Leve comportamiento en el agro risaraldense 

Risaralda tuvo la mayor disminución en financiamiento del sector agropecuario.

La oferta de alimentos en Risaralda, en el segundo trimestre de 2019 totalizó 69.619 toneladas, de acuerdo con lo reportado por el Sistema de Información de Precios y Abastecimiento del Sector Agropecuario (Sipsa) del DANE. La cifra reveló disminución de 1,5 % frente a igual trimestre del año anterior, debido al menor suministro agrícola en Pereira, ciudad en la que se redujo el acopio de todos los grupos de productos.

Por el contrario, Manizales y Armenia mostraron aumentos en sus niveles de abastecimiento, en la primera los mayores incrementos se dieron en la oferta de verduras y hortalizas y en la categoría de “otros grupos”, compuesta por carnes, pescados, procesados, granos, cereales, lácteos y huevos; mientras que en Armenia los crecimientos más altos se registraron en verduras y frutas.

Ganadería

En este aspecto Risaralda y Caldas completaron reportando un total de 56.136 reses sacrificadas, según la Encuesta de Sacrificio de Ganado del DANE, en donde el departamento de Caldas tuvo una mayor participación en el total (75,2 %); por el contrario, Risaralda aceleró su ritmo de crecimiento de manera significativa al pasar de tener una participación de casi el 30 % del mercado regional.

Así mismo en lo corrido del 2019 el ganado bovino colombiano ha llegado, en pie o sacrificado, a nueve mercados principales: Irak, Líbano, Rusia, Vietnam, Jordania, Egipto, Birmania, Emiratos Árabes Unidos y Hong Kong.

En este periodo las ventas internacionales totalizaron 69,3 millones de dólares.
Según el DANE, las exportaciones colombianas de ganado bovino en pie sumaron, de enero a agosto de este año, 21’039.000 dólares mientras que las de carne y despojos alcanzaron USD$48’324.000 en igual periodo. Irak es el mayor mercado para la exportación de bovinos en pie, con un equivalente en dólares de 16,1 millones y el segundo tiene una participación del 23 % con USD 4,8 millones.

“El país tiene una ventana de oportunidades en el tema cárnico. En el globo terráqueo se producen 64 o 65 millones de toneladas de carne, pero se comercializan 11 millones, lo cual revela las oportunidades latentes en el mercado internacional. Solo un país como China compraba un millón de toneladas y ahora va a comprar tres millones”, reiteró José Félix Lafaurie Rivera, presidente ejecutivo de la Federación Colombiana de Ganaderos, Fedegán.

Otros sectores

En cuanto al sacrificio de ganado porcino, el territorio risaraldense fue el que mostró un mayor crecimiento durante el segundo trimestre del año, con un total de 57.253, una cifra acorde a la reportada por el Fondo Nacional de la Porcicultura referente a la producción de carne de cerdo en toneladas, la cual evidenció aumento en el mismo periodo.

Por otro lado, según la Federación Nacional de Avicultores de Colombia (Fenavi) la producción de pollo del Eje Cafetero fue de 33.072 toneladas en el segundo trimestre de 2019, con una reducción anual de 6,8% con relación al mismo periodo del año anterior, comportamiento negativo que no se observaba desde 2017, y que se debió a las caídas de Quindío y Risaralda, que en conjunto participaron con el 97,4% de lo originado en la región.

Entretanto, la producción de huevo en los tres departamentos de la región totalizó 151,0 millones de unidades entre abril-junio de 2019, cifra que presentó descenso anual, aunque fue menor a los reportados en los seis trimestres anteriores, resultado explicado por la caída menos acentuada en Risaralda y los aumentos de Quindío y Caldas, último que también mostró recuperación.

Poca financiación

Por otro lado, en el financiamiento del sector agropecuario se observó que los desembolsos de Finagro para el Eje Cafetero fueron por $178.810 millones en el segundo trimestre de 2019, con una reducción anual que revirtió los incrementos de los dos periodos anteriores y que se explicó por las caídas de Risaralda y Caldas; mientras que Quindío mostró un crecimiento significativo.

Risaralda tuvo la mayor disminución en la región debido al descenso en la normalización de cartera, además de la menor inversión en la reparación de maquinaria y equipo, infraestructura para turismo rural y para la producción pecuaria, así como para la compra de vientres bovinos para cría y doble propósito (producción de carne y leche).

Igualmente, hubo reducción en el capital de trabajo, especialmente en la compra de cartera de inventarios y costos directos de cultivos con ciclos no superiores a seis meses y en tarjetas de crédito agropecuarias.

Del mismo modo, la variación negativa de Caldas se sustentó en la menor normalización de cartera, la cual no pudo ser contrarrestada por los crecimientos en la inversión y en el capital de trabajo, la primera motivada por la financiación para maquinaria y equipo, y en el capital de trabajo aumentaron las unidades productivas campesinas.

En contraste, el incremento de los créditos otorgados para Quindío se explicó por el mayor capital de trabajo para el sostenimiento de la avicultura y la compra de cartera de inventarios y costos directos de cultivos con ciclos inferiores a seis meses; además, hubo alza en la inversión para la siembra de aguacate y cacao, así como para infraestructura pecuaria y obras civiles para el suministro de agua para la producción pecuaria o acuícola.

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