La crisis les dio fuerzas para continuar y ampliar sus horizontes

Muy bien dicen que las crisis deben ser vistas como oportunidades para salir más fortalecidos de ellas y esto es algo que tienen muy claro muchos empresarios que han logrado sacar adelante sus empresas y cambiar por completo su operación, con el fin de ser garantizando el empleo de sus colaboradores y su permanencia en la región.

Para los propietarios de la empresa Clayser Dotaciones y Bordados, creada hace cinco años en el municipio de Dosquebradas, esta situación los tomó por sorpresa como a todos y aunque en su momento pensaron que no iban a sobrevivir, supieron sacar provecho de esta situación, logrando identificar el mercado al cual debían llegar, para así manteniendo el medio de sustento de sus familias y de 6 familias más.

La llegada del coronavirus fue el impulso que necesitaban Claudia Gallego gerente de la empresa y su esposo, para incursionar en un nuevo modelo de negocio que venían pensando desde algún tiempo. Pues al dedicarse al mercado de los bordados, su actividad se vio paralizada por completo, pero rápidamente lograron cambiar su operación y empezar a trabajar en la línea bioseguridad que hoy ofrecen a diferentes empresas de la región. De esta manera han logrado recuperase un poco de la pérdidas por valor de $15.000.000 que tuvieron al momento de cerrar su negocio por un tiempo al inicio de la cuarentena.

“Nosotros veníamos trabajando a ritmo normal, habíamos hecho un inversión grande para comprar insumos, porque teníamos varios contratos por hacer, pero cuando llegó todo, todo cerró y uno pierde el norte en ese momento, pensamos que íbamos a hacer, pero afortunadamente logramos despertar y movernos en el sentido correcto en medio de la situación” expresó Claudia Gallego.

 

Nuevo modelo

Fue así como surgió la idea de aprovechar sus insumos para empezar a fabricar tapabocas, llegando a vender actualmente un total de 40.000 tapabocas. A este producto se sumaron otros productos de la línea de bioseguridad como trajes quirúrgicos, gafas, caretas, gel y alcohol antibacterial y han logrado vincular a cinco talleres de producción para trabajar con ellos en medio de esta situación.

“A nosotros nos tomó ochos días despertar y decir que no podíamos quedarnos sin hacer nada, afortunadamente con la ayuda de mi esposo, que se ha sabido mover y hacer los contactos, ahora tenemos toda esta nueva gama de productos, muy diferentes a lo que veníamos haciendo, pero que nos ayudado para mantener el negocio y así también ayudar a las familias de las personas que trabajan con nosotros” agregó la empresaria.

 

¿Qué hacían?

Antes de iniciar la crisis, Claudia y su esposo tenían el proyecto de iniciar con el negocio de las prendas de dotación, ofreciendo el paquete completo junto con el bordado, que es a lo que se han dedicado desde sus inicios.

Igualmente es un tema que no han dejado a un lado, pues una vez pase la crisis piensan continuar con este proyecto, teniendo así una línea de productos más amplia y que va garantizar también la seguridad de los empleados de sus clientes.

“Para nosotros no ha sido fácil, pues trabajar solo el tema de los bordados es un mercado difícil, por eso se dio la posibilidad de trabajar también de la mano de las prensas de dotación en compañía de otro socio y nos estaba yendo bien, teníamos muchos contratos que se quedaron suspendidos, pero esperamos que una vez esto termine vamos a poder darles continuidad” concluyo Gallego.

Para estos empresarios poder seguir manteniéndose a pesar de la crisis es algo muy satisfactorio, pues lo más importante siempre ha sido garantizar la estabilidad de sus colaboradores.

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