Hay que actuar con sensatez

Lo otro, es enfrascar la Ciudad en una pelea, sin interlocutor y sin más herramienta que un paro que a la única que perjudicaría es a la región, con la altísima probabilidad de perderla.

La semana pasada se reunieron algunos miembros de la Junta Directiva de Camacol Risaralda con una de las empresas interesadas en participar en el proceso de selección de la firma que operaría la posible Concesión Pereira-La Victoria-Cerritos-La Virginia, para conocer los detalles de la iniciativa y por supuesto, entregar las observaciones y recomendaciones que el gremio de la construcción pudiera tener sobre el proyecto.

La entrega en concesión de la construcción de la doble calzada Cerritos-La Virginia y de la obra que está pidiendo a gritos la vía Pereira-Cerritos, es un tema que ha generado mucho malestar en la ciudad y especialmente entre los habitantes del sector de Cerritos y las personas que por razón de sus negocios y actividades tienen que viajar constantemente a Cartago y norte del Valle; por la necesaria permanencia del actual peaje Cerritos II.

Sin embargo, para ser prácticos, la construcción de la vía a La Virginia con especificaciones de doble calzada y la construcción de los retornos, cruces peatonales y obras de protección al peatón, esta atada necesariamente a una nueva concesión y obviamente a la continuidad del actual peaje. Sin esto es absolutamente imposible pensar, en las actuales condiciones financieras del país, que esta necesaria obra se pueda hacer.

Esta es una cruda realidad que hay que aceptar. Lo otro, es enfrascar la ciudad en una pelea, sin interlocutor y además, sin más herramientas que un posible paro que a los únicos que perjudicaría es la región y a sus habitantes, con el Gobierno, con la altísima probabilidad de perderla y, lo más grave, con la absoluta seguridad que los dineros que siga recaudando el Peaje Cerritos II, terminada la actual concesión, irán a un bolsa común del Ministerio de Transporte de donde volverlos a sacar es un imposible, y que, por tanto, dejará a la región sin doble calzada a La Virginia y con los delicados problemas de movilidad y accidentalidad de la vía Pereira-Cerritos.

Por todo esto, acompañamos la posición que ha adoptado la Junta Directiva de Camacol Risaralda de sentarse a conocer las propuestas que hay sobre el tema y tratar de aportarle con su conocimiento de la zona y de sus necesidades, los mayores elementos posibles que sirvan para que el posible proyecto atienda de verdad las complejas necesidades de movilidad, de seguridad vial, de accesibilidad y de capacidad vehicular que tiene el sector. 

Lo sensato, pues, es tratar de conseguir una obra con las mejores especificaciones, que alivie la movilidad en todo el trayecto, baje los índices de accidentalidad, garantice la seguridad del peatón, alimente a La Virginia en doble calzada, mejore el estrecho cruce de Cerritos y dé acceso y salida fácil al tráfico que está generando el vertiginoso crecimiento del sector; y, por supuesto, un peaje justo, congelado por un buen tiempo y jamás superior a la tarifa que hoy se está pagando.