Otra pandemia en la pandemia

Otmaro Belalcázar Chaves

(Médico Internista-Endocrinólogo)

“Los seres humanos no nacen para siempre el día en que sus madres los alumbran, sino que la vida los obliga a parirse a sí mismos una y otra vez”. Este relato de nuestro Nobel de Literatura, hoy más que nunca cobra una inusitada vigencia y se convierte en realidad ante una sociedad afligida, desvelada y con un rumbo tornadizo en esta pandemia; pero ¿será acaso la última vez? No lo sabemos, lo que sí está claro que no es la primera.

Un pueblo sin historia es un pueblo sin memoria. Aunque no es de importancia recordar por esta época pandemias previas como la peste bubónica o peste negra la más devastadora de las que se tiene conocimiento, se sabe que generó mortalidad en 1/3 de la población de Euro-Asia, es decir acabó con la vida de 1 de cada 3 personas, siendo el aislamiento, al igual que hoy, una medida para remediar dicho problema en el siglo XIV más allá de los medicamentos; un aislamiento de cuarenta días, periodo que se fijó en recuerdo al tiempo que pasó Jesucristo en el desierto, de ahí su denominación de cuarentena.

Pero lo que la gente no conoce es que vivimos otra pandemia en la pandemia y la evidencia científica lo ratifica, enfermedades como la hipertensión arterial, la diabetes mellitus y la misma obesidad son definidas como pandemias crónicas en esta pandemia aguda del COVID-19; o ¿acaso no es alarmante hablar de una enfermedad que causa en el mundo 4.2 millones de muertes al año? Es decir una persona fallece cada 8 segundos, ¿no es relevante que una de cada 11 personas en el mundo sea diabética y el 10% del gasto mundial en salud está destinado al tratamiento de sus complicaciones, no su prevención?

Y ni que hablar de la obesidad, pandemia que afecta al 56.7 % de la población en Colombia, en todos sus estratos y edades. Nos preocupa que 6 de cada 10 personas en nuestro país padecen dicha enfermedad, una bomba de tiempo desencadenante de muchas más en su entorno, pese a ello se trata de una enfermedad que la gente identifica pero que la asume como una más mientras no se vea afectada directamente.

Recordemos que obesidad es sinónimo de hipertensión arterial, diabetes mellitus, dislipidemia, accidente cerebro-vascular, problemas respiratorios crónicos, síndrome de apnea obstructiva del sueño, arritmias cardiacas, depresión, infertilidad, cáncer y muerte.

En el caso de la COVID 19, la obesidad torna más vulnerables a las personas contagiadas por dos razones: la una porque el exceso de grasa abdominal al comprimir el diafragma, reduce la capacidad pulmonar de ahí que la mayor parte de las enfermedades respiratorias evolucionan peor; la otra, porque el pasar mucho tiempo en estado de quietud, en razón del aislamiento deriva en una inflamación crónica y mayor riesgo de coagulopatía -trombosis venosa-. Así mismo, la evidencia científica indica que la obesidad altera la respuesta inflamatoria e inmunitaria, es esa la explicación de por qué estas personas se encuentran más expuestas a padecer los efectos de la COVID 19. Es un hecho que esta pandemia viral, agudizará y aumentará la mortalidad en personas que ya padecen esta pandemia crónica.

Un llamado de atención a la comunidad para el buen cuidado de la salud, porque como los valores y los principios todo empieza por casa.

«La planificación a largo plazo no es pensar en las decisiones futuras, sino en el futuro de las decisiones presentes”.