Desde las montañas de Mistrató, un grupo de jóvenes y de mujeres han unido esfuerzos e iniciativas con los caficultores para producir un café de altura, de alta calidad, que permita consolidar el relevo generacional en el campo y recuperar la rentabilidad de las labores rurales. Este interesante proceso se ha venido dando al interior de la Asociación de Productores de Café de Alta Calidad de Mistrató, Asojardín Café, entidad creada en el 2011 y la cual le dio vida este año a los comités de mujeres y de jóvenes. La Asociación cuenta ya con las fincas cafeteras, los registros de Invima y la maquinaria y los equipos necesarios para producir, procesar y comercializar cafés especiales, así como el proyecto de abrir su propia tienda de café, según indicó María Luz Melia Alzate Perea, integrante de la Asociación de Productores de Café de Alta Calidad de Mistrató.

¿Cuándo y con qué objetivo se creó Asojardín Café?

La Asociación de Productores de Café de Alta Calidad de Mistrató se fundó en el 16 de julio del 2011 e inició con cuatro socios. Debido a la necesidad de buscar estrategias para que el mercado del café hiciera énfasis en la rama de los cafés especiales, lo cual requería de formación y del crecimiento de la asociación, se hizo una convocatoria para quienes quisieran participar y cumplieran unos requisitos. En este momento Asojardín Café cuenta con 162 socios hábiles, cada uno de los cuales tiene su finca o terreno en producción.

¿Cómo participan los jóvenes y las mujeres?

Dentro de la asociación hay un comité de jóvenes que se formó el 4 de enero de este año y empezó con 11 personas y el comité femenino que empezó con 26 mujeres y ahora cuenta con 35. Es algo para rescatar porque si una asociación no le da el rol y la visibilidad a la mujer no tiene proyección y si tampoco le da lugar a los jóvenes, sabiendo que el campo se está quedando sin relevo generacional porque los jóvenes -en cierta forma- buscan migrar a las ciudades porque creen que en el campo no hay vida ni hay futuro. Este espacio es para eso, es un espacio para decir: organicémonos y busquemos otras estrategias para subsistir.

¿Cómo está la producción de cafés especiales en estos predios?

Como estamos en la llamada traviesa se han producido cafés especiales por lotes, dentro de los cuales hizo maquila y llevamos 200 libras de las cuales la asociación vende una parte, el comité de jóvenes otra y el de mujeres otra. Pero se busca que la asociación, a futuro, pueda suplir el mercado exterior y atender los mercados local y nacional. Estamos buscando posicionarnos.

¿Dónde están ubicadas las fincas cafeteras que hacen parte de la Asociación?

Tenemos fincas en las veredas Alto Pueblo Rico, Nacederos, Pinar del Río, La María, Dosquebradas, Jardín y Jardincito, casi de cada vereda del municipio hay un socio. Son cafés de distintos pisos térmicos, pero se está buscando que tengamos un café de origen y un café de altura en la línea de producción de los 1400 a los 1600 metros sobre el nivel del mar para darle trayectoria y trazabilidad al producto, que es por lo que el cliente paga.

¿Con que variedades de cafés está trabajando Asojardín?

Estamos utilizando más que todo las variedades nativas como Castilla, Rosario y Caturra que aportan notas características a la hora de la catación.

¿Hasta el momento que calificación en taza han alcanzado?

Se han hecho sondeos con distintos lotes, entre ellos unos hace cuatro años realizado por el Comité de Cafeteros de Risaralda en donde alcanzamos puntajes en taza desde 87 hasta 94. Fueron puntajes muy altos y debido a ello hemos buscado la forma de organizarmos, de perfilar cosas muy puntuales para seguir conservando esas características. La llamada traviesa no es lo mismo que la gran cosecha o el graneo de fin de año, pero tratamos de que el café que vendamos en cualquier momento tenga las características iguales.

¿Cómo se sienten los jóvenes inmersos en este tipo de proyectos en el campo?

Nosotros nos sentimos acogidos y estamos caminando por el sendero que nuestros padres hicieron. Es como seguir esa ruta, adornándola desde la parte de la innovación, la creatividad y el mercadeo para hacer ese empalme: no dejar que la experiencia y la trayectoria se vayan con los adultos sino seguir ese legado y empezar nuevos caminos con el vínculo de las mujeres y los jóvenes. La agricultura es parte primordial de nosotros.

¿El pensamiento según el cual coger café era un castigo, ha ido cambiando?

Sí, esa filosofía ha cambiado desde el momento que los jóvenes acatando el consejo de los padres emigraron a la ciudad. En mi caso yo estuve en Bogotá y lo que encontré allí fue intranquilidad. Yo no puedo decir que allá no hay oportunidades, pero comparada con la vida del campo, en cuanto a la salud física y mental y la tranquilidad, yo creo que ese concepto no aplica. Uno empieza a descartarlo desde que por su propia vivencia comprueba que en el campo sí hay vida y que se puede hacer futuro. Pero eso se logra trabajando en asociación.

¿En el caso de Mistrató, sí hay relevo generacional en el campo y en la caficultura?

Claro y lo estamos asumiendo desde el momento en que nos estamos preparando en carreras que tengan que ver con el campo. En todo este proceso agroindustrial, donde el café no es solo cosecharlo y venderlo, sino como lo transformamos y lo volvemos una expereincia y que en torno del café gira toda una cultura y unas familias, entonces empiezan a germinar cosas muy bonitas alrededor del café.

¿Dónde y cómo están comercializando el café procesado por de Asojardín?

Hace poco gracias al programa de Atención y Reparación de Víctimas de la Violencia, llevaron a Mistrató un proyecto de maquinaria e infraestructura para la Asociación. Así que nos dotaron de todo: tenemos la trilladora, la tostadora, la máquina de molienda, los empaques y la selladora. Es decir que tenemos todo el proceso desde la siembra hasta sacar un café molido al mercado. El producto lo estamos comercializando por libras y por cuartos, pero pensamos hacerlo más adelante en nuestra propia tienda desde lo local, formando cultura de consumo.

¿Qué tanto han avanzado en materia de mercado del café?

En este tema hemos estamos un poco atrasados porque estábamos esperando los registros legales de INVIMA, ya logramos obtener esa licencia y ahora estamos fortaleciendo los canales de difusión y de mercadeo por distintas líneas.

¿Inicialmente en Mistrató qué aceptación ha tenido este producto?

Asojardin está comercializando el café marca Arrayanes. Este nombre, en parte obedece a la quebrada Arrayanes y también al hecho que antes de ser bautizado Mistrató el municipio se llamaba Arrayanes. Todo esto corresponde a esta cultura que queremos traer a una taza de café. Y a futuro, como le decía, pretendemos tener nuestra propia tienda, todo lo que gira alrededor del café, desde que alguien se toma una taza y quiere conocer la historia de lo que está consumiendo. Por eso nos seguimos formando en temas de  catación y de barismo para ofrecer con argumentos un cafe de alta calidad.

¿En la economía de Mistrató qué peso tiene el café?

El café es el primer renglón en la economía del municipio y después está el plátano. Aparte de otros productos porque la variedad de pisos térmicos de Mistrató se presta para el cultivo de otros renglones. Así que es el café es el que manda la parada, por decirlo así.

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