Muchos de los migrantes venezolanos han regularizado su situación en el país, recibiendo atención para ellos y sus familias, pero otros todavía están a la espera de legalizar su situación y la de sus familias.

Y aunque en los últimos meses no se ha reportado una llegada masiva de estas personas a Risaralda, sí continúan llegando, por eso cada vez más se pueden ver familias enteras de venezolanos pidiendo plata en los semáforos, ejerciendo las ventas ambulantes y en algunos casos aislados dedicándose a la prostitución o a actividades criminales.

Con el propósito de trabajar de manera articulada para que a esta población no se le vulneren los derechos, la Procuraduría Regional de Risaralda, la Personería de Pereira y la Defensoría del Pueblo en el departamento, vienen liderando unas mesas de trabajo, en las que participan diferentes actores como Migración Colombia, Secretarías de Desarrollo Social, Educación y Salud, entre otros.

 

Mesas de trabajo
Sobre la finalidad de este trabajo interinstitucional, El Diario entrevistó al Procurador regional de Risaralda, Ernesto Amézquita Camacho, quien señaló que “estamos promoviendo pasos y mecanismos concretos, para unificar los criterios interinstitucionales y trabajar en la misma ruta, que no puede ser otra que la de defender los derechos humanos, garantizar el cumplimiento de los pactos y convenios internacionales en materia de migración y que quienes se encuentren legalmente dentro del territorio nacional, respeten la Constitución, la Ley, las buenas costumbres y las prácticas que se vienen implementando a través de las autoridades colombianas”.

La idea no es solo brindar una atención humanitaria para esta población, también se busca ir más allá, generando escenarios para aprovechar el fenómeno migratorio.

“Pretendemos unificar criterios para hacer de la migración algo productivo y no un desgaste o una vena rota para los presupuestos del Estado, tanto a nivel nacional, departamental como local. Es posible hacer productiva la migración, porque todos los seres humanos tenemos algún oficio, profesión y práctica y por eso lo que se debe hacer es canalizar eso”, acotó el Procurador regional de Risaralda.

Sí bien las necesidades de los migrantes venezolanos en Risaralda son significativas, las que requieren con más urgencia son la educación, salud y empleo.
Amézquita Camacho señaló que “es necesario promover la creación de cooperativas agrícolas, manufactureras y de oficios varios, de tal manera que la gente se sienta organizada. Necesitamos articular muchos aspectos que tienen que llevarnos a una migración productiva y proactiva y no a una migración desechable, destructiva y negativa”.

 

Preocupación
Muchos migrantes venezolanos en Risaralda han logrado encontrar un trabajo estable. En restaurantes, almacenes, bares, entre otros, ya es común ver a personas del vecino país laborando, sin embargo, otros no tienen tanta suerte.

La personera de Pereira, Sandra Lorena Cárdenas, afirmó que “los venezolanos que llegan a Colombia tienen una condición de refugiados en razón a la difícil situación por la que atraviesa ese país. Infortunadamente la personas que llegan en situación irregular, es decir que no tienen el Permiso Especial de Permanencia (PEP), sí se ven en unas situaciones gravosas y los podemos ver en los semáforos pidiendo monedas, los vemos ejerciendo trabajo ambulante y para ellos es que tratamos de diseñar una política pública adecuada que permita la intervención”.

Fue precisamente desde este Ministerio Público que surgió el proyecto de acuerdo que hoy ya esta formalizado; acuerdo 03 de 2019, en cual se establece una ruta de atención para los migrantes que llegan a Pereira. Ahí se específica claramente los roles que tiene cada una de las entidades con potestad en el proceso de los migrantes.

Es posible que la población venezolana en Risaralda siga creciendo, no solo porque los problemas sociales y políticos en el vecino país continúan, también porque en zonas de fronteras les recomiendan a estas personas, ir hasta Pereira.

Sobre este aspecto la Personera mencionó que “Desde el Observatorio de Derechos Humanos de la Personería de Pereira, hemos hecho unas entrevistas a unos venezolanos que nos han compartido como una vez entran al país por La Guajira les dicen que se desplacen a Pereira que es una ciudad con una alta fuente de empleo y allá los están recibiendo o les dicen que estamos dando auxilios situación que no se corresponde con la realidad y eso contribuye al creciente número de venezolanos que llegan a la capital risaraldense”.

 

Atención en Pereira

La mayoría de los 7000 venezolanos que estarían viviendo en Risaralda, residen o laboran en Pereira, lo que ha obligado a las autoridades a generar estrategias de atención para ellos. El mayor número de esta población están en las comunas Río Otún y Del Café (más conocida como Parque Industrial).

En entrevista con El Diario, Karen Zape Ayala, secretaria de Desarrollo Social de la capital risaraldense, manifestó que “en el 2018 el Alcalde de Pereira, Juan Pablo Gallo Maya, dispuso de un comedor comunitario para los venezolanos donde se les suministraba almuerzos servidos y este año según la inmediatez y las necesidades que se han presentado, les daremos paquetes nutricionales en mercados”.

Muchos menores de edad provenientes del vecino país, ya hacen parte del sistema educativo en Pereira, además han recibido atención en salud.

 

Proyecto de ley

Aunque la atención para los migrantes venezolanos debe llegar a todos los miembros de las familias que han llegado a Colombia, por supuesto la prioridad debe ser para los menores de edad.

Elsa Gladys Cifuentes, Defensora del Pueblo en Risaralda, le manifestó a este medio de comunicación que “el Defensor del Pueblo nacional inscribió esta semana un proyecto de ley que busca nacionalizar a los niños y niñas, hijos de venezolanos que están en este momento en Colombia o que son nacidos en el país, para agilizar la regularización de estos menores de edad”.

 

Destacado I

En el sistema de educación de Pereira, es decir en las instituciones públicas, se ha logrado tener escolarizados a casi el 95 % de los niños y niñas que llegan a la ciudad desde Venezuela.

 

Destacado II

Aunque hasta el momento no se han identificado migrantes venezolanos como habitantes de calle, sí se ha evidenciado que algunas familias provenientes del vecino país piden limosnas en los semáforos de Pereira.

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