Desde este 15 de julio comenzó a regir en Colombia la última fase de la reducción gradual de la jornada laboral establecida en la Ley 2101 de 2021. Con la entrada en vigor de esta etapa, los trabajadores pasan de laborar 44 a 42 horas semanales sin que ello implique disminución en el salario ni en las prestaciones sociales.
Aunque la medida fue creada para promover un mejor equilibrio entre la vida laboral y personal, en Risaralda varios sectores económicos aseguran que el cambio representa un importante reto operativo y financiero, especialmente aquellos que prestan servicio las 24 horas del día.
“En la empresa nos hablaron de la nueva reglamentación laboral y creo que el horario será de las 7:00 am, hasta las 12:00 del mediodía y termina la jornada a las 5:00 pm”, explicó Alexánder Pérez, empleado de la empresa Impofer de Pereira.
Gremio de combustibles
Uno de los sectores que ya implementó los ajustes es el de las estaciones de servicio. Alberto Arias, presidente ejecutivo de Inzacom Risaralda, explicó que muchas empresas se prepararon con anticipación e incluso ya operaban bajo jornadas de 42 horas para evitar traumatismos con la entrada en vigencia de la norma.
Sin embargo, señaló que las dos horas menos de trabajo obligarán a reorganizar turnos y, en algunos casos, asumir el pago de horas extras, debido a que las condiciones económicas actuales no permiten aumentar la contratación de personal.
«Las estaciones harán ajustes en los horarios y en la programación de los trabajadores para mantener la atención al público sin interrupciones», indicó.
Ahora, con la reducción, el horario es de 6:00 am, hasta las 2:00 pm, de manera continúa. El turno de la tarde inicia de 2:00 hasta las 10:00 pm y el nocturno, de 10:00 pm, hasta las 6:00 am.
El dirigente gremial aseguró que el impacto no proviene únicamente de la reducción de la jornada laboral, sino también de la reforma laboral y del incremento del salario mínimo para 2026, factores que, según un estudio realizado por Inzacom junto con expertos de la Universidad Libre, elevaron los costos laborales cerca de un 18 %.
Arias reveló además que, de acuerdo con los registros del gremio, durante el primer trimestre de 2026 las estaciones afiliadas en Risaralda perdieron 277 empleos frente al cierre de 2025. Aunque considera que la reducción de las últimas dos horas no provocará una nueva disminución masiva de personal, sí obligará a continuar con ajustes internos para garantizar la sostenibilidad de las empresas.
Diario del Otún conoció que una de las estaciones de servicio de la ciudad tenía para la planta de personal este horario. Trabajaban 10 horas, es decir, de 7:00 am hasta las 12:00 del mediodía y tenían dos horas de descanso en sus hogares, para regresar a labores desde las 2:0 pm, hasta las 7:00 pm. Una vez terminado ese turno, ingresaba el nocturno
Gremio de Cotelco
Otro de los sectores que observa con preocupación la nueva jornada es el hotelero. El director ejecutivo de Cotelco capítulo Risaralda, Andrés Parra, explicó que la hotelería funciona las 24 horas del día, los siete días de la semana, por lo que no es posible reducir la prestación del servicio mientras disminuye el tiempo de trabajo de los colaboradores.
«Los hoteles no pueden cerrar una recepción ni suspender el servicio de camareras o mantenimiento porque la jornada laboral sea menor. Eso implica reorganizar turnos, contratar personal adicional o asumir más horas extras», explicó.
Parra aseguró que la medida incrementa el costo por hora trabajada y obliga a los establecimientos a fortalecer la planeación operativa, especialmente en áreas como recepción, alimentos y bebidas, mantenimiento, seguridad y camarería.
Agregó que los hoteles pequeños serán los más afectados, ya que cuentan con menos personal para redistribuir funciones y menor capacidad financiera para asumir los nuevos costos.
El dirigente indicó que desde Cotelco Nacional se han desarrollado mesas jurídicas y reuniones con los capítulos regionales para orientar a los empresarios sobre la aplicación de la norma y los ajustes necesarios para cumplir la legislación.
Gremio de Fenalco
Desde el sector comercio, Fenalco Pereira también manifestó preocupación por el impacto económico de la medida. Su director, Sebastián Restrepo, explicó que el efecto no solo alcanza al comercio, sino a otras actividades intensivas en mano de obra como restaurantes, hoteles, transporte y educación.
Según el dirigente, la reducción de la jornada, sumada al nuevo festivo y al incremento de otros costos laborales, ha generado mayores presiones sobre los precios al consumidor. Además, señaló que el impacto varía según el tipo de empresa y el sector económico.
En algunos casos, afirmó, las compañías han optado por fortalecer procesos tecnológicos para reemplazar ciertas funciones, mientras que otras han tenido que reorganizar sus horarios de atención e incluso reducir sus tiempos de funcionamiento para controlar los costos operativos.
Pese a las dificultades, Fenalco recordó que la reducción de la jornada laboral es una obligación legal y que los empresarios deben cumplir con la normatividad mientras continúan adaptando sus operaciones a las nuevas condiciones.
Los tres gremios coincidieron en que el principal desafío será mantener la productividad, garantizar la atención a los usuarios y conservar el empleo sin trasladar totalmente los mayores costos a los consumidores.
Asimismo, hicieron un llamado al Gobierno Nacional para revisar medidas que permitan fortalecer la sostenibilidad financiera de sectores que operan de manera permanente y que generan miles de empleos directos e indirectos en el país.


