Oscar Alberto Díaz G.
Columnista

No hay cultura de seguridad; de ahí la necesidad de la educación puntual en este tema; La seguridad integral es prevención, y requiere asistencia y capacitación. Capacitación en las aulas, en las comunas, en las juntas de acción comunal. La gestión social desde las juntas de acción comunal, como célula de la sociedad civil, debe sensibilizar a la comunidad para que se apropie de sus deberes; colaboración, denuncia, apoyo, para vencer la apatía y la indiferencia. Con este párrafo terminé el artículo anterior; pero acotando que la policía nacional debiera ser la entidad encargada de asesorar, implementar y liderar el desarrollo de la gestión integral de la seguridad.

 

De hecho esa gestión debiera llegar también a los colegios, de tal manera que grupos entrenados de policías auxiliares bachilleres, estén en capacidad de generar esa cultura cívica. La seguridad es cultura, de ahí debemos partir. El colombiano es por idiosincrasia proclive a la picardía, que puede ser inofensiva por principio, pero suele tornarse muchas veces peligrosa. Para contrarrestar esto, se requiere no de una simple campaña publicitaria, o de un par de discursos. Se requiere un programa completo, un proyecto integral.

 

Proyectos y programas que pueden tener origen en el gobierno central, o también en una ciudad; Pereira puede ser si se propone, el pionero en este aspecto, para recuperar sus proverbial civismo. Un alcalde de una ciudad cualquiera que sea, es el jefe de la policía en su localidad, eso reza el artículo 315 de la constitución. Así, puede el alcalde disponer si lo desea, que la entidad inicie un programa serio de reentrenamiento de los policías bachilleres, para que socialicen el proyecto que permita mejorar la seguridad. Integrar todas las fuerzas vivas de la ciudad, con sus entidades e instituciones que puedan ejercer esa función de hacer seguridad; seguridad integral.

 

¿Quiénes se debieran integrar? La Cruz Roja, la Defensa Civil colombiana, las juntas de acción comunal y su asociación superior, es decir las comunas. Los colegios oficiales, las entidades gremiales, las empresas y cooperativas de vigilancia. El sistema municipal para la prevención del delito contra la vida y la integridad física, y para la prevención y atención del desastre, para ser efectivo, debiera adecuar las normas vigentes al nivel práctico en las juntas de acción comunal, desde su organización base administrativa: la comuna.

 

Comunas y colegios sirven de base sólida para dar comienzo real al proyecto; de hecho, por la decisión de la administración municipal. Ayer tuve la oportunidad de hablar con el alcalde Juan Pablo Gallo, en una reunión que tuvimos desde una asociación gremial con él, sobre el tema. Le sugerí integrar el tema de la “seguridad ciudadana” a los proyectos centrales de desarrollo de la ciudad; cada alcalde de turno. Cada tras años. Socialicemos el tema, impulsemos la idea, apropiémonos de ella. Para que Pereira sea segura en realidad.

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