Lo del Cauca, ¡inaceptable!

Uriel Escobar Barrios Columnista Éramos dioses y nos volvieron esclavos. Éramos hijos del Sol y nos consolaron con medallas de lata. Éramos poetas y nos pusieron a recitar oraciones pordioseras. Éramos felices y nos civilizaron. Quién refrescará la memoria de la tribu. Quién revivirá nuestros dioses. Que la salvaje esperanza sea siempre tuya, querida alma…

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