Lina María Arango Dávila
Columnista

Esta semana leí con asombro que la palabra sororidad había sido incluida en el diccionario de la Real Academia de la lengua Española – RAE-. ¿No estaba? Me pregunté. Definida como “la relación de hermandad y solidaridad entre las mujeres para crear redes de apoyo que empujen cambios sociales para lograr la igualdad, la sororidad, será cada vez más usada en la medida que más mujeres la entiendan. Ya es hora de superar la tan negativo y descontextualizada afirmación “las mujeres no trabajan con mujeres”. Es posible que sea la primera vez que leas la palabra sororidad y estoy segura que si compartes y respetas el apoyo entre mujeres, a partir de ahora la seguirás usando.

Sororidad, una palabra tan usada en mi entorno laboral y tan desconocida en los ambientes políticos, económicos y de poder, es quizá el mejor reflejo de lo que significa el trabajo, conexión y resiliencia de las mujeres colombianas. He compartido con mujeres que trabajan por la paz, que luchan por sus derechos, víctima de la violencia, mujeres rurales, mujeres desmovilizadas de grupos armados, mujeres de la fuerza pública, mujeres empresarias, políticas y artistas. De izquierda, de derecha y de centro. Todas, sin excepción, tenemos varios temas que nos unen.

 

La indignación por la violencia contra las mujeres, el interés de mejorar la participación de mujeres en espacios de poder y la promoción de la autonomía económica. Este último, promover el trabajo e ingresos para las mujeres, es una acción necesaria para garantizar condiciones de vida digna para ellas y sus familias y sobre todo un factor de crecimiento personal y amor propio.

En mi búsqueda de conectar con mujeres valientes, arriesgadas, creativas y autónomas, donde pudiera aprender y compartir en un ambiente de construcción y escucha, encontré el colectivo virtual “Mujeres que viajan y emprenden”, que busca reconocer, conectar y fortalecer redes de mujeres en torno a sus sueños, ideas, emprendimientos y viajes. Con un año de creada, el colectivo promovido en las redes sociales por la pereirana y emprendedora social Lady García, enfatiza sobre el poder femenino, el conocimiento, la conexión y la transformación.

Si bien el grupo es virtual y cuenta con más de 3000 mujeres de diferentes países y ciudades colombianas, los espacios de mayor conexión se dan a través de los encuentros, tertulias, mentorías, talleres y charlas de capacitación. “Mujeres que viajan y emprenden” es la sororidad hecha acción. Un espacio donde prima los puntos de encuentro. Donde el éxito de un emprendimiento es la satisfacción de todas, donde las necesidades de aprender son gestionadas y donde la tan negativa frase de cajón “mujeres no trabajan con mujeres” está mandada a recoger.

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