Pereira fue su último destino

Durante días, tres familias esperaron con angustia una señal de sus seres queridos, aferradas a la esperanza de encontrarlos con vida. Pero entre los escombros del Hotel Dibeni, en Pereira, la búsqueda terminó dejando una de las escenas más dolorosas de la tragedia: primero fueron encontrados Ana Victoria Mejía Osorio y Miguel Ángel Fernández Estrada, y este viernes apareció el cuerpo de Juan Felipe Giraldo, un joven que soñaba con casarse este domingo.

Llegaron a Pereira por un congreso

El terremoto que sacudió a Pereira el lunes 10 de agosto dejó historias difíciles de contar. Entre ellas están las de Ana Victoria Mejía Osorio y Miguel Ángel Fernández Estrada, dos veterinarios oriundos de Villavicencio, Meta, que habían llegado a la ciudad para participar, al parecer, en un congreso de veterinaria y zootecnia.

Ambos se encontraban hospedados en el Hotel Dibeni, ubicado en la carrera 8 con calle 15, cuando el fuerte movimiento sísmico provocó el colapso de la estructura. Para ese momento, el hotel tendría cerca de un 70 % de ocupación.

Una búsqueda que terminó en dolor

Desde que ocurrió la emergencia, sus familias comenzaron una angustiosa búsqueda. Preguntaban por ellos, intentaban comunicarse a sus teléfonos y esperaban cualquier información que permitiera saber que estaban a salvo. Incluso publicaron sus fotografías en redes sociales como desaparecidos, con la esperanza de que alguien pudiera haberlos visto.

La búsqueda terminó el jueves 13 de agosto, cuando los organismos de socorro encontraron sus cuerpos entre los escombros de la estructura.Al día siguiente, viernes 14 de agosto, los médicos forenses de Medicina Legal de Pereira confirmaron plenamente sus identidades. La noticia significó el final de una espera marcada por la incertidumbre para sus familiares, quienes durante varios días conservaron la esperanza de recibirlos con vida.

Juan Felipe, a un día de su boda

Pero mientras se confirmaba la identidad de Ana Victoria y Miguel Ángel, en la zona de rescate todavía había una familia que se aferraba a una última esperanza.

Era la de Juan Felipe Giraldo, de 24 años, un joven oriundo de Bogotá que permanecía desaparecido desde el terremoto. Durante varios días, su padre, Hernán Giraldo, permaneció cerca del lugar del rescate siguiendo cada avance de los organismos de socorro.

Juan Felipe estudiaba Economía y actualmente se dedicaba al comercio. Viajaba a Pereira aproximadamente cada dos meses por temas de trabajo y, según contó su padre, tenía una vida llena de planes.

Uno de ellos era especialmente importante: este domingo 16 de agosto tenía previsto casarse con su pareja, en una ceremonia privada. Su regreso a Bogotá estaba programado para este viernes, pero el terremoto cambió para siempre los planes de la familia.Además, Juan Felipe era padre de un niño de apenas dos años.

La noticia que encendió la esperanza

Su familia supo de la tragedia pocas horas después del terremoto. Hernán Giraldo contó que alrededor de las 8:30 de la mañana del lunes, el jefe de su hijo se comunicó con él para preguntarle si había logrado hablar con Juan Felipe, pues no contestaba el teléfono.

La preocupación aumentó. La familia se reunió, comenzó a buscar información y se aferró a un video que Juan Felipe le había enviado a su novia cuando llegó al hotel en Pereira. A partir de esas imágenes lograron establecer que se encontraba en el Hotel Dibeni muy conocido en la ciudad.

Sin perder tiempo, viajaron hacia Pereira. Llegaron durante la noche del lunes y entonces se encontraron con una realidad que jamás imaginaron: el hotel donde estaba Juan Felipe había colapsado.

Un padre que nunca perdió la esperanza

Desde ese momento comenzó una espera interminable. Hernán permaneció cerca de la zona de rescate, viendo cómo los organismos de socorro removían los escombros y buscaban cualquier señal que permitiera encontrar a su hijo.

El padre contó que lo que lo mantenía de pie era imaginar el momento en que pudiera volver a abrazarlo, pero vivo; llevarlo a un hospital y esperar junto a él mientras se recuperaba.

Repetía que no se iba a cansar de abrazarlo vivo. Esa era la esperanza que lo sostuvo durante los días de búsqueda. Pero este viernes, después de varios días de labores, los organismos de socorro encontraron el cuerpo de Juan Felipe entre los escombros del Hotel Dibeni.

El abrazo que nunca llegó

La esperanza de su familia terminó convertida en un dolor profundo. Juan Felipe no regresará a casa para casarse este domingo ni podrá abrazar nuevamente a su pequeño hijo.

Hernán, sin embargo, quiso destacar algo que encontró en medio de la tragedia: la solidaridad de los pereiranos. Agradeció a quienes, durante estos días, se turnaron para ayudar en las labores de rescate y acompañaron a las familias que permanecían junto a la estructura colapsada.

Ahora, mientras Pereira intenta levantarse de la tragedia, tres familias enfrentan una ausencia imposible de llenar.

Ana Victoria, Miguel Ángel y Juan Felipe llegaron a Pereira con sus propios sueños. El terremoto los sorprendió lejos de casa y ahora sus familias los lloran, mientras intentan entender cómo una tragedia que duró apenas unos segundos pudo cambiar sus vidas para siempre.

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