Mató a su hijo en hotel de Popayán

En la noche del viernes se enteró que su compañero sentimental, Jorge Eduardo Leal, asesinó a su hijo Emiliano Leal Rivera -de 2 años y 9 meses de edad- dentro de un hotel en la ciudad de Popayán.

El hombre fue atacado a golpes por la comunidad que al enterarse de la tragedia se volcó al hotel El Viajero de la carrera 8 con calle 4 de la capital del Cauca y entre insultos y exaltación el hombre les gritó “lo maté y qué”.

Se lo llevó

Esta historia que tiene aterrada a la comunidad de Popayán y de Pereira empezó el jueves pasado en la carrera 4a. con calle 13 de la Perla del Otún, lugar del cual Jorge Eduardo se llevó al pequeño Emiliano sin la autorización de la madre. Al parecer la pareja ya estaba separada y en un principio se pensaba que se trataba de un uso arbitrario de la custodia del hijo menor de edad.

La madre, aunque nunca imaginó que Eduardo pudiera causarle daño el hijo, acudió a la Comisaría de Familia ubicada en la carrera 5a. con calle 14 donde además recibió la asesoría del grupo de Infancia y Adolescencia de la Policía.

Se conoció que durante el día que Eduardo estuvo perdido con Emiliano, se comunicó en repetidas ocasiones con la madre pero nunca quiso revelar dónde estaba, entre tanto, Nini Johana denunció la desaparición del niño en la Fiscalía.

La progenitora esperaba que el hombre reflexionara y volviera con el pequeño sano y salvo, pero en la tarde del viernes una declaración del hombre la llevó a pensar lo peor.

“Lo voy a matar”

Leal llegó a Popayán en la noche del jueves 12 de marzo, mismo día que se llevó al niño y se hospedó en la habitación número 5 del hotel El Viajero en el centro histórico de la ciudad. Según informó el administrador del hotel a un medio de la región, en la mañana del viernes salió del lugar y estuvo dando vueltas por el centro histórico y se veía bien.

Ya en la tarde se encerró en la pieza y al parecer empezó a consumir estupefacientes y licor, completamente descompuesto le dijo a Nini Johana que iba a matar a Emiliano para luego suicidarse. Entre insultos le repetía “ya no me queda nada más”.

Estas palabras alertaron aún más a la Policía de Pereira que de inmediato, con el apoyo del Gaula realizó todas las labores investigativas pertinentes para ubicar a padre e hijo. Eran las 5:10 de la tarde y la madre seguía hablando con Jorge Eduardo, tratando de convencerlo de que retornara con el pequeño.

En una de las llamadas, el que habló fue Emiliano, quien con su inocencia le dijo a Nini Johana “mami, me voy con papá para el infinito y más allá”, al parecer Leal ya le había contado que ambos iban a morir, pero él, sin entender de qué se trataba, pensaba que era un viaje o una aventura.

Lo ubicaron

El Gaula de Pereira, con el apoyo de su similar en Popayán, logró ubicar en tiempo récord el hotel donde se estaba quedando Jorge Eduardo y al ingresar descubrieron al hombre vestido apenas con una camiseta blanca. Según información que las autoridades del Cauca entregaron a los periodistas de la zona, dentro de la habitación número 5 del hotel se escuchó el llanto del niño y los moradores informaron que un adulto le estaba dando una brutal paliza, información que también fue útil para ubicarlos. El hombre con el niño en brazos salió de la pieza y lo puso en un mueble del corredor, ya no tenía vida.

Si bien el dictamen de Medicina Legal aún no se conoce, se estima que Jorge Eduardo cogió a Emiliano a los golpes y por último lo ahorcó.

La familia

Jorge Eduardo Leal y Nini Johana Rivera eran oriundos del Tolima, vivían en Pereira hace varios años. El hombre trabajó hasta hace poco en Cartagena y en septiembre de 2019 la familia entera estuvo de vacaciones en esa ciudad costera, en las fotografías del paseo se veían felices.

En la Perla del Otún Leal trabajaba en un lavautos.

Casi lo linchan

Ni la presencia de la policía fue suficiente para evitar que habitantes de la zona aledaña al hotel reaccionara de forma violenta contra Leal. Al hombre le decían toda clase de insultos y les pedían a los uniformados que lo soltaran para lincharlo, “cómo va a matar a un niño” decían. Al final, la policía pudo cerrar la puerta y posteriormente sacar al hombre protegido para judicializarlo.