El país obtuvo 381 puntos en Matemáticas y quedó muy lejos del promedio de la OCDE. Lectura también retrocedió, mientras Ciencias fue la única de las tres áreas que mostró una leve mejoría frente a 2022.
Los resultados de las pruebas PISA 2025 volvieron a encender las alarmas sobre el nivel educativo de los adolescentes colombianos. El dato más preocupante está en Matemáticas: el 71 % de los estudiantes de 15 años evaluados en el país no alcanzó el nivel mínimo de competencia establecido por la prueba.
En términos sencillos, apenas 29 de cada 100 estudiantes colombianos lograron ubicarse en el nivel 2 o superior en Matemáticas, mientras que el promedio entre los países de la OCDE fue del 65 %.
PISA considera el nivel 2 como el punto a partir del cual un estudiante puede desenvolverse en situaciones matemáticas básicas sin recibir instrucciones directas, como comparar distancias entre dos recorridos o convertir precios de una moneda a otra.
El panorama se vuelve todavía más preocupante en los niveles de excelencia. Según la OCDE, prácticamente ningún estudiante colombiano alcanzó los niveles 5 o 6 en Matemáticas, mientras que el promedio de la organización fue del 8 %.
Colombia obtuvo 381 puntos en Matemáticas
El país alcanzó 381 puntos en Matemáticas, dos menos que los 383 registrados en PISA 2022.
Con este resultado, Colombia ocupó el sexto lugar entre los países latinoamericanos incluidos en la comparación, detrás de Uruguay, Chile, México, Costa Rica y Perú.
El promedio regional fue de 373 puntos, por lo que Colombia estuvo ocho unidades por encima de América Latina. Sin embargo, la diferencia frente a los países de la OCDE continúa siendo considerable: el promedio de esa organización llegó a 463 puntos, es decir, 82 más que Colombia.
Dentro del país, el 40 % de los estudiantes quedó incluso por debajo del nivel 1a y otro 31 % permaneció en ese nivel. Solamente el 29 % logró alcanzar los niveles 2, 3 o 4.
Lectura también deja señales preocupantes
El desempeño colombiano tampoco fue positivo en Lectura.
Colombia obtuvo 399 puntos, frente a los 409 registrados en la medición anterior, una diferencia de diez puntos. El país también se ubicó en el sexto lugar regional en esta área.
Más allá del puntaje, los niveles de competencia muestran otra dificultad: solo el 46 % de los estudiantes colombianos alcanzó al menos el nivel 2 de lectura, mientras que el promedio de la OCDE fue del 69 %.
Al llegar a ese nivel, un estudiante debería ser capaz, entre otras cosas, de identificar la idea principal de un texto de extensión moderada, encontrar información siguiendo determinados criterios y reflexionar sobre el propósito de lo que está leyendo.
En Colombia, únicamente el 1 % alcanzó niveles altos de lectura, frente al 6 % registrado en promedio entre los miembros de la OCDE.
Ciencias fue la mejor noticia
La única de las tres áreas que presentó una variación positiva en el puntaje fue Ciencias.
Colombia obtuvo 414 puntos, tres más que los 411 alcanzados en 2022. Esto permitió al país ubicarse en el cuarto lugar latinoamericano, compartido con México, detrás de Uruguay, Chile y Costa Rica.
Sin embargo, la distancia frente a los países desarrollados sigue siendo amplia.
El promedio de la OCDE alcanzó los 482 puntos, 68 unidades por encima del resultado colombiano.
Además, solamente el 50 % de los estudiantes colombianos alcanzó el nivel 2 o superior en Ciencias, frente al 74 % de los estudiantes de países de la OCDE. Apenas el 1 % llegó a los niveles 5 o 6.
La OCDE hace una precisión sobre los resultados
Aunque los puntajes muestran una caída de dos puntos en Matemáticas y diez en Lectura frente a 2022, la OCDE advierte que los resultados de Colombia en Matemáticas, Lectura y Ciencias se mantuvieron estadísticamente en niveles similares a los de la medición anterior.
El organismo también introduce otro elemento para interpretar los resultados colombianos.
Entre 2018 y 2025 aumentó la proporción de jóvenes de 15 años que permanecen dentro del sistema educativo y, por lo tanto, pueden participar en PISA. Según la OCDE, parte del deterioro observado a largo plazo en Matemáticas y Lectura puede relacionarse con la incorporación a la educación secundaria de poblaciones históricamente más marginadas.
Esto significa que Colombia tiene hoy una mayor cobertura educativa, pero enfrenta el desafío de garantizar que ese aumento en el acceso también esté acompañado por mejores aprendizajes.
Una brecha que sigue abierta
PISA no evalúa simplemente cuánto contenido memorizaron los estudiantes. La prueba, aplicada a jóvenes de 15 años, busca determinar qué tan capaces son de utilizar lo aprendido para resolver problemas, comprender información, razonar y enfrentar situaciones de la vida cotidiana.
Por eso, que siete de cada diez estudiantes colombianos no alcancen el nivel mínimo en Matemáticas representa mucho más que una mala posición en un ranking internacional.
El resultado muestra las dificultades que enfrenta una generación de jóvenes para desarrollar habilidades fundamentales que posteriormente serán necesarias en la universidad, en el mercado laboral y en su vida diaria.
Colombia continúa ligeramente por encima del promedio latinoamericano en algunas mediciones, pero la distancia frente a la OCDE sigue siendo profunda. El reto ya no es únicamente lograr que más jóvenes permanezcan en las aulas, sino conseguir que realmente aprendan mientras están en ellas.


