etapa todavía más compleja: reconstruir ciudades, recuperar viviendas y encontrar soluciones para las familias que perdieron prácticamente todo.
El más reciente balance atribuido a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) mantiene en 331 el número de personas fallecidas, mientras otras 4.505 resultaron heridas y 111 continúan desaparecidas. En total, 466.709 personas, pertenecientes a 296.738 familias, aparecen dentro del registro de afectados.
La dimensión territorial también evidencia la fuerza de la tragedia. El terremoto dejó daños en 498 municipios de 16 departamentos, con especial impacto en Chocó, Valle del Cauca, Risaralda, Caldas y Quindío.
La vivienda, uno de los mayores problemas
El balance habitacional revela ahora uno de los desafíos más difíciles de resolver. Al menos 36.326 viviendas quedaron destruidas y otras 202.002 presentan diferentes niveles de afectación. Adicionalmente, las autoridades contabilizan 6.005 edificios averiados y 743 colapsados.
Detrás de esas cifras existen miles de hogares que tuvieron que abandonar sus casas, familias que permanecen en alojamientos temporales y propietarios que todavía esperan evaluaciones técnicas para determinar si podrán regresar a sus viviendas o si será necesaria una intervención definitiva.
La emergencia tampoco se limitó a las casas. El reporte más reciente registra afectaciones en 4.313 centros educativos, 400 establecimientos de salud, 521 vías, 141 acueductos y 102 puentes vehiculares, entre otras estructuras esenciales para el funcionamiento de los municipios golpeados.
Comenzó la reconstrucción
El Gobierno Nacional ha señalado que el país ya entró formalmente en la fase de reconstrucción, aunque las operaciones relacionadas con personas desaparecidas continúan. La estimación inicial ubica en cerca de $30 billones los recursos necesarios para recuperar edificaciones e infraestructura afectadas por el terremoto.
La administración del presidente Abelardo de la Espriella declaró además la emergencia económica, social y ecológica para disponer de herramientas extraordinarias frente a la magnitud de la calamidad.
Sin embargo, cuando se cumple el primer mes del desastre, el principal interrogante para miles de damnificados sigue siendo cuándo podrán recuperar una vivienda estable y reconstruir sus fuentes de ingreso.
El terremoto dejó de ocupar únicamente los minutos de una emergencia. Ahora comienza una recuperación que podría tardar años y que tendrá como principal desafío convertir los anuncios, recursos y planes institucionales en soluciones concretas para las comunidades que todavía viven las consecuencias de aquella mañana del 10 de agosto.


