Por CARLOS MAYA

Hace 18 años tuve la oportunidad de graduarme como Contador, profesión que heredé de mi padre (qepd). Ser contador ha sido una de las decisiones más satisfactorias que he tomado en la vida, en la cual se mezclan un sinnúmero de determinaciones que tienen muchas implicaciones en la vida de las personas y las empresas. La dimensión moral y ética es la brújula que guía una profesión que, además de ser apasionante, es la columna vertebral que soporta las grandes decisiones del presente y el futuro de las empresas.

Somos depositarios de la fe pública, como la tienen los médicos y los notarios, es una marca indeleble para los contadores y una exigencia para ser cada día más y mejores profesionales.

Los números no deben ser solo lo nuestro; quienes piensen de esa manera transitan por el camino equivocado. Nuestras decisiones tienen muchas implicaciones económicas y sociales. De ahí la importancia de que aprendamos a conocer y analizar el contexto, es decir, a percibir en su real dimensión las tendencias económicas y sociales, tanto locales como globales, por una sencilla razón: nuestras “lecturas” asociadas a nuestros conocimientos contables dan pie para que las personas naturales o jurídicas tomen decisiones, y en ellas está en juego su presente y su futuro. En la Secretaría de Hacienda de Pereira, en el gobierno de Juan Pablo Gallo, en la que tuve la oportunidad de participar en los últimos años, se tomaron cientos de decisiones con implicaciones no solo económicas sino sociales orientadas al beneficio de los pereiranos. Allí no fuimos un simple recaudador de impuestos. Nos constituimos junto con mi equipo de trabajo, en los cuales existían cientos de contadores, en una herramienta para construir y mejorar la calidad de vida de los habitantes.

Entre tanto, uno de los grandes desafíos de los contadores son las constantes turbulencias fiscales y financieras que golpean a las empresas (por ejemplo: una reforma tributaria cada dos años en nuestro país); en ese momento se requiere de un profesional que aporte a las soluciones y que oriente a su cliente. La toma de decisiones estratégicas interviene en los procesos financieros y en las oportunidades de crecimiento.

La actualización es otra de las constantes de la contaduría, toda vez que la dinámica tecnológica ofrece nuevas alternativas, y no solo es lo relacionado con el software; los países han creado alianzas y redes para unificar determinados procesos, buscando con ello unificación de procesos, como lo son las Normas Internacionales de Información  Financiera, entre otras.

Los contadores tenemos, además, la responsabilidad de saber comunicar y de trabajar en equipo. Si bien muchas de nuestras asesorías se ejercen desde lo externo de la empresa, la interacción con los demás integrantes de la misma es vital para conseguir la información que se requiere en aras de nuestra labor, así como al momento de trabajar proyectos en equipo. Y saber comunicar asertivamente las ideas, son parte del éxito que se le pueda atribuir a sus propuestas, a sus análisis económicos y financieros.

VOCACIÓN CONTABLE

A todos mis colegas les quiero extender un saludo muy especial en este día, que nació como una respuesta de los profesionales de la década de 1970 al monopolio que ejercían las firmas norteamericanas de auditoría, sin espacio para los profesionales del país.

Esta celebración nos invita a que cada uno de nosotros pensemos en lo valiosa que es la contaduría en términos de decisiones empresariales, y nos llama la atención sobre la permanente capacitación que debemos asumir, porque la contaduría exige un profesional integral, de esos que les saquen el mejor provecho a los dos hemisferios.

Feliz día a todos los contadores.

508 total views, 6 views today