Mercurio salió de paseo solar

Mercurio se situó ayer lunes casi en línea recta con el Sol y la Tierra. Un punto diminuto, que corresponde a la sombra del planeta, pasó lentamente delante del disco solar durante cuatro horas y 23 minutos.

El círculo negro entró por la parte inferior izquierda y cruzó el Sol hasta llegar a la parte superior derecha (ver imagen).

Este fenómeno se observa tan solo 13 veces por siglo y el próximo tránsito se prevé el 13 de noviembre de 2032. El 9 de mayo de 2016 fue la última vez que fue visible tal acontecimiento.

La primera vez que se pudo observar la sombra del planeta deslizarse delante del Sol fue el 7 de noviembre de 1631, unos veinte años después de la creación del primer telescopio. Johannes Kepler fue quién predijo el tránsito y Pierre Gassendi, un científico francés, quien lo observó primero, siguiendo los consejos del astrónomo alemán.

Desde la época de Edmond Halley en 1716, ya se había sugerido que la observación de los tránsitos de Mercurio y Venus, podrían brindar un método para intentar determinar la Unidad Astronómica (equivale aproximadamente a 150 millones de kilómetros), es decir, la distancia entre la Tierra y el Sol.

Ayer casi cuatro siglos después, se pudo ver ese fenómeno en su totalidad desde varios países y observar su tránsito sirve a contar el universo, a entender la posición de los cuerpos celestes y sus interacciones, dijeron astrónomos.

Estudios

Alfred Rosenberg González, astrofísico, dijo que para la astronomía, es “muy importante” ya que permite descubrir el entorno de los planetas y la distancia que tienen con las estrellas.

“Observar los tránsitos, aunque ahora existan nuevas tecnologías, sirve para contar el universo, para entender la posición de los diferentes cuerpos celestes y sus interacciones”, detalla.

Mercurio es el planeta más pequeño del sistema solar y el que está más cerca del Sol, tiene la órbita más rápida y excéntrica de todos los planetas, además de una geología abrupta y fascinante, repleta de cráteres, crestas, cordilleras y montañas.

Mercurio es tan pequeño, en comparación con el disco solar, que para verlo hay que amplificar la imagen con sistemas ópticos que aumenten la sombra delante del disco y bien la proyecte o bien permita su observación directa.

La órbita de Mercurio guarda una inclinación de siete grados con la de la Tierra. El alto valor de esta inclinación causa la rareza de estos fenómenos porque la mayoría de las veces el planeta, como también es el caso de Venus, pasa o por arriba o por debajo del Sol.

Este hecho solo sucede cuando Mercurio se sitúa en un punto determinado de su órbita, o muy cerca de él, llamado nodo orbital. (EFE)

El planeta

Mercurio es el planeta del sistema solar más próximo al Sol y el más pequeño. Forma parte de los denominados planetas interiores o terrestres y carece de satélites naturales al igual que Venus. Se conocía muy poco sobre su superficie hasta que fue enviada la sonda planetaria Mariner 10 y se hicieron observaciones con radar y radiotelescopios.

Antiguamente se pensaba que Mercurio siempre presentaba la misma cara al Sol, situación similar al caso de la Luna con la Tierra; es decir, que su periodo de rotación era igual a su periodo de traslación, ambos de 88 días.

Sin embargo, en 1965 se mandaron impulsos de radar hacia Mercurio, con lo cual quedó definitivamente demostrado que su periodo de rotación era de 58,7 días, lo cual es 2/3 de su periodo de traslación. Esto no es coincidencia, y es una situación denominada resonancia orbital.

Al ser un planeta cuya órbita es interior a la de la Tierra, lo observamos pasar periódicamente delante del Sol, fenómeno que se denomina tránsito astronómico.