Los retos que deben seguir afrontando las organizaciones para reactivarse y no desfallecer

En medio del ambiente de relativo optimismo que se vive, las empresas se siguen alistando para enfrentar los desafíos que implica la reactivación económica y estabilidad empresarial que aún aqueja a cientos de empresas en la ciudad.

Tenga presente tres retos para que las organizaciones vuelvan a apostarle a su crecimiento en lo que resta del año y de cara al 2022. Estos son algunas pautas básicas y necesarias para que puedan transitar esta nueva realidad de la mejor manera.

Adaptación

Un aspecto positivo que dejó la “nueva normalidad” a las organizaciones es el fortalecimiento de la resiliencia, o la capacidad de sentirse seguro en un entorno cambiante. Cuando las organizaciones son más resilientes, empiezan a desarrollar capacidades adaptativas, que se materializan en la posibilidad de responder de forma rápida a las transformaciones en el mercado.

Volver a crecer

Sin embargo, para completar el ciclo de adaptación en las empresas es necesario que cada uno de los miembros de la organización no solo reaccione rápidamente en su área y tome las decisiones adecuadas, sino que comparta la experiencia para aportar a otros departamentos de la compañía.

Desempeño

Si bien el mejoramiento en el desempeño era algo en el que ya trabajaban las empresas desde antes de la pandemia, al cambiar las reglas de juego (teletrabajo, restricciones de movilidad para contactar clientes, nuevos horarios) y aumentar la competencia, el esquema también cambió.

Por eso, es necesario que los indicadores para medir el desempeño también evolucionen, y se enmarquen en un modelo en el que cada uno de los miembros de la organización es responsable de objetivos específicos.

Hoy en día se habla mucho más de acuerdos entre jefes y colaboradores, de espacios flexibles y de mayor autonomía para los empleados, mientras ellos cumplan con unas metas previamente establecidas.

Transformación

Si bien la tan nombrada reinvención deja muchos vacíos sobre cómo llevarla a cabo, en términos de transformación lo que se busca es un cambio de mentalidad en las empresas para que tomen decisiones acertadas. Se trata entonces de que realicen las variaciones necesarias para gestionar las amenazas que hoy afrontan por el aumento en la competencia y el nuevo entorno en el que se desempeñan.

Por ejemplo: en el caso de una empresa que vende zapatos, es necesario entender que el mercado cambió, y que el nuevo consumidor es más exigente con las prácticas ambientales y ya no quiere trasladarse físicamente a una tienda. En ese caso, el requerimiento será entonces transformar los procesos para que sean 100% digitales y la experiencia del usuario también mejore. Además, debe empezar a producir zapatos para estar en casa, y ahí viene la importancia de transformar la fuerza de trabajo (no es cambiar a toda la gente, sino entregarles a los empleados las herramientas para que puedan actuar en ese nuevo entorno.

De manera transversal, es claro que el rol del líder también se debe transformar, aumentando su conocimiento de las necesidades de cada uno de los empleados a cargo. Esto es fundamental para generar mayores niveles de confianza y empatía desde los colaboradores.

Hay que trabajar para que el líder compense las diferencias que tiene la nueva normalidad y genere mecanismos eficaces de seguimiento al cumplimiento de los objetivos de cada profesional.

Compartir

Deja un comentario