Tendencias del sector consumo en la era Covid-19

Un sector globalizado impactado por una pandemia que ha llevado al mundo a un confinamiento en diferentes grados y periodos. El virus Covid-19 dibuja un periodo de importantes cambios para el sector consumo, en muchos casos acelerando tendencias ya existentes. Una nueva realidad con múltiples facetas, que dibujan un consumidor con nuevas preferencias y decisiones.

Pero ¿cómo puede el sector consumo adaptarse al impacto desigual del virus en los diferentes países? ¿Existe alguna certeza en un periodo marcado por la incertidumbre? Pese a la complejidad del entorno, se observan tendencias globales que pueden ayudar en el desarrollo de la estrategia y los planes de transformación de las compañías del sector, tales como.

1) La confianza en tiempos inciertos

Si la confianza y la transparencia del sector consumo ya contaban con una gran exigencia por parte de consumidores, grupos de interés e incluso los propios empleados en los últimos años, la pandemia la ha aumentado de forma exponencial. Cuestiones como la respuesta de las compañías a la pandemia, su propósito o la transparencia en su información financiera para trasladar a los mercados la realidad del impacto del Covid-19 en su negocio determinarán en buena medida sus resultados en el medio plazo.

Sin duda, los responsables de elaborar la información financiera se enfrentan este año a un esfuerzo adicional, conociendo todas las recomendaciones y actualizaciones emitidas por los organismos reguladores.

2) El perfil del nuevo consumidor

La preocupación por la pandemia y sus efectos económicos están produciendo importantes cambios en los hábitos, preferencias y expectativas de los consumidores. Conocer y comprender la evolución del consumidor y distinguir qué cambios en su comportamiento son coyunturales y cuáles estructurales es imprescindible para adaptar los modelos de negocio y conseguir, no solo garantizar la continuidad, sino incluso crecer en la nueva realidad.

Uno de los aspectos que más va a modificar los hábitos de consumo es, sin duda, la crisis económica.

De este modo, disponer de los datos que permiten dibujar el nuevo perfil del consumidor y la puesta en marcha de medidas para garantizar que la experiencia responde a sus necesidades requiere de un importante esfuerzo, especialmente en las compañías con presencia en numerosos países.

El impacto psicológico de la pandemia ha hecho de la seguridad personal el factor de compra que más ha crecido a nivel global.

3) Reinventar la tienda física

De otorgar experiencias diferenciales, que permitieran a los consumidores disfrutar de más tiempo en la tienda física, a las medidas de seguridad como principal reclamo. El cierre de las tiendas físicas en el periodo del confinamiento puso sobre la mesa la necesidad de reinventar de nuevo las tiendas físicas, que ya afrontaban un periodo complejo antes de la llegada de la pandemia como consecuencia del aumento de las compras online.

Cumplir con las exigencias en materia de seguridad, no solo desde el punto de vista del consumidor sino el regulatorio, con medidas de aforo y distanciamiento social, condicionarán en gran medida el futuro de las tiendas, que tendrán que reinventarse para volver a atraer e ilusionar al cliente, utilizando la tecnología para redefinir la experiencia. No se debe olvidar tampoco la exigencia de los consumidores de seguridad no solo hacia ellos, sino hacia los propios empleados de las tiendas que, como siempre, serán fundamentales a la hora de entregar dicha experiencia.

4) La aceleración definitiva del canal digital

El impulso de los canales digitales ya venía siendo una de las claves de la estrategia de las compañías del sector consumo en los últimos años. No obstante, el confinamiento de la población para limitar la expansión de la pandemia ha supuesto un acelerador sin precedentes de las plataformas digitales. Los consumidores han comprado, contratado servicios e interactuado con las compañías de forma digital más que nunca en los últimos meses, y es una tendencia que ha venido para quedarse.

Al analizar estas cifras en detalle, se observa cómo uno de los efectos más relevantes de la crisis ha sido la ampliación de los rangos de edad que se convierten en usuarios digitales, con la incorporación de los no nativos.

5) Cadenas de suministro

La resiliencia de las cadenas de suministro se ha visto puesta a prueba durante la pandemia. Especialmente en las compañías fuertemente internacionalizadas, con proveedores distribuidos en numerosos países que han ido sufriendo las consecuencias del Covid-19 en distintos periodos y en diferente escala. Es importante medir el impacto de la pandemia en el transporte marítimo, aéreo y terrestre, además de revisar los contratos con proveedores críticos.

Una de las tendencias que se pueden asentar a medio plazo es el replanteamiento del reshoring, aunque los expertos defienden que, con una adecuada estrategia, planes de contingencia y apoyo en la tecnología, es posible disponer de una cadena de suministro global, ágil y transparente.

Disponer de una cadena de suministro rígida y falta de confianza con proveedores reducirá mucho la capacidad de reacción ante posibles rebrotes. Es una de las principales lecciones aprendidas: las empresas deben evaluar la adaptabilidad de su cadena de suministro y logística para evitar posibles shocks y garantizar la continuidad de la actividad.

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