Casi dos meses después del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto, el mecanismo creado por el Gobierno de Abelardo De la Espriella para concentrar los recursos de la reconstrucción todavía no habría comenzado a funcionar plenamente.
El llamado Fondo Milagro fue anunciado apenas dos días después de la tragedia como la herramienta que permitiría administrar los recursos destinados a recuperar viviendas, hospitales, colegios, vías, aeropuertos y demás infraestructura afectada. El Gobierno planteó inicialmente que por medio de este fondo se coordinaría una operación de reconstrucción cercana a los 30 billones de pesos.
Sin embargo, una investigación publicada por CAMBIO señala que, a comienzos de octubre, el fondo continuaba sin iniciar sus operaciones y que no había transferido recursos para las zonas damnificadas. El medio reportó que estarían pendientes elementos fundamentales para su funcionamiento, entre ellos la estructura administrativa y los mecanismos para ejecutar los recursos.
Un fondo anunciado en medio de la emergencia
La creación del Fondo Milagro fue anunciada el 12 de agosto, cuando el país todavía enfrentaba las consecuencias inmediatas del sismo. La propuesta contemplaba canalizar aportes nacionales e internacionales y destinarlos a la recuperación de las regiones golpeadas por la emergencia.
Posteriormente, el Gobierno formalizó el fondo mediante el Decreto 1379 de 2026, estableciendo un patrimonio autónomo e inembargable que debía constituirse mediante un contrato de fiducia mercantil a cargo del Ministerio de Hacienda.
El Ejecutivo también anunció que el empresario Jaime Uribe estaría al frente de la gerencia del fondo. Entre las responsabilidades previstas están la elaboración del plan general de recuperación y reconstrucción, la programación de contratación y el seguimiento de los contratos y recursos destinados a las obras.
¿Cuánto dinero se ha destinado?
Uno de los principales interrogantes está relacionado con la disponibilidad y ejecución de los recursos.
Según CAMBIO, 624.600 millones de pesos habían sido destinados para la reconstrucción, pero el fondo no habría transferido ese dinero para iniciar las obras. Paralelamente, el Gobierno ha hablado de una operación mucho mayor, cercana a los 30 billones de pesos, para atender integralmente las necesidades derivadas de la tragedia.
Además, recientemente se conoció que el Gobierno presentó ante el Congreso una propuesta que contempla 2,7 billones de pesos adicionales para el Fondo Milagro, dentro de un paquete presupuestal destinado, entre otros asuntos, a responder por los daños ocasionados por el terremoto.
La diferencia entre los recursos anunciados, los que han sido apropiados y los que efectivamente pueden ejecutarse mantiene abierta una pregunta central: ¿cuándo comenzará a materializarse en obras la millonaria bolsa anunciada para la reconstrucción?
Las víctimas siguen esperando la reconstrucción
El terremoto afectó a cientos de miles de personas y dejó graves daños en distintos departamentos. En el balance presentado por el Gobierno el 24 de agosto se reportaban 329 personas fallecidas, 4.592 heridas y 234 desaparecidas, además de más de 31.000 viviendas destruidas y cerca de 178.000 averiadas.
De la Espriella había asegurado que la reconstrucción debía avanzar con rapidez, pero también con controles para garantizar que cada peso pudiera ser rastreado desde su ingreso hasta convertirse en una vivienda, una escuela, un hospital, una vía u otra obra.
Mientras el Gobierno sostiene que la reconstrucción ya entró en una nueva etapa y ha anunciado subsidios y otras medidas para los damnificados, el funcionamiento efectivo del Fondo Milagro se mantiene bajo escrutinio.
La discusión ahora no se centra solamente en cuánto dinero se anunció, sino en cuándo esos recursos estarán disponibles, cómo serán contratados y, sobre todo, cuándo comenzarán a convertirse en soluciones concretas para las comunidades que todavía esperan recuperar lo perdido tras el terremoto.


