Aunque el nuevo Gobierno impulsa el desarrollo de yacimientos no convencionales, el primer proyecto de fracking podría tardar al menos 18 meses en aportar gas. Mientras tanto, el país deberá recurrir a importaciones y acelerar otras alternativas para garantizar el abastecimiento.
Colombia enfrenta un desafío energético que no tendría una solución inmediata con el eventual desarrollo del fracking. De acuerdo con estimaciones del sector, el primer proyecto de extracción de hidrocarburos en yacimientos no convencionales podría comenzar a entregar gas dentro de unos 18 meses, por lo que durante el corto plazo el país seguirá dependiendo en buena medida del gas importado.
La discusión cobra especial importancia ante las previsiones de un periodo de altas temperaturas y una posible mayor demanda de energía. Colombia tiene una matriz eléctrica con una participación importante de la generación hidráulica, por lo que una reducción en los niveles de los embalses puede aumentar la necesidad de utilizar centrales térmicas, que requieren combustibles como gas natural.
El fracking no sería una solución inmediata
El sector petrolero considera que los yacimientos no convencionales podrían convertirse en una nueva fuente de producción para Colombia. La Asociación Colombiana de Petróleo y Gas (ACP) estima que el primer proyecto podría aportar inicialmente hasta 100 millones de pies cúbicos diarios de gas.
Sin embargo, los tiempos de exploración, perforación, adecuación de infraestructura y puesta en producción hacen que estos recursos no puedan solucionar las necesidades inmediatas del mercado.
Un análisis publicado esta semana señala que existen oportunidades para desarrollar recursos no convencionales en ocho zonas del país, entre ellas el Valle Medio del Magdalena, Sinú-San Jacinto, Cesar-Ranchería, Catatumbo, Valle Superior del Magdalena, Cordillera Oriental y Caguán-Putumayo.
El Gobierno busca acelerar nuevos proyectos de gas
Mientras se define el futuro del fracking, la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) creó el Grupo Estratégico de Aceleración de Proyectos de Gas, cuyo objetivo es identificar y solucionar los obstáculos que están retrasando la entrada de nuevos volúmenes de gas al mercado.
La entidad anunció el mecanismo el 25 de agosto de 2026, precisamente ante las necesidades previstas para los meses asociados al fenómeno de El Niño. El grupo reúne expertos jurídicos, técnicos, ambientales, sociales y contractuales para trabajar con las empresas operadoras.
La estrategia evidencia que el Gobierno necesita aumentar la oferta de gas antes de que los proyectos de fracking puedan entrar en operación comercial.
Las importaciones seguirán siendo importantes
Otra de las herramientas para enfrentar la situación es aumentar la capacidad de importar gas natural licuado (GNL).
La nueva Regasificadora del Pacífico, ubicada en Buga, tiene previsto entrar en operación a finales de 2026. Según el Ministerio de Minas y Energía, la infraestructura permitirá diversificar las fuentes de abastecimiento y reducir la dependencia de una sola terminal de importación.
Además, el Gobierno ha impulsado otros proyectos de regasificación. En Coveñas, por ejemplo, se contempla una infraestructura con capacidad total de hasta 400 millones de pies cúbicos diarios, aunque en una primera etapa podría aportar alrededor de 100 millones de pies cúbicos diarios.
El debate ambiental continúa
El desarrollo del fracking también enfrenta una fuerte oposición ambiental. El Ministerio de Minas y Energía anunció en julio que el Gobierno impulsaría ante el Congreso un proyecto de ley para prohibir esta técnica, argumentando posibles riesgos para el agua, los ecosistemas, las comunidades y la salud pública.
Esto abre una discusión de fondo: mientras el sector de hidrocarburos considera que los yacimientos no convencionales podrían contribuir a recuperar la producción y fortalecer la seguridad energética, el Gobierno ha planteado restricciones ambientales a esta práctica.
Por ahora, el panorama deja una conclusión clara: incluso si Colombia avanza con el fracking, sus posibles beneficios sobre la oferta de gas no llegarían de inmediato. Durante los próximos meses, el país tendrá que apoyarse en la producción existente, nuevos proyectos de gas, infraestructura de regasificación e importaciones para atender la demanda y garantizar la generación eléctrica.


