Jes???s fue tentado en el desierto
UNA vez bautizado, Jes?s volvi? del Jord?n lleno del Esp?ritu Santo, y el Esp?ritu lo llev? por el desierto. All? permaneci? cuarenta d?as, y fue tentado por el diablo. Todo ese tiempo estuvo sin comer y al final sinti? hambre.
Entonces el diablo le dijo: ?Si de veras eres el Hijo de Dios, manda que esta piedra se convierta en pan.?
Jes?s le respondi?: ?La Escritura dice: No solamente de pan vive el hombre.?

 

Entonces el diablo lo arrebat? hacia lo alto y en un instante le mostr? todos los reinos de la tierra. Luego le dijo: ?Yo te voy a dar el poder sobre todos estos reinos y toda su gloria, porque a m? me pertenecen y se los doy a quien quiero. Si te arrodillas y me adoras todo eso ser? tuyo.?

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Jes?s le respondi?: ?La Escritura dice: Al Se?or tu Dios adorar?s y s?lo a ?l lo servir?s.?
Finalmente lo llev? a Jerusal?n, lo coloc? en el lugar m?s alto del templo y le dijo: ?Si de veras eres el Hijo de Dios, t?rate de aqu?.

 

Porque la Escritura dice: A sus ?ngeles dar? ?rdenes para que te guarden y tambi?n Te llevar?n en sus palmas, para que tu pie no tropiece en la piedra.?
Jes?s le respondi?: ?Est? mandado: No exigir?s pruebas al Se?or tu Dios?
Y despu?s que el diablo propuso a Jes?s toda clase de tentaciones, lo dej? hasta que llegara el momento propicio.
Palabra del Se?or

REFLEXI?N
Las primeras generaciones cristianas se interesaron mucho por las pruebas que tuvo que superar Jes?s para mantenerse fiel a Dios y para vivir siempre colaborando en su proyecto de una vida m?s humana y digna para todos.

 

El relato de las tentaciones de Jes?s no es un episodio aislado que acontece en un momento y en un lugar determinado. Lucas nos advierte que, al terminar estas tentaciones, ?el diablo se alej? de ?l hasta el momento oportuno?. Las tentaciones volver?n en la vida de Jes?s y en la de sus seguidores.

 

Por eso, los evangelistas colocan el relato antes de narrar la actividad prof?tica de Jes?s. Sus seguidores han de conocer bien estas tentaciones desde el comienzo, pues son las mismas que ellos tendr?n que superar a lo largo de los siglos, si no quieren desviarse de ?l.

 

En la primera tentaci?n se habla de pan. Jes?s se resiste a utilizar a Dios para saciar su propia hambre: ?No solo de pan vive el hombre?. Lo primero para Jes?s es buscar el reino de Dios y su justicia: que haya pan para todos. Por eso acudir? un d?a a Dios, pero ser? para alimentar a una muchedumbre hambrienta.

 

Tambi?n hoy nuestra tentaci?n es pensar solo en nuestro pan y preocuparnos exclusivamente de nuestra crisis. Nos desviamos de Jes?s cuando nos creemos con derecho a tenerlo todo y olvidamos el drama, los miedos y sufrimientos de quienes carecen de casi todo.

 

En la segunda tentaci?n se habla de poder y de gloria. Jes?s renuncia a todo eso. No se postrar? ante el diablo que le ofrece el imperio sobre todos los reinos del mundo. Jes?s no buscar? nunca ser servido, sino servir.
Tambi?n hoy se despierta en algunos cristianos la tentaci?n de mantener como sea, el poder que ha tenido la Iglesia en tiempos pasados. Nos desviamos de Jes?s cuando presionamos las conciencias tratando de imponer a la fuerza nuestras creencias. Al reino de Dios le abrimos caminos cuando trabajamos por un mundo m?s compasivo y solidario.

 

En la tercera tentaci?n se le propone a Jes?s que descienda de manera grandiosa ante el pueblo, sostenido por los ?ngeles de Dios. Jes?s no se dejar? enga?ar. Aunque se lo pidan, no har? nunca un signo espectacular del cielo. Se dedicar? a hacer signos de bondad para aliviar el sufrimiento y las dolencias de la gente.

 

Nos desviamos de Jes?s cuando confundimos nuestra propia ostentaci?n con la gloria de Dios. Nuestra exhibici?n no revela la grandeza de Dios. Solo una vida de servicio humilde a los necesitados manifiesta y difunde su amor.

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